Far Cry 3 Blood Dragon: nostalgia para HOMBRES

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A estas alturas no podemos discutir el poder de la dichosa nostalgia. Blogs que acaban editando libros, la Gran Vía repleta de musicales de grupos blandurrios de la Movida, series de televisión que te cuentan épocas pretéritas y revueltas… una barbaridad de formas distintas de explotar ese sentimiento inevitable de añoranza de nuestra niñez. Y casi todas buscando que los nenazas viertan esa lagrimita fácil.

Pero ¿qué pasaba con los que nos criamos con las proezas de Rambo y John McLaine, festejando los tiros, las explosiones, los chistes malos y los héroes de verdad? Pues no teníamos más remedio que sentir vergüenza ajena con las últimas entregas de la Jungla de Cristal, o como mucho celebrar cada entrega de The Expendables entre maravillados (“Tío, ¡Stallone, Schwarzie y Willis en el mismo plano!“) y temerosos (“Ay, qué viejunos están… ¿seguirán vivos para la siguiente?“).

Un panorama de lo más triste que no tenía visos de cambiar… hasta que allá por abril de este año me tropecé con esto:

¡Santo Crom! Actitud macarra, estética proto-ciberpunk repleta de neones, teles de 3:4 y cintas VHS, el familiar y casi olvidado miedo a la amenaza nuclear… ¡y sin ser una copia o parodia directa de nada que haya visto! ¿Cómo no babear con un juego que prometía mezclar todos esos ingredientes añejos y sacar algo nuevo?

Claro, siempre existe el riesgo de que la campaña viral sea lo mejor, y que el juego resulte ser una castaña. Pero al ver el segundo trailer (¡con tiburones voladores con lásers en la cabeza!) el tercero con algo del gameplay y descubrir el cuarto, ¡con dibujos animados ochenteros y todo! supe que no tenía escapatoria. Me iba a gustar sí o sí.

Y efectivamente, así ha sido. Lo he disfrutado a lo grande, carcajeándome con cada referencia friki, con la chulería de Rex “Power” Colt y con los momentazos ¿PQC? que guarda el argumento. Y no he podido evitar pensar cuánto lo habría flipado en los 90, porque este juego es como meterse en una americanada de ciencia- ficción de serie B como tantas que alquilábamos en el videoclub, atiborradas de clichés y efectos especiales de todo a cien. Es más, sospecho que las reuniones que parieron este juego consistieron en sesiones de “¿A que molaría?”. “¿A que molaría llevar la pistola de Robocop,  la recortada de Terminator 2 y la Impaciente de Depredador?” “¿A que molaría que hubiera que tirar d20s para despistar a los malos?” “¿A que molaría pelear con dragones fluorescentes que disparen rayos láser por los ojos?”…

Lo verdaderamente alucinante es que existen mil formas de cagarla partiendo de todas estas premisas tan disparatadas, y aun así les ha salido una obra maestra integrando de forma soberbia todo tipo de referencias. El mejor ejemplo de lo que digo es su banda sonora: tiene ramalazos a Terminator, a Blade Runner, a Tron, etc etc… pero es totalmente original y es una auténtica pasada.

Pues así es el resto del juego. Cinemáticas de 16 bits, ciborgs enemigos con voces robóticas que parecen extras de serie Z con casco de motorista, ambiente crepuscular repleto de luces de neón por todas partes ¡incluso en la fauna!, armas con mejoras delirantes (escopeta de cuádruple cañón, o fusil de francotirador con munición explosiva), maniobras de combate que celebran las fantasmadas más increíbles…  y lo mejor, referencias a los 80 por doquier salpicadas con mucho, muchísimo humor. Suena el Long Tail Sally cuando acribillas una base enemiga desde un helicóptero. Tienes una misión que consiste en encontrar y matar cuatro tortugas que viven en unas alcantarillas, y en la versión en español otra de las misiones se llama “Ay qué pesado, qué pesado” de Mecano (chapó a los traductores). Cada arma que llevas es un homenaje a uno o varios mitos del cine de acción de finales de siglo. Y la lista sigue y sigue… 

Disparando a un Blood Dragon con una minigun que sostienes con tu ciberbrazo. ¿En serio hace falta decir más?

Vamos, que con tal cúmulo de genialidades no he tenido más remedio que volver a jugarlo según lo he acabado. Entre otras cosas por disfrutarlo en versión original con la cascada voz de Michael Biehn, pero también porque sus apenas 8 horas de juego me supieron a poco. No me extraña que haya un clamor pidiendo una secuela… algo que parece bastante probable.

Reflexiones

Aparte de los buenos ratos que me ha hecho pasar, Blood Dragon también me ha dejado con un par de ideas rondándome la cabeza.

Por ejemplo, me parece llamativo que el Far Cry 3 original siga sin provocarme lo más mínimo. Y eso que tiene mejores gráficos y cinco veces más horas de juego… pero claro, también es cinco veces más caro, y ni la ambientación ni la temática me llaman la atención. Es decir… ¿otra vez llevar a un tío normal perdido en unas islas paradisíacas? ¿Después de haber sido un cibercomando Mark IV veterano de la Segunda Guerra de Vietnam? ¡Ni de coña!

No puedo evitar verle algún paralelismo a nivel rolero con los módulos autojugables de NSR. Por razones parecidas (precio, temática a priori atractiva) me he comprado el Judío Errante y el Postapocalyptica… pero aún estoy esperando que la editorial se desmelene y saque uno menos pedestre, de esos de salvar al mundo sin importar las consecuencias y salir ovacionado por la puerta grande. Total, para campañas que necesiten preservar la ambientación ya tenemos los tochacos caros de siempre.

Y por último, ¡quiero más de esto! Quiero más acción cafre, más retro-ciencia-ficción, más chistes malos, más macarradas y más referencias ochenteras descacharrantes. Que los HOMBRES también tenemos derecho a recordar nuestros viejos tiempos. Pero sin mariconadas…

… y con un par de robo-pelotas 😛

 

8 COMENTARIOS

  1. O sea que en ESTO es en lo que estás perdiendo el tiempo ahora, ¿eh? ;). La verdad es que tiene buena pinta… pero es que no puedo abarcarlo todo; los videojuegos por el momento tendrán que esperar.

    • Ehm… pues sí… últimamente tengo demasiadas cosas en la cabeza y ésto es el ocio más activo que puedo soportar a las 11 de la noche. T_T

      Por cierto, que estoy acabándome más videojuegos que en mi vida. Después de este me he liquidado Spec Ops: The Line y el XCOM: Enemy Unknown… no sé si son más cortos que antes, se han vuelto demasiado fáciles o me he convertido en un fiera con el ratón y el WASD. Seguro que es lo primero 😛

      Ah, y ¡que no me entere de que pierdes el tiempo con videojuegos! ¡Que ya tienes dos juegos de rol que traducir!

    • Jejejej, totalmente, maestre, totalmente… estoy aún pensándome si participar en el Crowdfunding o no…

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