Archivo de marzo, 2011
Un primer vistazo a la nueva edición de Aquelarre
31 marzo 2011
Pues antesdeayer recibí por fin la nueva edición de Aquelarre, pero hasta ayer no pude dedicarle tiempo a hacerle una videorreseña como es debido para que veáis (¡y escuchéis!) cómo es físicamente el libro. Y aquí la tenéis.
Sobre el contenido, pues me reafirmo en lo que comenté en la entrevista que me hicieron ayer por sorpresa en Telperion (¡gracias, Kane!): después de una lectura somera creo que contiene todo lo que se necesitaría para jugar innumerables campañas y ¡en un solo libro!. Reglas, historia y ambientación de todos los reinos de la Península de la época, todos los aspectos sobre la vida cotidiana, varios bestiarios (terrenales, angélicos, demoníacos, de fábula), organizaciones… vamos, que viene completito completito.
Querría dar las gracias no sólo a los autores (Ricard Ibáñez, Antonio Polo…,) y a la editorial, también a todos aquellos mecenas que se liaron la manta a la cabeza y aportaron en los foros de Nosolorol para pulir aún más el material. Ahí tengo yo una espinita clavada, que me hubiera gustado también haber aportado algo y no ser un “mecenas pasivo”.
En fin, no sé si hace falta repetirlo con el coñazo que os he dado
, pero sí, sigo estando orgulloso de haber sido un mecenas. Y además, da un poco de gustirrinín saber que estoy en los créditos de ese libraco que seguramente todos os compraréis, jejeje.
Primera experiencia Pathfinderiana
28 marzo 2011
Como he intentado (sin éxito) expresar por Facebook antes de que mi propio móvil me traicionase, lo del sábado pasado fue una de esas cosas que no te da tiempo a apreciar en todo su esplendor cuando estás allí, en mitad del jaleo. Vamos, que cuando has sacado un 1 natural, Velasco acaba de comunicarte que esa Esfera Llameante te acaba de mandar hasta los -6 puntos de vida, JMPR ha arrastrado tu PJ inconsciente fuera de la habitación y Helena le está haciéndole tragar una poción curativa sustraída a un aturdido Bester, no te estás dando cuenta de que ¡Santa Macumba! ¡Pero si estás en la misma mesa con Helena, JMPR y Bester, y que tu máster es el mismísimo Velasco!
Pero empecemos por el principio. Hace un par de semanas que decidí apuntarme a la Sociedad de Exploradores, animado por las buenas referencias de Bester y la insinuación de que Velasco iba a salir de su refugio secreto para arbitrar una partida. Lo cierto es que hacerse un personaje fue un dolor de muelas, entre skills, ranks, traits, CMDs y demás. Menos mal que encontré el Pathfinder SRD y este generador online de personajes, y más o menos me apañé, pero vamos, que hay que tener en cuenta que no todas las opciones son “legales” para la Society. Para eso también recomiendo vivamente leerse la Guía de la Pathfinder Society, que es gratuita.

¿Una facción con cimitarras y ambiente moruno? Pues no me digas más...
Esa guía no sólo es útil para montarte el personaje, sino también para entender todo el mecanismo y las particularidades de esto del Juego Organizado, que difiere en aspectos importantes del juego normal. Por ejemplo, los puntos de experiencia como tales no existen, por cada “partida oficial” te dan un punto, y con tres puntos subes de nivel. Además, el tesoro que se encuentre no pasa automáticamente a manos de quienes lo encontraron y/o se lo repartieron: al acabar cada aventura te dan cierta cantidad de oro, fija para todos, y con él puedes comprar esos objetos mágicos que has encontrado (si te da la pasta) u otros más utilitarios, tipo pociones, pergaminos y otro equipo normal. También está el tema de las facciones: al crear el personaje eliges una de entre las cinco que hay, y en cada aventura tu facción te encarga unos objetivos secundarios que, de cumplirlos, te otorgan puntos de prestigio. Estos puntos se pueden gastar en cualquier momento para recibir beneficios temporales, normalmente de tipo curativo, además de representar lo bien que estás considerado dentro de tu facción. Lo dicho, merece la pena leérselo antes de ir a una quedada de estas.
