Hace un par de semanas me encontré en la tesitura de tener que explicar qué es un juego de rol a un grupo de amigos. Sí, a estas alturas aún tengo amigos muggles que sólo conocen el rol de oídas 😀 . Pues bien, en lugar de emplear la clásica explicación que viene en todos los manuales o de acudir a aquella idea que se me ocurrió hace un tiempo, utilicé el recurso que, según creo recordar, inventó el maestro Jacobo Peña y que +Alfredo «Meroka» Prieto emplea en esta charla en el Expomanga 2013 y en esta otra en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada 2014.
Y funcionó estupendamente. Lo entendieron a la primera y diría que les gustó bastante el concepto, sobre todo porque no apareció ninguno de los estereotipos que se asocian con el rol. Y es que de un tiempo a esta parte empiezo a pensar que gran parte del desdén muggle hacia el rol viene sobre todo por los elfos, los superhéroes y las espadas láser, muy «infantiles» para el paladar común. Pero cuando dejas a un lado eso y les demuestras que el rol también se juega con ambientaciones más «adultas», lo miran de otra manera. ¡Todo un acierto, maeses! 😉
Sin embargo, durante la explicación surgió una situación a la que sigo dándole vueltas. Veréis, a diferencia de las «víctimas» de los dos vídeos de Meroka, que se ponen a deambular por los alrededores del accidente, lo primero que dijo mi amigo Imanol fue «Saco el móvil y llamo a urgencias». Que es lo que realmente haría todo el mundo en una situación así. El tema está en que, sin pensármelo, tiré directamente de un recurso muy manido por los directores de serie B: «Vaya, aquí no hay cobertura».
Claro, Imanol hizo un gesto de «qué cabrito, porque a ti te sale de las narices» y siguió adelante con la historieta, que transcurrió más o menos como hemos visto. Pero ya en ese mismo momento me di cuenta de que estaba tirando por lo fácil. ¿No habría alguna forma de integrar los smartphones sin quitarlos de enmedio de una forma tan arbitraria?
Pues no se me ocurrió. Normal, ya que el juego de rol de terror con el que tengo más experiencia está ambientado en la década de 1920. Y como tampoco sigo las últimas películas y novelas de miedo, pues no tengo ni idea de si ya hay algún cliché específico sobre estos cacharros.
Y es que desde el punto de vista de un Máster desactualizado como yo, estos aparatos son una pesadilla. ¿Qué trama de horror clásica aguanta que los protagonistas no sólo puedan pedir ayuda desde cualquier parte y en cualquier momento, sino que encima puedan acceder a Internet y saber exactamente dónde están sobre el mapa?
Como rolero que soy, lo primero que hice fue tirar de RPG.net, porque seguro que otros másters ya se habían encontrado con este problema. Y allí encontré este hilo sobre los rudimentos de las partidas de terror, iniciado este mismo año, donde también se aborda el problema de la tecnología en general… y lo cierto es que me genera cierta tranquilidad ver que hay mensajes que aún apuestan por dejarlos sin cobertura o directamente romper los móviles. Vamos, que parece que no estoy tan desactualizado 😛 .
Sin embargo, en la página 3, este mensaje da justo en el sitio que buscaba: en lugar de anular los móviles, fomentar su uso… para luego usarlos contra los PJs. Ñej ñej ñej. Están las jugarretas sencillas, como que el móvil suene en momentos inapropiados o que el fulgor de la pantalla contra la cara del usuario les haga destacar en mitad de la noche. Pero también incide en algo más interesante aún: que el propio móvil se convierta en un elemento de terror.
Extraños whatsapps de procedencia desconocida, con mensajes perturbadores o escritos en leguanjes desconocidos. Recepción de fotos que enloquecen con sólo mirarlas. O peor aún: fotos de los mismos personajes tomadas desde muy, muy cerca…

Y no sólo el whatsapp. No sé vosotros, pero cuando conduzco yo suelo tirar de Waze o Google Maps… ¿os imagináis lo que debe ser de pronto que el GPS te detecte en Sebastopol?
En fin, mezclando todo esto se me ha ocurrido esta salida para la próxima vez que alguien me saque un móvil en esta situación. El sujeto llama a emergencias, y se lo cogen con normalidad. Le toman los datos, el punto kilométrico y todos los detalles del accidente, y le confirman que en cuestión de minutos llegará una ambulancia.
Y cuando pasan unos minutos, reciben una llamada. Es el enfermero de la ambulancia y dice que no les encuentra. Que están justo donde les dijeron y que ahí no hay nadie. Les comunica que va a proceder a tramitar una denuncia por la broma.
Si el Personaje insiste, el enfermero manda un par de fotos por whatsapp. En ellas aparece la misma cuneta, la misma curva, hasta los mismos árboles y todo que hay alrededor del PJ.
Pero ni él ni el coche accidentado están ahí.
P.D.: Si sabéis de algún otro recurso sobre los listófonos en el terror, o se os ocurre alguno, ¡pasádmelo en los comentarios!







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