Llevo perilla desde 1996, en mi cuarto año de carrera. Recuerdo que cuando tomé la decisión fue por darme una apariencia de caballero del pasado. Alguien que todavía creyera en la importancia del honor, de la palabra dada, etc etc. Sólo me la quité durante los meses de mili, para que mis superiores vinieran a leerme la etiqueta del nombre en lugar de decirme simplemente «tú, el de la perilla». Desde entonces la perilla candado forma parte de mi imagen, y mi intención es que siga formando parte de ella en el futuro.
Durante todo este tiempo la perilla se ha ido universalizando entre la población friki como una más de nuestras señas de identidad, como el sobrepeso o el uso ubicuo de las camisetas negras. Y si bien entiendo las razones de la proliferación de estos dos últimos (falta de ejercicio por estar todo el día leyendo/en el ordenador y gusto por los grupos de Heavy Metal) no termino de entender el motivo de la extensión de la perilla. ¿Acaso todos tuvimos el mismo pensamiento sobre sus implicaciones medievales y renacentistas? ¿O estamos tratando de identificarnos con algún patrón, algún ídolo representativo de nuestra forma de vida que use este corte de barba?
Reconozco que cuando me planteé este artículo estaba pensando en el clásico tópico de la «perilla malvada«, tan genialmente traído por los comics Darths and Droids y The Order of the Stick, y en qué irónico que los frikis nos hubiéramos apropiado de tal signo de vileza y villanía. Sin embargo, a medida que he ido investigando por esos internetes, resulta que también hay héroes perilleros por ahí. Así que al final he decidido hacer una selección tanto de unos como de otros.
El Sheriff de Nottingham

Por supuesto, el único y genuino Sheriff de Nottingham que habrá jamás. El de Alan Rickman y el otro de la nueva serie no son más que pálidas imitaciones. Egoísta sin escrúpulos, maestro del sarcasmo y con un pronto bastante intimadante, es capaz de casarse con una niñata solamente por la dote. Además, fue capaz de derrotar al mismísimo Robin Hood en dos ocasiones: una quedándose la pasta de la dote que hablábamos antes, y otra consiguiendo matar a Robin. Sí, sí. Lo consiguió. Claro que luego tuvo que volver a enfrentarse a otro Robin, pero eso ya es otra cuestión.
El Conde Rugen
Otro malvado-perillas icónico, que pasará a la historia como el destinatario de la mejor frase de venganza de la Historia. Sin embargo, aparte de sus seis dedos y de su invención de la máquina del dolor, en el libro se menciona como una de sus características clave que era uno de los mejores espadachines de su momento. Por eso Iñigo Montoya se tiró toda su vida aprendiendo esgrima, para poder superarle. Además, hace falta un talento especial para reconocer cuándo es el mejor momento para salir por patas… no todos los villanos lo tienen.
Roberto I de Escocia

Más conocido como Robert the Bruce en la pérfida Albión. No diré nada del personaje real, sólo del que aparece en Braveheart, un tipo con el que no cuesta nada identificarse: simpatiza con el rebelde, pero teme a su padre y a las consecuencias de tomar una decisión precipitada. Sólo al final, cuando ya puede pensar por él mismo, se decide y toma el relevo de su héroe caído.
Y consigue lo que se propone. Pero al final, en los títulos de crédito…
Théoden
Aunque en la película lo ponen como un viejales confundido que sale huyendo hacia Cuernavilla y cuestiona a los Gondorianos, en el libro es un tipo bastante más razonable y echao palante, fiel a la palabra dada y que se desvive por superar el postramiento al que le sometió Gríma.
Lo único malo es que murió aplastado por su caballo. Un poco patético, pero bastante realista.
Jayne Cobb
Lo primero que viene a la cabeza es la pregunta… ¿héroe o villano? Y la respuesta no es ni una ni otra: powergamer.
Sí, sí, tal cual. Jayne se comporta como un rolero que ha maximizado todos los atributos de combate de su personaje y que busca dinero y más dinero para hacerse con armas más y más grandes. Si para ello tiene que vender a sus compañeros, pues se venden sin problemas. Y encima, como para reforzar esa sensación de que es un rolero ¡lleva perilla friki!
Joss Whedon nos da durante toda la serie lecciones de cómo integrar a alguien así en un grupo normal. Bien es cierto que a veces tiene que ser a palos, pero precisamente esos desencuentros son la salsa de muchos de los episodios. Sin ir más lejos, los compañeros de La Marca del Este nos lo muestran a veces en los videos de sus partidas.
Al final uno no puede evitar cogerle cierto cariño a Jayne. Bueno, como a toda la tripulación de la Serenity…
Tony Stark

Como decía en otra parte, para mí Iron Man y Batman parten del mismo concepto, pero con enfoques muy distintos. Tony Stark es un genio y es millonario, pero al carecer de ese pasado trágico de Bruce Wayne puede disfrutar de esas dos condiciones, incluso tras el suceso que le forzó a ser Iron Man.
Vamos, lo que querríamos ser todos…
Gordon Freeman

Un físico teórico que, además de ser un doctor en su campo, es capaz de liquidar a cientos (si no miles) de soldados, boinas verdes, ninjas y monstruos extraterrestres. Y eso con un leve entrenamiento básico en armas.
¿Hay algún patrón que una a todos estos personajes, aparte de llevar perilla? A grosso modo diría que sí: casi todos son bastante inteligentes, salvando Jayne. También casi todos son gente importante o ricachones… salvando otra vez a Jayne y quizás a Gordon Freeman. Pero poco más.
En conclusión: sigo en el punto de partida, sin haber desvelado el por qué de la perilla friki. Eso sí, al menos me ha quedado un post chulo lleno de perillas…









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