En Generación X la cosa estuvo muy bien. Tras una breve introducción se nos distribuyó en grupos y me “tocó” en la mesa de Velasco, junto con Bester y Raúl, que ya habían estado en la convocatoria anterior, y Jose Manuel y Helena, que eran cadetes como yo. Me encantó comprobar que había cierta camaradería entre los que estuvieron la otra vez, aunque les tocara en mesas separadas, y que la timidez inicial de los novatos como yo se disipara prácticamente en cero coma. Lo cual no era de extrañar con el buen ambiente que reinaba.
De la aventura no diré nada para no estropearos nada si os toca jugarla en el futuro. Sólo diré que son apenas cuatro encuentros de combate y nos tiramos más de cuatro horas con ella, lo cual supongo que refleja el nerviosismo y la cautela con la que nos enfrentamos al escenario. Y creedme que, si hubierais estado en nuestro lugar, habríais hecho igual con esa cara de póker de Velasco y sus risas malévolas cuando la cagábamos
Y pese a todo la completamos con éxito, gracias al pedazo de equipo en el que estaba “empotrado”.
Para que os hagáis una idea de cómo se las gastaban en mi grupo, el paladín de JMPR no sólo me salvó de una muerte segura (gracias, maese) y se interpuso como buen tanque entre nosotros y las iras de los bichos a los que nos enfrentamos. Es que encima acabó con el encuentro final de una forma verdaderamente espectacular: desde el suelo sacó una daga y la arrojó con mortal puntería sobre nuestro oponente, que acababa de volver a resucitar. Vamos, casi pude ver mentalmente la escena, con su cámara lenta obligatoria, claro
¿Quién necesita pícaros teniendo clérigos como él?
Por otra parte, Raúl hizo que la clérigo nos pusiera en evidencia a los dos pícaros que íbamos en el grupo, ya que ella solita descubrió dos cuerpos semienterrados con pociones útiles y, lo que es más importante, ¡la puerta secreta que era la clave del segundo encuentro!. Además se complementó especialmente bien con el paladín en el combate, y si no fuera por sus curaciones mi personaje la habría palmado en más de una ocasión.
Mi colega de profesión, Helena, me demostró en repetidas ocasiones que no todo es flanqueo y acrobacias en la vida de un pícaro. Sin tirar un solo dado nos ayudó a pasar indemnes por cierto rito iniciático al interpretar correctamente las inscripciones (a diferencia de mi personaje, jajajja) Además demostró su habilidad con la ballesta en numerosas ocasiones, como cuando derribó con su saeta al tercer encuentro, y con su ingenio desentrañó cómo podíamos llevarnos lo que teníamos que llevarnos.
Y Bester hizo que su mago pareciera sacado de un CSI medieval. Lo mismo te averiguaba la verosimilitud de los hechos escenificados en un tapiz que la duración de cierto hechizo enemigo. Tuvo también la suficiente previsión como para comprar pociones de curación con el dinero de su aventura anterior, las cuales ofreció con una generosidad digna de una Misionera de la Caridad… y menos mal, porque gracias a ellas mi personaje pudo contarlo. Lástima que la suerte no estuviera de su lado en el lanzamiento de hechizos, porque, si llega a salirle la mitad de lo que lanzó, el escenario habría sido un verdadero paseo.
Respecto a mi personaje… bueno, baste decir que estoy esperando a que los compañeros de Outcasted me saquen en su próxima edición de Impactos Críticos XDDD. Mis aportaciones más valiosas se reducen a recibir el hechizo que reseñaba más arriba, salvando así a los demás de tal sufrimiento, y a realizar sobre mi cara cierto ritual incinerador, para que los demás vieran los flamígeros efectos de hacer caso de ciertas inscripciones
Por mi parte, me apunto el llevar preparadas algunas frases hechas para la próxima vez, ya que hubo alguna situación que merecía un “¿Sabes que es de mala educación dar la espalda a alguien con Ataque Furtivo, preciosa?” Ah, y también no dejar ni un hueco de la aventura sin registrar, porque no fui capaz de cumplir ninguna de las misiones de facción, a diferencia de mis compañeros, que al menos se llevaron un puntillo.
