¿No os he recomendado The Order of the Stick, de Rich Burlew? Bueno, pues ahora lo hago. Id a leerlo. Ya. Desde el principio, a ser posible.
Para mí es uno de los mejores webcomics de la red. Comenzó como una serie de coñas sobre rol y más específicamente sobre D&D, con personajes arquetípicos y planos, pero ha ido progresando ganando en profundidad tanto argumental como de personajes. Eso sí, el tono general sigue siendo de comedia, aunque en algunos momentos te consigue sacar la lagrimilla.
Algunas veces suele recurrir a la cultura popular para las bromas, con referencias a Perdidos, a Batman, a clásicos infantiles yankis, etc etc. El ejemplo más claro es esta historieta cuya última viñeta consiguió que me riera en voz alta:

– Vale, pero sigo creyendo que es ridículo que un superhéroe aparezca de repente en una isla al azar en mitad del océano.
– Ya ha pasado antes
– Dime sólo una vez.
– Hey
El sitio web de Order of the Stick tiene también unos foros donde la gente va comentando la historieta, entre otras muchas cosas. En el hilo de ésta, en concreto, hay muchísimos comentarios celebrando casi todas las bromas… y un buen número de ellas no pilla la de esta última viñeta. Varios comentaristas tienen la deferencia de explicar al resto que la escena está sacada de la Odisea, cuando Ulises y sus hombres llegan a la isla de los Cíclopes.
No voy a llevarme las manos a la cabeza o a reirme de la incultura general de la peña. Nah, eso lo dejo para otros. Lo que quiero es admirar el trabajo de Rich Burlew, que con una simple viñeta ha incitado la curiosidad de quién sabe cuántas personas sobre los mitos clásicos. Y quizás alguno de ellos profundizará más, seguirá leyendo, estudiará… y se «cultivará» un poquito más. Todo gracias a una simple viñeta colocada oportunamente, tal vez sin tener más pretensiones que entretener.
Cuántas veces no me habré preguntado por qué los videojuegos, los comics, la cultura popular de hoy en día no tiene detalles como éste para incentivar el interés en la historia, en la filosofía. No hace falta que se hagan videojuegos donde dirijas una partida de guerrilleros contra los franceses en 1808, ni comics sobre la vida de Blas de Lezo, ni series de televisión sobre la unificación de Castilla y Aragón (aunque molarían un montón). Como bien decía Carlos de la Cruz en su blog, «Los críos detectan rápidamente cuándo estás intentando enseñarles algo y suelen reaccionar negativamente ;).» Basta con dejar sembrados algunos detalles como el de The Order of the Stick, para sugerir, para suscitar el interés. Y los destinatarios, por sí solos, ya se ocuparán de ampliar la información.
Y de entre todos los medios, el rol es el más que más se presta a esto. Con todos los juegos que tienen como trasfondo un momento histórico real, como Aquelarre, La llamada de Cthulhu o Comandos de Guerra es muy fácil ubicar a tus jugadores enmedio de un hecho histórico, como la revuelta irmandiña, el desastre de Annual o la batalla de Montecassino. Pero para los juegos no históricos también tenemos otras opciones para «cultivar» a los jugadores. En Star Trek el capitán Picard consultaba frecuentemente a Sun Tzu, por ejemplo. Y en D&D siempre podemos incluir tácticas de combate romanas, o ciudades-estado cuyo sistema de gobierno sea el ateniense.

«Cuando los adversarios están en posición favorable, debes cansarlos. Cuando están bien alimentados, cortar los suministros. Cuando están descansando, hacer que se pongan en movimiento».
Por supuesto que el máster será el más proclive a cultivarse, a leer y a aprender para verter luego su conocimiento en el juego y dar mayor verosimilitud a la partida. Pero con un poco de suerte podremos lograr animar a los jugadores para que también lo hagan y que, de paso, se «cultiven».
Para que luego digan que el rol no sirve para nada…






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