Vía The Silver Key he encontrado el blog «Quick, Hide here«, donde el artista Justin Gerard va comentando el proceso que sigue para crear varias de sus obras, entre ellas varias dedicadas al Hobbit.
En el primer artículo que dedica a la serie Justin explica por qué se decidió a dibujar escenas del libro de Tolkien. Resulta que cuando vio por primera vez la película de La Comunidad del Anillo le chirriaban un montón de cosas: los orcos no eran como él se los imaginaba (simiescos y con los nudillos arrastrando por el suelo), el Balrog no estaba envuelto en la nube de humo sulfuroso que él recordaba, etc etc. Sin embargo, a medida que iba viendo las películas se iba olvidando de cómo eran sus propias imágenes… hasta que llegó un momento en que se dio cuenta de que no podía disociar a Sean Bean de Boromir. Que había perdido completamente todas las ideas que tenía de la Tierra Media, sustituidas por las de Peter Jackson.
Y como no quiere que le pase lo mismo con la próxima película del Hobbit, se lanzó a plasmar en papel las imágenes que aún tiene. Así nos ofrece una serie de obras en los que no puede evitar alguna influencia de las películas en todo lo que tiene que ver con los enanos (arquitectura, armas y armaduras, etc), pero que también rescatan del olvido algunas cosas que yo también compartía, como esos trasgos narizones casi sacados de «Dentro del Laberinto» o esos huargos que vuelven a ser lobos, lo que nunca debieron dejar de ser…
Tal vez son unos trasgos muy «warhammernianos», los míos eran de apariencia más humanoide…
Ay, si yo tuviera también dotes artísticas creo que haría lo mismo. Mi imagen de la casa de Beorn y del propio cambiaformas, de las arañas parlantes, del palacio de los elfos en el Bosque Negro, todas se perderán bajo la uniformidad de la visión de Peter Jackson. Supongo que es el precio a pagar para que todo el mundo conozca el Hobbit…






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