También tomo nota de lo práctico que fue contar con el Flip-Mat de Velasco para ir dibujando con los rotuladores el escenario que íbamos descubriendo a cada paso, y también eso de contar con fichas de parchís para nosotros, aunque Bester ya venía preparado con su figurita, claro. Gracias a ese mapa, y a algún “concept draw” de JMRP dibujado sobre la marcha, fue realmente sencillo meterse en situación.
Al acabar nos dimos cuenta de que éramos la penúltima mesa terminar la partida, y fue cuando el máster rellenó las respectivas hojas de aventura para cada una: oro ganado, el puntito de experiencia y una firma del máster para hacer oficial la participación. Hoja que hay que llevar a las siguientes convocatorias… con lo que me temo que si alguna vez llegamos a nivel 10 deberíamos ir con un archivador para las treinta hojas de aventuras. Pero es toda una satisfacción entrar en tu apartadito de Paizo de la Pathfinder Society y ver que esa partida consta a nivel oficial. ¡Ains, qué ilusión!
¿Repetiré? Pues, a menos que haya algún impepinable, desde luego que sí. Es más, a pesar de que uno de los atractivos de la Sociedad es que hagas “intercambio” de grupos y de másters, me encantaría volver a formar equipo con Rakhaton, Mei, Ian y Reik y lanzarme con ellos a otra misión bajo la atenta supervisión de Velasco. No todos los días se encuentra uno tan a gusto como me encontré el otro día, y menos con gente que acaba de conocer.
Otra cosa es que ellos quieran volver a contar con Turom el pícaro metepatas, claro….
Y mañana… ¡Pathfinder Society!
25 marzo 2011
Pues eso, al final no he podido resistir la envidia que me ha provocado Bester Brainstormer y también me he apuntado a esto de la Pathfinder Society. Que siempre me ha sonado muy a los Caballeros de la Mesa del Comedor, todo sea dicho. Pero en fin, allí estaré mañana, con número oficial, hoja de personaje y dados, en el Generación-X de Puebla.
P.D.: Se rumorea que acudirán varios ilustres bloggeros… iré con papel y boli para los autógrafos, jejeje.
Oximoroneando: Un clásico de la Vieja Escuela en un tablet pc
24 marzo 2011
Hace algún tiempo empecé a arbitrar Aventuras en la Marca del Este con el grupo de Carlos de la Cruz, una experiencia que aún tengo que contar, lo sé
. El caso es que después de aquella partida, que me planteé como un one-shot, necesitaba algo con más enjundia. Con un mundo un poco más desarrollado, lleno de material del que echar mano en el caso de que necesitara un nombre, un mapa o una situación. Fue entonces cuando me volví a Mystara y tiré de uno de sus módulos más aclamados: Night’s Dark Terror.
Como los más “old-school” del lugar ya sabréis, el original está vendiéndose en torno a los 60-70 euros por ebay o por Amazon, pero puede llegar a los 100 si está en el mejor estado, debido a una particularidad: éste es de los pocos módulos de la época, junto con Red Arrow, Black Shield que contenía una hoja con fichas troqueladas. Y claro, no todos los ejemplares que se venden por ahí tienen aún esos troquelados intactos.
Pues bien, por si lo dudábais, no me he gastado esa pasta
Pero sí que poseo el PDF. Adquirido por medios legales, eso sí. Básicamente porque a la mayoría de las versiones que corren por la red les falta buena parte de los mapas. En su momento decidí comprarlo por RPGNow.com antes de que Wizards of The Coast decidiera retirarlos del mercado, con lo que trae todos los mapas y la hoja de los troquelados listas para imprimir y pegar, a lo Print & Play.
Sin embargo, a mí no me convencía del todo hacerlo así porque, una vez jugada la escena donde se usan, ¿qué hacer después con tantos papelitos? Y es que, para que os hagáis una idea, las fichas son todas éstas:

Sin contar con el pedazo de mapa, que está compuesto por seis folios. Y encima con expectativas casi nulas de volver a utilizarlo en el futuro…
Nah, decidí que hay que ser un poco más prácticos y hacer uso de la tecnología, sobre todo aprovechando que tengo ese tablet del que os he hablado en alguna otra ocasión. Así que encajé los diversos trozos de mapa con Gimp y utilicé la imagen resultante como fondo en Maptool, un programa Open Source que ya muchos conoceréis.
