091: frikis ocultos

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Mis veranos en la costa granadina durante la década de los 90 tienen una banda sonora: 091. Son una leyenda en la provincia de Granada y quizás se les conozca en toda Andalucía, pero inexplicablemente nunca lograron trascender al panorama nacional.

Todos queríamos ser Ceros… pintillas incluídas.


Y la verdad, nunca entendí por qué. Guitarras afiladas sobre un bajo que tenía su propia melodía, canciones que se te graban a fuego en la memoria y unas letras… ah, las letras… en un tiempo en el que lo supremo eran las letras ininteligibles de Héroes del Silencio, esta gente se permitía hacer poesía que el payo medio entendía y admiraba sin necesidad de traducción simultánea. Y no sólo eso, sino que inadvertidamente metían elementos que sólo nosotros, frikis que crecimos en la época dorada del rol,  podíamos identificar gracias a nuestra afición.

Ahí van dos ejemplos:

1) Cancionzaca “La canción del espantapájaros” (1991)

Pese a lo que digan otros, esta versión (la original) es muchísimo mejor que la del directo. No entiendo por qué gustó tanto la baladización de este pedazo de tema. Es como cuando los infames “Los Lunes” convirtieron en balada “Dime que me quieres” de Tequila… una blasfemia. Pero bueno, dado que la perpetraron los propios Cero en su último concierto, tendremos que disculparlos.

Prestad atención sobre todo a este párrafo:

Mil puestas de sol en mi pasado
pensando en cosas que nunca habéis pensado.
En los dioses primigenios,
en la libertad y en su precio,
en la plateada escarcha del amanecer.

Efectivamente ¿a qué otros dioses primigenios podría referirse Jose Ignacio Lapido?

Iä, Iä, Cthulhu Ftagn!


Pero si quedaba alguna duda, dos años más tarde Lapido la despeja completamente.

2) Cancionzaca “Mi sombra y yo” (1993)

Me habló de dios y del pecado, del sexo y del alcohol
de arte y de lucha de clases y del Necronomicón.

Rockeros de los buenos, letristas agudísimos y conocedores de la obra de Lovecraft (entre otros muchos autores malditos). Ésos eran los 091. Me pregunto cuántos andaluces habrán pillado estas referencias. ¿Podré decir aquello de “Sólo yo comprendí las referencias de 091”?

Tras su disolución Lapido ha seguido su carrera en solitario, pero lo que he escuchado no me ha interesado. Su sonido ha evolucionado a algo diferente, y sus letras se han complicado demasiado para mi gusto. Pero afortunadamente me queda toda la discografía de 091 para seguir cantando cada mañana en el coche y seguir recordando aquellos veranos de los noventa, llenos de sol, calor, playa… y frikismo.

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