De vez en cuando, enmedio del páramo televisivo en el que me hallo cada noche, uno se encuentra inesperadamente con joyas como la del pasado domingo: el documental Almadén, mercurio y plata, que se emitió en la 2 de Televisión Española.
Si tenéis tiempo echadle un vistazo. No sólo trata de inmortalizar todos los esfuerzos, las vidas y las penalidades de los que trabajaron allí, sino también explican por qué Almadén fue una de las piezas clave de la Corona de España durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Y es que no tenía ni idea de lo importante que fue el mercurio (o azogue) en la extracción de plata.
Pero claro, es que yo tampoco tenía mucha idea de cómo se extrae la plata. O el oro. Yo tenía la imagen del túnel de una mina, donde la pared tiene vetas anchas de plata donde basta con picar y sacar trozos grandes de metal precioso que sólo requieren sacarlos y fundirlos para darle forma… No sé, igual soy el único que tenía esa imagen…
Vamos, yo me encuentro una piedra de éstas y la tiro sin más… y resulta que contiene plata.
(foto procedente de Riding through Americas)
El caso es que en la realidad no debe haber muchas de esas vetas anchas de plata y otro en las paredes de las minas, jejeje. Así que lo que se hace es llevarse trozos de la pared y transportarlos a otro lugar, donde se trituran todo lo que se pueda.
Es aquí donde hay varios procedimientos para obtener el mineral precioso, que podéis ver con más detalle en esta página. La más antigua es la de fundición: simplemente calentar esa tierra desmenuzada (y mezclada con óxido de plomo) hasta que el metal flotaba sobre el resto de materiales fundidos. Luego el proceso se repetía varias veces más para obtener plata más pura.
Sin embargo, este método, aunque rápido, necesita mucho combustible, y el rendimiento de plata es reducido para la cantidad de tierra molida que se echaba en la fundición
Tuvo que llegar un tal Bartolomé de Medina (español) y descubrir que si echabas mercurio a la mezcla, la dejas reposar unas semanas y luego la fundes, no sólo tenías plata más pura a la primera sino que ahorrabas un porrón de combustible. Y encima recuperas gran parte del mercurio… Así que éste fue el método preferido desde entonces para obtener la plata de las Américas.
¿Qué habría pasado si nunca se hubiera descubierto este método, o si las minas de mercurio hubieran estado en otro país? Pues posiblemente la deforestación de Latinoamérica habría sido de proporciones difíciles de imaginar. Vamos, yo soy incapaz de imaginarme las consecuencias de 300 años de tala indiscriminada de jungla para obtener carbón vegetal…
Así que fue toda una suerte, un designio de Dios o lo que sea que precisamente la mina más grande del mundo de mercurio estuviera también en España. Ni haciéndolo aposta, oiga.
Por supuesto, como casi todo en este blog, hay muchísimas aplicaciones roleras para todo esto. Tendríamos que pensar con más detalle en los Enanos, por ejemplo. ¿Acaso todas las colonias enanas están enclavadas en sitios donde confluyen vetas de plata y de carbón? Eso explicaría por qué son tan escasas… pero también podría darse el caso de colonias mineras de carbón, enlazadas con las demás por pasillos subterráneos de cientos de kilómetros. O también podría haber grandes extensiones de bosque talado alrededor de las montañas que habiten. Mira, otro motivo más para el sempiterno odio entre los enanos y los elfos.
Si han descubierto las propiedades del mercurio, no sólo habría que abrir nuevas colonias mineras de cinabrio, con todo lo que conlleva, sino también habría que habilitar nuevas cámaras en las colonias ya existentes: Imaginad vastas salas subterráneas, con piscinas circulares llenas de una reluciente pasta trufada de impurezas… y más allá otra sala idéntica pero con piscinas de mercurio.
Y si no han descubierto el procedimiento… ¿qué estarían dispuestos a hacer los enanos para conseguirlo? ¿O para hacerse con las minas de cinabrio?
Pero no sólo hay tema para el género fantástico. Los personajes de Alatriste ya pueden investigar una presunta trama de contrabando de azogue al perro inglés o fugarse de La Crujía tras una temporada en las profundidades de la mina.

«A ver cómo les explico luego a los botarates de mis compinches que este barco no está lleno de oro sino de azogue….»
En fin, una oportunidad más para ilustrar a tus jugadores sobre un proceso no muy conocido y que ha sido importantísimo para nuestra propia historia.






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