El momento en el que ya no se puede hacer nada

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Ojalá fuera sencillo anticipar, o identificar, el Punto de No Retorno.

Quién pudiera tener controladas las señales que certifican al 100% que, desde ese momento en adelante, ya no hay forma de arreglar una situación. Identificar esa conversación que denote que ya no hay vuelta atrás en una relación de pareja. O ese tipo de comentarios que anuncian que se va a estar estancado profesionalmente durante los próximos años, a pesar de todos los esfuerzos. O ese detalle que avisa que ya no hay manera de que reflotes un negocio. O bueno, cualquier otra situación.

Conocer esas señales sería extremadamente útil, claro. Nos permitiría seguir luchando mientras no aparezcan… y ahorrar esfuerzos cuando lo hagan. De hecho, hay disciplinas enteras dedicadas a descubrir estas señales, por ejemplo en los mercados de valores, y no han conseguido nada. O al menos que sepamos, claro. Quién sabe, igual alguien ya lo ha conseguido y vive forrado sin decirnos nada a los demás.

(Ehm… tres párrafos, y ya ha salido una semilla de aventura de ahí. ¡Focalízate, por Crom!)

Sin embargo, en estas últimas semanas he detectado una que garantiza que, en cuanto aparezca, ya no hay nada que hacer a nivel de Relaciones Públicas.

Un pequeño resumen

¿Sabéis eso que ha pasado últimamente sobre la Open Game License (OGL) de Dungeons & Dragons? No me voy a extender con el tema, porque hay mucha información y muy pormenorizada ahí en internet, como la que se está currando Carlos de la Cruz o el seguimiento que le está dedicando Turbiales.

Pero por si acaso sus blogs desaparecen, o también sus respaldos en la Wayback Machine, o quizás es demasiado largo para leerlo todo… aquí va un pequeño (y necesariamente poco preciso) resumen.

  • El 8 de diciembre de 2022, Hasbro menciona durante este webinar a inversores que «Dungeons and Dragons es muy popular, pero no se está monetizando lo suficiente»
  • El 22 de diciembre, Wizards of the Coast (WotC) publica en este artículo que van a sacar una Open Game License 1.1 para la nueva edición de Dungeons and Dragons en la que están trabajando, compatible con la actual 5ª Edición. A diferencia de la Open Game License 1.0 original, que iba gratis y por eso tantísimos autores y editoriales la han utilizado en sus productos durante los últimos 20 años, aquí ya están anunciando una estructura de royalties para quienes superen ciertos ingresos haciendo cosas bajo esta nueva licencia: juegos, desde luego, pero también vídeos, cosas digitales, etc.
  • El 5 de enero Gizmodo publica los detalles de la OGL 1.1, donde se revela que Wizards of the Coast, además de cobrar los royalties, va a tocar dos fibras importantísimas:
    • WotC se reserva el derecho de utilizar cualquier producto bajo esa nueva licencia, de manera gratuita y perpetua, y
    • encima declara nula la OGL 1.0.
  • Muchos creadores de contenido de (o relacionado con) Dungeons & Dragons empiezan a protestar en redes, y también comienzan a pronunciarse editoriales, la más gorda Kobold Press.
  • El 12 de enero se había cumplido una semana sin que Wizards of the Coast se pronunciara… y pasan muchas cosas, pero las más importantes son:
  • El 13 de enero WotC se pronuncia por fin echándose atrás en parte de los postulados de lo que se había filtrado… pero no en todos.

Pero ya no importaba. A esas alturas, aunque se hubieran echado atrás del todo, ya no habría servido de nada. La credibilidad y la confianza en la compañía ya estaba tan por los suelos que, aunque siguen intentándolo con más comunicados, dudo mucho que se llegue a recuperar en los próximos años.

Pero ¿cuál era ese Punto de No Retorno?

Supongo que en el futuro se examinará este caso en las escuelas de negocio como un gran ejemplo sobre cómo gestionar las filtraciones, los tiempos de las comunicaciones, etc. Algunos indicarán que el Momento Decisivo fue el de la campaña para dar de baja las suscripciones de D&D Beyond. Otros dirán que fue cuando las principales «competidoras» de Wizards of the Coast anunciaron una alianza estratégica:

Puede ser.

Pero la señal definitiva que me apunto en mi libreta es ésta:

En Youtube, por si acaso:

Si mis clientes y/o mi público son frikis, y la situación se ha degradado tanto que consiguen resumir la situación en un vídeo como éste… ya no tengo nada que hacer.

Porque no hay nada que enardezca más el espíritu combativo de los frikis que verse perfectamente reflejados en una heroica carga contra un enemigo común y poderoso. Eso es lo con lo que han soñado siempre. A lo que juegan. Lo que les pone en pie cuando ocurre en las series que ven o en los cines a los que van. Y se les habrá aflojado una lagrimilla de emoción al verse reflejados en este vídeo.

Y después de eso ¿existirá forma humana de conseguir restaurar mi imagen corporativa ante mis clientes? ¿De que no me miren con desconfianza?

Al 100% que no, no existe.

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2 COMENTARIOS

  1. Estoy totalmente de acuerdo. De hecho, como ya sabes, mi primera entrada sobre el tema se llamó precisamente «El fin de la confianza (en la OGL)» y creo que es justo eso. Me parece que no hay manera de que se recupere la confianza en la licencia por la sencilla razón de que se ha demostrado que ésta puede ser revocada en cualquier momento.
    Y el fin de la confianza en la licencia lleva aparejada el fin de la confianza en Hasbro y Wizards. Lo cual en realidad es una putada porque vienen la peli, la serie, la nueva edición y el puñetero cincuenta aniversario del juego el año que viene, y habría sido muy bonito que todo hubiera sido de otra manera.
    Pero es que estamos hablando de una multinacional, y de inversores y de dinero y lo que he dicho muchas veces, a los inversores lo que les gusta es ganar un 10% o más de interés y les da lo mismo que sea invirtiendo en juegos de elfos y orcos que en bombas de racimo.
    Por la parte buena, si esto sirve para que en los EEUU la marca D&D deje de ser sinónimo absoluto de «juego de rol», tampoco estará tan mal. En España no lo es precisamente porque aquí llegaron otras cosas antes (bendita sea la memoria de Joc Internacional) y hay otros países donde la preponderancia de D&D no es tan asfixiante. De hecho, hay muchas editoriales estadounidenses que tampoco se dedican a D&D o alguna de sus variantes (véase, Chaosium), por lo que no todo está perdido.
    Para mí, que haya un movimiento para unirse en contra del pensamiento único me parece bien. Arriba la diversidad y abajo la concentración del capital ;).

  2. Bueno, pues parece que el día 27 Wizards reculó a lo grande. Esa declaración de no tocar la OGL 1.0 y encima poner el SRD de 5ª en Creative Commons ha sido un paso enorme… o al menos eso parece a primera vista.

    Sin embargo, todo este asunto creo que tardará en suavizarse, no digo ya olvidarse (que no creo que ocurra). Porque, como bien dices, ahora todo el mundillo es consciente de que los inversores están ahí detrás, acechando… y a saber por dónde van a salir para dar un tajo sustancioso.

    En fin. Ojalá todas las nuevas iniciativas que han surgido de forma tan idealista sigan su curso, y veamos que esa diversidad crece fuerte y sana.

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