Para las fichas me planteé coger imágenes más actuales, pero ¿para qué? Si hay que ir a lo Vieja Escuela, se va hasta el final
. Así que utilicé esos troquelados e hice las fichas con Tokentool, un programa muy sencillito de utilizar.
Y éste es el resultado:

Así es como pensaba utilizarlo al principio: totalmente plano sobre la mesa, como un tablero (Click para ver en grande)

Así es como resultó mejor utilizarlo, ya que en la posición anterior había demasiados reflejos que impedían ver a los jugadores (click para ver en grande)
La verdad es que Maptool resulta idóneo para utilizarlo de esta forma. Tiene la posibilidad de aplicar una rejilla para cuadricular los mapas y hacer muy sencillo mover las fichas, que es lo que al principio me pedía el cuerpo, pero ¿para qué, si te chiva en todo momento la distancia a la que estás moviendo una ficha?

En gris la posición original de la ficha que estoy moviendo, y debajo de la posición actual figuran los metros recorridos hasta ahí.
E igual de sencillo se hace el medir las distancias, muy útil para ver si conseguimos ese dichoso +1 del corto alcance del arco o no…

Pues va a ser que sí, que ese goblin está a corto alcance desde la torre... ¡+1 que te crió!
Además, el programa te permite anotar diversos estados en cada ficha, con lo que resultaba sencillo ver de un vistazo qué enemigos estaban más pochos, dónde estaban los cadáveres, etc. Son esas cruces y esos diamantes en rojo que veis en las imágenes.
También tiene sus contras, claro. Lo más molesto es que el programa se colgaba cada cierto tiempo. Afortunadamente la campaña se autoguarda cada vez que haces un movimiento, con lo que la cosa no es la catástrofe que podría ser, pero sí que era un coñazo tener que reiniciar el programa cada dos por cuatro. La cosa mejoró cuando uno de mis jugadores me sugirió correr el programa en modo de compatibilidad con windows XP. Los senderos de windows son inextricables
Otra de las cosas que resultaba un coñazo era situar uno a uno a los enemigos cada vez que se movían, sobre todo en escenas en que había doce o trece. Pero de nuevo uno de mis jugadores me hizo ver lo obvio (estaba fino yo…) y resulta que sí, que hay posibilidad de seleccionar a varios y moverlos todos a la vez, aunque luego tenías que estar moviéndolos uno a uno para buscar las mejores coberturas. Pero bueno, supongo que esta pega no es sólo achacable al programa, seguro que hubiera pasado igual si lo hubiera hecho a lo print & play.
En fin, al final el balance es muy positivo. Es sencillo de preparar y de utilizar, visualmente queda muy resultón, y tiene su gracia eso de jugar a la Vieja Escuela con tecnología de por medio y sin gastar papel ni ocupar espacio
Además el programa tiene un montón de opciones más que no usé, como la niebla de guerra, que tiene que ser muy muy chulo. Y encima existe la posibilidad de usarlo para jugar online…Vamos, que si tenéis la opción, probadlo. Al menos será una novedad para vuestro grupo, y siempre está bien innovar de vez en cuando
La Fuerza ya estará contigo… siempre, mi Princesa
13 marzo 2011
Hace unas semanas cumplí una de las tareas que me he autoimpuesto, dada mi condición de Padre y Friki: iniciar a mi Princesa en el mundo de Star Wars.
Los que me conocéis ya sabéis que no podía ser de otra manera el que empezáramos directamente con la primera película, por supuesto original y sin remasterizar. Aprovechamos el típico domingo lluvioso para realizar todo el ritual: hacer unas palomitas al estilo de toda la vida (maíz y aceite, nada de guarrerías precocinadas), embutirnos bien en la mantita, encender la tele y el DVD… y grabar la carita de mi Princesa durante su primera incursión en esa galaxia muy muy lejana que desde hace tanto tiempo han disfrutado sus padres.
