Por las Ludo Ergo Sum 2017

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cartel LES 2017Lo sé, lo sé, esta crónica llega bastante tarde. Pero bueno, al menos esta edición va a tener crónica, no como las dos anteriores, que casi se han perdido ya en las tinieblas de la memoria.

Las LES son una costumbre anual que siempre trato de mantener (las relate por aquí o no) y con más razón en estos momentos en los que el rol no está tan presente en mi día a día como antaño. Precisamente, ir a estas jornadas me sirve para refrescar cada año los motivos por los que me gusta tanto este hobby.

Estas #LESAluche no son las primeras jornadas que se celebran en Madrid, ya que las ediciones de 2008 y 2009 tuvieron lugar en La Elipa. Yo me incorporé a esta tradición en 2010, por lo que siempre las he conocido en Alcorcón… así que para mí han sido las primeras que he vivido en la capital.

Seguro que esta nueva localización ha sido una de las principales causas de la alta participación de este año, principalmente por las facilidades para ir en transporte público. Para mí han supuesto apenas cinco minutos menos en coche, aunque lo que me resultó más complicado fue encontrar un sitio para aparcar por los alrededores de la Avenida General Fanjul (que, por cierto, a partir de este mismo 2017 ha pasado a llamarse “de las Águilas”).

Un 56 escrito a lápiz…

Pero vamos, pese a todo conseguí sumarme a la cola de la entrada unos minutos antes de la apertura. Ya en la puerta tuve un pequeño problema: alguien le había dado mi tarjeta a otra persona. Sin embargo los Camisetas Naranjas vieron el correo electrónico en el que venía mi número y pudieron improvisar una carta… a lápiz. Y esto fue todo lo que hizo falta para que el segurata de la puerta me dejara pasar.

Una vez dentro lo primero que me llamó la atención es el espacio. Circular, alto, y con varias salidas en el perímetro. Lo siguiente que vi fue la inmensa cola que ya había en el mercadillo. Decidí que igual era muy pronto para gastar tiempo en hacerla, así que enfilé la fila de apuntarse a las partidas.

El interior del pabellón. Al fondo a la derecha, el mercadillo solidario entre los muros blancos (Foto de goblintramposo.com, pulsar para ir a su artículo)

Iba pensando en apuntarme a alguna partida de Ryuutama, ya que seguía teniendo en la cabeza el asunto de este hilo de Google Plus sobre aventuras que no requieran saltarse la ley o la moralidad… pero mala suerte, la partida ya estaba completa, y eso que era primera hora de la mañana. Sin embargo un poco más abajo había una partida de Indalo. Un momento… ¿el juego de rol de superhéroes de la editorial Sombra, escrito por el inmenso Jacobo Conversa? Vamos, allá que iba de cabeza.

Tomé el camino hacia la mesa, situada en la “margen rolera” del pabellón. Allí ya estaban sucediendo cosas:

Y francamente, me parece que ésta era la gran licencia que necesitaba Holocubierta, y no sólo por el nombre de la editorial (que también). Ninguno de los juegos anteriores de Star Trek está traducido al castellano, y hay un sector del mundillo con muchas ganas de hincarle el diente a esta edición de Modiphius. Si a esto le sumamos que el movimiento fan de Star Trek está bastante extendido y que acaba de estrenarse la nueva serie Star Trek: Discovery, me parece que Holocubierta tiene todo lo necesario para trascender la rolesfera.

En fin, al fin llegué a la mesa de Jacobo Conversa… y resultó que yo era el único jugador allí. Pero con una eminencia del rol como él las esperas nunca son aburridas. Estuvimos charlando sobre lo de las aventuras “blancas” y me dio varios apuntes: una partida para Comandos de Guerra donde había que asesinar o no a un simpatizante nazi en Suiza, en 1939. Y también partidas que giren en torno a sobrevivir a una catástrofe natural, pero sin otros supervivientes o el malote de turno que siempre hay en las pelis de desastres.

Entre pitos y flautas pasó el tiempo sin que viniera nadie más… Y como al lado estaba el mismísimo Ezkardan con otro único jugador en la misma situación que nosotros, decidimos fusionar las mesas para jugar una partida de EXO. Justo a tiempo, porque un poquito después se nos unió de sorpresa Belth Rodríguez.

Ezkardan comenzó con una descripción somera de la ambientación sobre un gigantesco mapa de la galaxia de EXO. Somera, pero que me encantó, porque explicó en lenguaje llano cosas como “estos son como los Vorlon y las Sombras, estos como los Minbari y estos otros como los bichos de Ender, pero sólo aparentemente”. Y la verdad, esto me vendió mejor la ambientación que cualquier otro elemento con el que yo haya tenido contacto sobre EXO.

