Bueno, pues ya está. Al igual que su hermana hace ya ¡8 añazos!, el PequePirata también tiene su propio cuento.

El contenido está basado en una serie de libritos que le llevo contando antes de dormir desde hace un par de años: Bebo y Teca de paseo con las letras, de Carmen Gil y Lluís Filella. Son cortitos, están pensados para incitar a la lectura… y, lo más importante, le encantan. Así que ¿qué mejor que meterle también a él en su serie de cuentos favorita?

A diferencia de El Dragón Tortuga, esta vez no hay guest starring en el apartado del arte. La culpa es del departamento en el que estoy, donde no paro de darle caña al Powerpoint desde que entré. Un día se me ocurrió que igual se podía improvisar algo a base de las formas estándar que trae el propio programa. Ya sabéis: el rectángulo, el óvalo, la explosión, etc.

Que sí, en serio: son todo formas del Powerpoint.

Y sí, parece que poderse, se puede. Tal vez no sirva para ilustrar un manual de rol, pero queda estupendamente para un cuento de los que compraría yo mismo en cualquier librería. No como algunos experimentos artísticos que ha traído el PequePirata de la biblioteca del cole, que más de una vez me han hecho preguntarme «¿A quién habrán engañado para que les publiquen semejante *&%@#*? ¿Y encima va alguien y se lo compra? ¿Qué estoy haciendo con mi vida?»

Pero bueno, a lo que voy: ya veis que prácticamente cualquiera puede hacer algo así. Si lo he hecho yo, que sigo pensando que el verde y el marrón son colores que pegan porque ¡están en los árboles!… me sé de más de tres y más de siete que a base de esto podrían saturar las líneas infantiles de las editoriales de este país.

Y hay que ver qué bien quedan en papel, oyes.

Lo mejor de esto es que al final es hasta divertido. Aquí estás jugando con bloques, girándolos, cambiándoles el tamaño y el color hasta que encajan. ¿Que te equivocas? Pues CTRL-Z y aquí no ha pasado nada. ¿Que no te convence la posición de un personaje? Pues agrupas las figuras que lo forman y ya puedes moverlo, girarlo o darle la vuelta a tu antojo. La curva de aprendizaje es tan vergonzosamente baja que hasta te da cosa no meterle a tu creación algún concepto artístico profundo.

Sí, la distribución de los elementos en las páginas de las explosiones está basada (malamente) en la Proporción Áurea. ¡Llamad a la Policía del Arte! ¡Tengo Google Docs y puedo reincidir!

Al final lo único que se necesita es lo de siempre: dedicarle tiempo. Pero cuidado, que como te descuides, te lías y te lías y no acabas nunca. Con deciros que inicialmente iba a ser un cuento sin fondos, en plan minimalista…

Pero bueno, posiblemente la parte más complicada ha sido la que ha tenido que ver con Lulu (sí, al final he vuelto a trabajar con ellos). Tuve que reajustar cada página a las medidas de la plantilla, y en muchos casos tuve que mover personajes o composiciones. Luego el envío lo hicieron desde Bélgica, y ha tardado casi tanto como si lo hubieran traído a pie… aunque claro, tal y como están las cosas con el COVID-19, no me extraña demasiado.

Eso sí, espero que disculpéis que esta vez no ponga ningún enlace para que lo descarguéis o lo imprimáis vosotros mismos. A fin de cuentas, Bebo y Teca son de Carmen Gil y de Lluís Filella, no míos. Y también salen algunas cosas que…

Ehm…

Lo importante es que ya está aquí, y que ya se lo he podido contar antes de dormir como si fuera un cuento más de Bebo y Teca.

O casi. Creo que no se ha reído tanto con ninguno como con éste…

2 COMENTARIOS

  1. ¡Artista! ¡Si es que eres un artista! :D.

    Tienen una pinta estupenda los dibujos, seguro que el bárbaro está encantado con su cuento.

    En estas cosas es tan divertido el proceso de crearlas como el resultado final 😀

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