Y para mí fue como verla de nuevo por primera vez, con nuevos ojos y nuevos oídos. Redescubres que el inicio es una verdadera obra maestra, capaz de atrapar a un niño de tres años no sólo con imágenes espectaculares, sino con unos diálogos sencillos que exponen eficazmente de qué va la trama: princesa capturada, planos robados, malo malísimo que los busca. También ayuda el que sean los robots los hilos conductores al principio. Su apariencia tan llamativa, con los pitidos de R2 y con esas personalidades tan características lograron que mi Princesa se preocupara realmente por ellos. De hecho, la escena en que el tío Owen compra a C3PO pero no a R2 resultó especialmente emotiva.
Leia también fue un éxito desde el principio, no sólo porque es ¡una princesa!, sino también porque es capaz de enfrentarse a Darth Vader sin mostrar miedo, e incluso vacilándole un poco.
Luke, en cambio, no consiguió ser tan interesante desde el principio. Todo lo contrario que Ben Kenobi, tal vez por su apariencia de viejo maestro o porque era al que buscaba R2, quién sabe
El caso es que la escena del asentamiento arrasado con los esqueletos de tío Owen y tía Beru chamuscados (y bien centrados en primer plano) no consiguieron conmover a mi Princesa, pese a que Luke está visiblemente alterado.
Han Solo y Chewbacca tampoco caen muy simpáticos cuando se les ve por primera vez, aunque claro, es normal porque no destacan especialmente entre toda la fauna de la cantina y porque parece que van a ser personajes secundarios que llevan a los protagonistas a otro lado. La cosa cambia cuando liberan a la princesa, y fue celebrado especialmente el apelativo “felpudo con patas” que le dedica Leia a Chewbacca.
La persecución que sigue fue también especialmente intensa desde el punto de vista de mi Princesa, y sobre todo el final, cuando Obi-Wan deja que Darth Vader le mate. La gran pregunta fue: “Papá ¿a dónde ha ido Obi-Wan sin cara?” No sin ropa ni sin capa, no. Sin cara. Ahí queda eso.
Durante la batalla de naves espaciales y el asalto a la Estrella de la Muerte mi Princesa se dispersó un poco, y es normal, con tanta tecnojerga y primeros planos de gente diciendo cosas como “jefe oro”, “rojo cinco” o “son demasiados”. Visto un plano de un TIE a la cola de un Ala-X, vistos todos. Sí que hubo más preocupación cuando alcanzan a R2, e incluso algo de interés con la inesperada aparición del Halcón Milenario, pero vamos, nada que ver comparado con la expectación de ver cómo les ponían las medallas en el acto final… y esa preciosa fanfarria con la que comienzan los créditos finales.
¿El veredicto? Pues un rotundo éxito, porque nos pidió volverla a ver. Y no sólo eso, le hicieron los ojos chiribitas cuando le dijimos que había otras dos películas más. Películas que vimos en las semanas siguientes, pero que no tuvieron tanto éxito como la primera, la verdad. Ni Yoda, ni los Ewoks consiguieron de mi Princesa tanto interés como la primera… supongo que también porque el lenguaje es un poco más adulto y hay más batallas espaciales. En fin, un motivo para volver a verlas todas de nuevo cuando sea un poco más mayor.
Sea como fuera, al menos ya sabe que su favorito es (inexplicablemente) Darth Vader, y de vez en cuando me la encuentro tarareando la banda sonora o la Marcha Imperial para orgullo paterno, sobre todo cuando lo hace al lado de otros compañeretes del cole. Por no hablar de que ahora interviene en las conversaciones cuando escucha algún término starwarsiano.
Así que, padres frikis que me leéis, os aconsejo vivamente que empecéis a ver Star Wars con vuestros hijos cuando tengan al menos tres o cuatro años. Haced caso a éstos:
Y si no lo hacéis, tened en cuenta que los niños de ahora, a partir de cinco años, están siendo contaminados con las Guerras Clon y la Nueva Trilogía. Así que es posible que un día tu hijo llegue del cole y te pregunte sin que te lo esperes: “Papá, ¿quién es Anakin?”… y entonces ya será demasiado tarde para explicarle que todo eso pertenece a un universo paralelo, fruto de la avaricia y la megalomanía, que de Star Wars sólo tiene el nombre.
Estáis a tiempo. Hacedlo. Ya habrá tiempo de que se hagan mayores y descubran por sí mismos la traición de Lucas. Hasta entonces, mantened la ilusión tanto como sea posible. Que no les pase como a nosotros…



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