Peques youtubers: un libro y una reflexión

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El otro día pasaba por la sección de libros del Alcampo y me encontré por casualidad con Yo también puedo ser blogger y vlogger, de Shane Birley.

Pensé que no sería más que un librito oportunista con poca chicha, pero lo cierto es que en el primer vistazo ya encontré consejos muy prácticos para cualquier x-logger en ciernes. Desde técnicas básicas para los encuadres en los vlogs hasta temas de seguridad, como crearse un sobrenombre o contar con los padres.

Curiosamente también le dedican espacio a los podcasts, aunque no los mencionen en el título. Y ahora que tenemos el podcast de La Caja Musicreta un poco parado, igual viene bien pillárnoslo para ver si nos inspira nuevas ideas.

(Por cierto, que escribo esto sin que Ediciones Destino  me haya enviado un ejemplar… *guiño guiño, codazo codazo* 😛 )

El caso es que este hallazgo me recordó este artículo de Hipertextual sobre dos youtubers de 8 y 9 años. En él tocan por encima varios temas interesantes, como la implicación de las familias, los aspectos legales o la forma de gestionar el canal.

Pero lo que más me ha llamado la atención es la política sobre los comentarios en sus respectivos canales. Uno de los padres ha preferido no complicarse y ha desactivado todos los comentarios de su canal. El otro ha elegido dedicarse a la tarea de filtrar comentarios, banear usuarios y eliminar palabras malsonantes… que, sabiendo la ralea que pulula por Youtube, debe ser una tarea de todo menos sencilla.

Mi Princesa de momento no se plantea lanzarse a hacer vídeos, o eso nos dice. Pero si nos viéramos en ésas, ¿cuál de las dos posturas escogeríamos nosotros?

Pues mi Reina también optaría por desactivar los comentarios, ya que opina que el trabajo de moderador se llevaría un montón de tiempo y no hay necesidad de exponerse a lo peor de la raza humana. Y la verdad, seguramente optaría por lo mismo, sobre todo por vagancia… pero también me parece muy interesante la segunda actitud. A fin de cuentas, internet y las redes sociales son así, y no me parece mal que los chavales vayan haciendo algo de callo (controlado) y aprendiendo a manejarse frente en un medio que les acompañará toda su vida.

¿Y vosotros qué haríais, moderar comentarios o cerrarlos del todo?

9 COMENTARIOS

  1. No sabría decirte al 100% que haría.
    En mi blog personal contesto a todo defendiendo mis ideas y baneando a aquellos que hacen el trol, pero claro, soy un adulto, o eso dice mi DNI. Y tu preguntas sobre que hacer con un canal hecho por niños… creo que por mis inquietudes optaría por moderar… lo veo como una especie de aprendizaje para todos, incluidos nosotros y como dices, los niños que se meten en esto aprenden lo bueno y lo malo defendiendo lo que han publicado o retractándose si no es correcto.
    Por supuesto eso lleva tiempo y, si no lo tuviera, desactivaría comentarios y ya…

    Me alegro que hayas vuelto a escribir con frecuencia maese ^^

    • Vamos, que a priori estarías como yo… a falta de lo que diga tu Reina, claro ^.^ Me temo que suele ser el “voto de calidad” determinante, jejeje.

      Y espero seguir con la racha, maese. Creo que le estoy pillando el puntillo otra vez… ¡gracias por seguir leyéndome! 😉

  2. pues supongo que siendo para un peque, desactivaría los comentarios. para evitarse ratos desagradables.
    creo que hay gente muy tóxica en internet que actúa gracias al pseudoanonimato con impunidad.

    • Bueno, cuando un canal no es muy conocido se está relativamente a salvo. Me pasa con el mío, que no entra casi nadie a comentar 😛 Y al cerrar los comentarios se pierde la oportunidad de que entren familia o amiguitos a comentar, por ejemplo… que eso siempre le hace ilusión.

      Pero vamos, al final fijo que acabaría haciendo lo mismo, y por los mismos motivos que comentas, maestre ^.^

      ¡Un abrazote, maestre!

  3. Si fuese un canal mío, moderaría los comentarios y aprobaría solo los no-trols. Siendo de niños tan pequeños: desactivados.

    • Ostras, ¿sin dudarlo? Pero bueno, vamos siendo mayoría de “desactivadores”, jejeje.

      ¡Un saludo, maeses Padresfrikis!

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