Ayer por la tarde mi Reina y yo fuimos a verla, aprovechando que un servidor está de vacaciones, y volvimos encantados. Definitivamente, esta es de las pelis que hay que ver en el cine.
Para mi Reina y para mí ha sido la primera película en 3D que hemos visto. No os puedo decir si los efectos en la tercera dimensión son mejores o peores que los de otras pelis, pero puedo asegurar que impresiona bastante. Lo cierto es que requiere mirar la pantalla de una manera distinta a como miras una película normal, y puedes pasar un mal rato hasta que tu ojo comprenda que tiene que enfocar las imágenes del fondo de forma distinta a como hace con las figuras en primer plano.
Cuando lo consigues, la película está llena de detalles para que te recrees con ese 3D. La curvatura de las pantallas de ordenador, los hologramas, los mosquitos que pululan en la selva, incluso los subtítulos se ven en otro plano. Y cuando nos encontramos de nuevo con la clásica caída desde gran altura, el efecto contribuye a provocarte el vértigo que deberíamos sentir con estas escenas en el cine normal, pero que desde hace tiempo ya no sentimos.
Y hablando de los efectos visuales, Pandora es el sueño de cualquier aficionado al Worldbuilding plasmado en la pantalla. Su cielo es el que nos gustaría recordar a los PJs cada dos por cuatro para que los jugadores flipen imaginándoselo… pero que a la cuarta o quinta vez ya estarían quejándose de que somos repetitivos porque las palabras se nos quedan así de cortas.
(Origen: Avatar Wikia)
Luego están la flora y la fauna, por supuesto. La flora es sencillamente impresionante, tanto de día como (especialmente) de noche. Y la fauna está claro que es el resultado de muchas horas de pensar y diseñar, sobre todo por los detalles como las seis extremidades (característica que, por cierto, no sé por qué los Na’Vi no comparten) o los orificios respiratorios. En cierta manera me recordó a ese documental llamado «El futuro es salvaje» donde se mostraban algunas teorías sobre cómo será la vida en la Tierra dentro de millones de años (mis favoritos desde luego son el Calafante y el arborícola Calabón, jejeje). Sin embargo, el aspecto gomoso de la piel de algunos animales no me terminó de convencer del todo. Teniendo a tu disposición semejantes avances técnicos, ¿por qué ponerle a tus animales una piel que parece más bien el resultado de unos efectos especiales pobres?

(Origen: Avatar Wikia)
Todo esto sirve para ponernos en un mundo desconocido que no comprendemos y que, como nos aseguran desde el principio, es hostil a la raza humana. Y lo que consigue es que tengamos los pelos de punta con la primera expedición a la jungla. No toques ahí, no toques allá, a saber qué leches es esa planta o eso que flota en tu dirección… todo es potencialmente peligroso, porque no lo conocemos, no sabemos qué es, no sabemos cómo se comportará. Y sin embargo, a medida que nos vamos adentrando en la cultura de los Na’vi vamos descubriendo cosas nuevas y fascinantes, empezamos a entrever un cierto orden, unas reglas, unas pautas. Poco a poco vamos apreciando y entendiendo el ecosistema, como hace el protagonista, hasta el punto que nos dan los siete males cuando por fin vemos en acción a los humanos.
¿Previsible? Sin duda. Es una historia que ya hemos visto otras veces, como comentan tantos y tantos blogs. Dice mi Reina que es sobre todo Pocahontas, pero también es Bailando con Lobos o El último Samurai, sazonado con el tópico del héroe elegido y predestinado. Hay muchos que le echan en cara a Cameron elegir un planteamiento tan sobado, y yo lo flipo un poco. ¿Acaso no se estrenan todo los años remakes de películas o se adaptan a la gran pantalla libros que ya están muy vistos? Y casi ninguna de esas películas que me han tenido totalmente absorto durante casi tres horas, o han logrado que me vuelva a emocionar como con las del Señor de los Anillos.

Y sin embargo esta peli lo ha conseguido. Por supuesto, la culpa de todo es del director, James Cameron. A toro pasado creo que pensó que el mensaje de esas otras películas quedaba muy desdibujado por el hecho de que los espectadores sabíamos mucho más que el protagonista. Todos estamos familiarizados con el concepto del Nuevo Mundo, que para John Smith es toda una novedad. O tenemos una cierta idea de la cultura Sioux, mientras que para el personaje de Kevin Costner es algo totalmente alienígena. Es un poco lo que explicaba Scribble en este post: Aunque nuestro PJ (el protagonista) flipe pepinillos viendo un pájaro que vuela como una mosca, nosotros (los jugadores) sabemos que es un colibrí.
Pero en Avatar los espectadores tienen el mismo conocimiento de Pandora que el protagonista: cero patatero, y eso, junto con los efectos, ayuda a que el público se meta totalmente en la historia y se maraville con los descubrimientos y las novedades como lo hace el protagonista. Como lo hicieron John Smith o Kevin Costner en sus respectivas películas, pero que no supimos ver del todo con sus ojos.
Por supuesto esto no es lo único que aporta la película. Un buen planteamiento se puede quedar en nada si no tienes un sentido del ritmo de la narración, y afortunadamente Cameron sigue conservándolo (cosa que Spielberg o Lucas parece que han perdido por el camino). La historia avanza de forma correcta, o al menos yo no aprecié que bajara el ritmo de la narración. Supongo que también ayuda el que se intercalen escenas con los Na’vi con las escenas con humanos, con lo que nunca te aburres ni de unos ni de otros. Pero desde luego donde la narración sobresale es en las escenas de acción.
Ah… las escenas de acción…
A estas alturas, cuando uno ha visto casi de todo, es verdaderamente sobresaliente el que consigan que a uno le importe el destino de unos personajes durante un combate. O que a uno se le escape una risilla triunfal cuando les ve realizar proezas a cámara lenta. O que a un servidor le den ganas de tirar su proyecto del taller Rolero por la borda, porque sabe que jamás podrá plantear una batalla la mitad de emocionante que la que ha visto en pantalla… damnit! Pero claro, son ya muchos años los que lleva Cameron haciendo estas cosas, y se nota. Y sobre todo, se disfruta.
En definitiva, os recomiendo que vayáis a verla. Que os dejéis los prejuicios en casa, que vayáis a verla con el chip de que es una peli para disfrutar… y disfrutad. Eso sí, vedla en 3D. Merece cada euro que paguéis.






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