La partida era de infiltración y asesinato: éramos tyranos (una raza de nazis Psis) que teníamos que infiltrarnos en un mundo y matar a un Ministro que estaba de visita por ahí. Se nos proporcionó una lista de posibles contactos, 2.500 créditos a cada uno… y hala, a buscarnos la vida.

Este tipo de aventuras abiertas son el epítome de la proactividad y la libertad absoluta, justo las características que hacen brillar el rol sobre cualquier otro hobby… pero a mí me cuesta una barbaridad meterme en ellas y aportar algo, y mucho más a primera hora de la mañana. Hay que discurrir sobre todo lo que se necesita para la operación (información, materiales…), decidir con los compañeros el mejor curso de acción para conseguirlos, repartirse para ponerlos en práctica… y si no dan resultado, reagruparse y volver a empezar. Y si encima mis dados están especialmente puñeteros, pues la cosa se me hace aún más cuesta arriba.

Menos mal que mis compañeros estaban bastante más centrados y al final conseguimos armas de dos proveedores distintos y la información que necesitábamos: el Ministro iba a cenar a un restaurante. Allí la combinación de nuestros poderes psi bastó para perpetrar el asesinato y salir de rositas… aunque la nave que nos sacaba del planeta explotó justo cuando lo estábamos celebrando. Resultó que el contacto que nos la había facilitado no se fiaba de nosotros. En fin.

La fatídica hora de la comida

Con la partida acabada, a eso de las 13.30, tocaba afrontar el arriesgado asunto de la comida. Nunca sé a quién me voy a pegar para ir a comer, pero siempre acabo teniendo una suerte loca para que me acepten en alguna reunión.

En esta ocasión me pegué a Jan Cantor y su Reina, Gilen, Cronista, Rubén Navarro y Alpo, y nos pusimos rumbo a la cafetería más cercana: El Cid. Os han llegado los rumores, ¿verdad?

Allí nos unimos a Roberto Alhambra, dorwinrin y calvoexposito. Y empezó la odisea.

Las horas se alargaban, las cervezas se amontonaban y la comida no llegaba. Algunos de nuestros compañeros de mesa tenían que estar a las 16.00 en la apertura de puertas de la tarde, por lo que decidieron no esperar al pedido y se marcharon. Acertaron.

Los que nos quedamos asistimos a la progresiva transformación de la camarera, una chica de carácter fuerte y sin pelos en la lengua, en un paño de lágrimas. Tras la llegada de la invitada tedesca de Rubén Navarro llegó la comida. Fue tan absolutamente desastrosa que cuando calvoexposito pidió la hoja de reclamaciones los demás estuvimos de acuerdo. Hubo una contraoferta de su jefe: nos invitaba a varias de las cervezas… y la dimos por buena. Cuando nos levantamos por fin ya eran sobre las 4 y media, casi tres horas después de que nos hubiéramos sentado.

Así que lo tengo claro: si las LES vuelven a ser en Aluche, desde luego a mí no me verán de nuevo en este bar.

Callejeros Roleros Aluche: League of Extraordinary Gentlemen – 80’s

Mientras esperábamos la cuenta en el bar, íbamos viendo que en la puerta de las LES se iba formando una cola de interesantes proporciones. Cuando por fin pudimos acercarnos comprobamos que estaba parada. Por allí nos encontramos a dos ilustres del rol, Carlos de la Cruz y Rodrigo García Carmona, que nos informaron de que el aforo del pabellón estaba completo y no estaban dejando pasar a nadie.

Claro, el problema es que en este tipo de eventos la gente entra para quedarse varias horas, sobre todo si está apuntada a alguna actividad. Así que quienes hacían la cola se estaban enfrentando a una espera bastante elevada… a menos que algún incauto saliera del pabellón para ir al baño o para cualquier otra cosa, en cuyo caso se encontraba con que no le dejaban volver a entrar y le mandaban a hacer la cola. Imaginaos la faena.

Sin embargo nuestro grupo tenía un comodín en la manga: estábamos allí para participar en la tradicional partida de  Callejeros Roleros, que este año se había estado preparando Rubén Navarro. Como no era oficial, podíamos jugarla en cualquier parte, como en el césped de detrás del pabellón. Y allá que nos dirigimos.

Por el camino pudimos saludar al buen Daniel H.G, irredento Camiseta Naranja desde siempre, quien nos puso al corriente de la situación. Al parecer la previsión de afluencia que la organización manejaba para la tarde del sábado, en función de otros años, había sido desbordada… y el Ayuntamiento de Madrid, después de lo ocurrido en el Madrid Arena, se preocupa muy mucho de verificar que se respeten los aforos máximos de los eventos. En el caso del Pabellón, 1.500 personas. Y claro, con los Municipales asomando de vez en cuando por los alrededores, pues no hay muchas opciones. La verdad, me pongo en el pellejo de la organización y lo comprendo, como también comprendo la frustración de los que se quedaron fuera esperando.

