El otro día puse el siguiente tuit:

Y el bueno de @Bester me preguntaba cómo lo habíamos conseguido. Pues nada, maese, que te he hecho caso y aquí va tu minipost 😉

Lo primero que hay que decir es que, a diferencia de su hermana, la inclinación natural del PequePirata cuando tiene algo de tiempo libre NO es coger un cuento o un libro. Y mira que hemos puesto a su disposición cosas que nos dieron buen resultado con Fusa, como la colección de Gerónimo Stilton, los Don Mikis y todos los cuentos ilustrados que su hermana devoraba más o menos a su edad. No, no. Prefiere coger sus juguetes (sobre todo), ver dibujos animados en la tele, el canal de youtube de SuperSlime Sam, gameplays de diferentes juegos de SuperMario (y destripárselos) o encender la Nintendo Switch y trastear un rato con el Link’s Awakening o el SuperSmash Bros. Sobre todo en el modo entrenamiento, que le puede hacer todo tipo de perrerías a los personajes controlados por la CPU.

Así que, viniendo con los mismos genes y recibiendo el mismo tipo de estímulos que su hermana, al final la única lectura que hace con regularidad es el cuento que le mandan en el cole para luego hacer una ficha. Lo que es la lotería genética, ¿eh?

Y sin embargo, va el otro día, coge el libro de Harry Potter por su propia iniciativa, se tumba en el salón y se pone a leérselo sin más. Un libro de la primera edición de Salamandra, sin ilustraciones ni nada. Y recordemos, un peque de 6 años con una velocidad lectura tal que así:

(El PequePirata leyendo en voz alta el pasaje que le dejó patidifuso)

¿Que cuál es el secreto?

Pues, ni más ni menos, lo que ponía en el tuit: que se lo estamos leyendo antes de dormir y la cosa se había puesto tan interesante que tenía ganas de ver cómo seguía.

El tema es que desde hace unos meses decidimos que ya era el momento de dejar los cuentos cortos y comenzar a leerle los libros de Harry Potter. La Piedra Filosofal fue todo un éxito pese a alguna escena de tensión (la del bosque prohibido y el unicornio). La Cámara Secreta tuvo momentos de intenso análisis detectivesco por su parte… y ahora justo estamos con El Prisionero de Azkaban, con la misteriosa figura de Sirius Black que tanta expectación le está produciendo al PequePirata.

Por supuesto, todo esto ha vuelto a traer una pequeña Pottermanía en casa, con regalos de Reyes sobre el tema, investigaciones sobre cuáles serían nuestros patronus o las casas de Hogwarts en las que nos pondría el Sombrero Seleccionador. Para los curiosos, tenemos dos Ravenclaws, un Griffyndor y un Hufflepuff… adivinad quién es quién.

¡Feliz 20 de marzo!

Y… no voy a ocultar que yo también estoy disfrutando de la experiencia. No leía los libros de Harry Potter desde que los adquirí, y la vuelta a Hogwarts cada noche me está resultando como volver a una habitación agradable, calentita y hogareña (sí, tal vez me está influyendo esto de la Gran Nevada de los Siglos). Disfrutando de las sutiles (a veces no) claves de los misterios, y al mismo tiempo descubriendo que no son libros para ser leídos en voz alta. Demasiado a menudo me encuentro bajando progresivamente la entonación a través de una larguísima frase post-línea de diálogo, acabándola casi una octava más abajo de lo que la empecé… y sin aliento. Pero bueno, son pegas muy menores en comparación con lo que estamos disfrutando los dos.

Sobre las películas, bueno, seguimos siendo partidarios de que no hay que ver película sin antes leer el libro, y lo estamos cumpliendo. Vimos la primera película y ayer mismo la segunda, y él mismo se está dando cuenta de todo lo que no mencionan en el libro. Y eso que son películas que rondan las tres horas.

La parte triste de todo esto es que cuando acabemos este tercer libro… se va a acabar Harry Potter. Los siguientes libros ya empiezan a ser bastante más oscuros para un peque de 6 años. Tal vez vuelva a realizar un intento con El Hobbit. O seguiré buscando alguna que otra saga para esas edades, ya veremos. ¡Se aceptan sugerencias!

Así que ya sabéis, si os preocupa que vuestros peques no cojan un libro ni para atrás, os recomiendo que empecéis a leerles los tres primeros de Harry Potter antes de dormir. Sí, os perderéis todos los sumarios de todos los Telediarios y vuestros cuerpos os suplicarán que os repantiguéis en el sofá cuanto antes… pero a cambio os encontraréis un día a vuestros retoños libro en mano, dispuestos a averiguar cómo diantres consiguió Sirius Black acceder a la torre de Gryffindor.

A mí me ha merecido la pena.

Y quién sabe si en el futuro también tendré que hacerlo…

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