Sin embargo me da a mí que el año que viene el Ayuntamiento de Madrid facilitará unas instalaciones de mayor capacidad. Y no es simplemente un buen deseo, no. Mientras comenzábamos la partida vimos esto:

ayuntamiento

Entre esas personas que están de espaldas reconocimos al segundo teniente de Alcalde de Madrid, Nacho Murgui. Delante iba una Camiseta Naranja que les estaba como guiando por allí. Supongo que la imagen que dábamos tirados por el césped, con las fichas y los dados esturreados por doquier, era estupenda para ilustrar la situación: “Mirad cómo se tienen que buscar la vida los muchach… estooo… los señores de taytantos años, ahí, en posiciones no muy recomendables para la artritis”. Esto demuestra que el Ayuntamiento conoce de primera mano todos los problemas que hubo. Y quién sabe, hasta es posible que Callejeros Roleros haya contribuido (dando penica) a la causa de las LES ^.^

Pero volviendo a la partida, el maestro Navarro se había preparado nada más y nada menos que la mundialmente famosa League of Extraordinary Gentlemen: 1980s para Savage Worlds, que podéis descargar gratuitamente desde aquí (o de aquí si la preferís en castellano). Además había avisado que la partida se jugaría íntegramente en inglés, ya que teníamos entre nosotros una invitada alemana que no tenía mucha idea de español. Mientras repartía las hojas de personaje, que se había impreso y plastificado, iba explicándonos en perfecto inglés los mecanismos básicos de Savage World y nos anunciaba una regla casera: él no iba a tirar dados, simplemente tomaría en consideración los resultados de nuestras tiradas para decidir las consecuencias. Esto le permitía centrarse en las descripciones y el ritmo de la partida, muy al estilo Dungeon World. Y lo cierto es que el resultado nos convenció a los presentes.

La molonidad de la partida ya apuntaba alto desde el minuto cero, con sólo mirar los Personajes Jugadores disponibles:

Y vaya si lo fue. No voy a relataros los sucesos de la partida porque más arriba tenéis los enlaces, pero que sepáis que es una loquísima mezcla de iconos ochenteros, muy en la línea de Kung Fury o Far Cry 3: Blood Dragon. Pero a diferencia de estos dos, aquí pudimos repartir estopa a auténticos terminators, aliens y chinos karatekas (incluyendo al legendario Al Leong, al que matamos ¡dos veces!), contemplamos los siguientes inventos de Doc Brown y Aaron Spengler y asistimos a un bro shake entre Schwarzenegger y Mr. T que hubiera sido mítico en pantalla.

broshake

Pero claro, una partida sólo es tan buena como lo es su máster, y aquí el maestro Rubén la puso a niveles estratosféricos. Las descripciones de las proezas que realizábamos cuando sacábamos buenas tiradas o de las pifias cuando la cagábamos, el sentido del ritmo, el humor desenfrenado y el derroche de topicazos ochenteros, la interpretación de Lo Pan… poniendo acento chino ¡en inglés! Aquello fue un festival de momentazos. Creo que jamás olvidaré esa descripción de Doc friendo ninjas karatecas con un rayo Tesla al grito de “It’s Science“, o, por supuesto, a Lo Pan tirando una bola de fuego al grito de “Failbol” De verdad, de mayor quiero ser Rubén. Pedazo de máster tenéis en Canarias.

Por mi lado, escogí a Schwarzenegger para chapurrear en inglés lo mínimo imprescindible, pero aun así sufrí bastante cuando me tocaba hablar. Hay que ver qué difícil es soltar sus frases lapidarias en inglés… y más cuando encima tienes a Sarah “Roberto Alhambra” Connor mirándote torcido porque te pareces demasiado a los cyborgs que la han hecho de correr.

Pero bueno, gracias a esta partida he desbloqueado los siguientes logros:

Al acabar ya estaba anocheciendo y ya se podía entrar en el recinto, lo justo para pasarme a saludar un poco, comentar alguna jugada con los conocidos… y despedirme hasta el año que viene. Lo cual siempre es una lástima, la verdad. Hay que ver cómo mola esto de verse de año en año con gente que viene a Madrid y charlar como si nada. Es lo que tienen también las redes sociales.

En fin, fue un día de los que merece pena dejar constancia por escrito. Por supuesto, siempre hay cosas que se pueden mejorar, como las colas del mercadillo (que no le veo fácil solución) o lo del aforo (que seguro que se arregla para el año que viene), pero me consta que los Camisetas Naranjas se dejan el lomo todo lo que pueden y les duelen de verdad los fallos, errores y molestias que inevitablemente siempre surgen. Desde aquí mi más efusivo abrazo y agradecimiento, chicas y chicos.

¡Nos vemos el año que viene!

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