Coronavirus: siguientes semanas de confinamiento

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Es curioso. Cuando miro atrás, todos los días desde el comienzo de este confinamiento se me funden en una especie de borrón. Sólo al mirar el calendario caigo en la cuenta de cuantísimos días llevamos ya encerrados. Y si esto me pasa ahora ¿cómo será dentro de un par de años? Para eso dejo estas anotaciones por aquí, para recordar esos pequeños detalles de estos días.

De momento aquí seguimos, afortunadamente sin mayores contratiempos desde lo de la bajante. Somos unos auténticos privilegiados en medio de esta tragedia, y cada día somos conscientes de ello. No sólo por lo que vemos en los telediarios, sino también por lo que nos llega de nuestro entorno: amigos con familiares fallecidos u hospitalizados sin posibilidad de comunicación, ERTEs, despidos, la situación que están atravesando los que son propietarios de negocios de barrio… un auténtico espanto.

Y dentro de todo eso, pues hasta me da cosa constatar que estamos bien, incluso más delgados. Los adultos ya hemos perdido unos 3 kilos desde que nos encerramos, cosa que notamos especialmente en que se nos escurren los anillos cuando vamos a aplaudir. Como nos movemos muy poco, en general tenemos menos hambre y nos hace falta menos comida de lo que era habitual. Y si a eso le sumamos el vídeo de gimnasia para gente muy baja de forma que hacemos día sí y día no, pues al final vamos a salir hechos unos figurines.

Unos figurines blanquecinos, eso sí. La orientación de la casa sólo permite que el sol entre un par de horas por la mañana por la ventana del cuarto del Pequepirata, cosa que aprovechan todos los días los peques y mi Reina para apiñarse como lagartos en ese rinconcito. Yo sólo puedo hacerlo los findes.

Entre esto, que el teletrabajo está volviendo a cauces soportables (sólo 10 horas al día, respetando algún fin de semana) y que hemos conseguido ya encadenar cinco pedidos de supermercados online (tres en Amazon Prime Now y dos de El Corte Inglés), pues últimamente no dejo de pensar si no será mejor irse a un pueblo-pueblo. Total, si hemos podido hacer de todo encerrados en casa mes y medio, podemos hacer lo mismo casi en cualquier parte… siempre que haya reparto de comercios online y una conexión decente a internet, claro. Y ¿no será mejor vivir alejado de la contaminación, en una casa un poco más grande y soleada y disfrutando del aire limpio y los precios más bajos de un pueblo de Ávila o Segovia? Fijo que tras esto habrá una avalancha de teletrabajadores deseando abandonar las grandes ciudades, así que más vale que las administraciones se pongan las pilas e inviertan en las infraestructuras mínimas para esos pueblos.

Luego me acuerdo de que mi Reina tiene que trabajar físicamente en Madrid, que los abuelos están aquí y que tenemos más a mano universidades, hospitales y otros servicios para los peques… y se me pasa un poco. De momento el presente es el que es, pero ya veremos.

Con todo esto, no hemos conseguido evitar del todo las salidas. Desde el último post habremos hecho al menos otras cuatro, dos de ellas para abastecer de frescos y medicinas a mi madre, y las otras dos protagonizadas por mi Reina, que también ha quedado profundamente impresionada al ver la situación del Alcampo de la Vaguada. De momento sin novedad coronavírica, gracias a Crom y a las mascarillas hechas con bolsas de Textil No Textil (TNT) del Corte Inglés.

Aquí hay unas cuantas horas de máquina de coser…

Por lo demás, los días continúan la rutina que comentaba en el post anterior. El colemami y el teletrabajo siguen ocupando las mañanas, y las tardes se pasan en un pliki con las videollamadas diarias con los abuelos y los aplausos. Curiosamente nuestro grupo de amigos habitual le ha pillado el gusto a las videollamadas grupales, y algo que empezó como una curiosidad de fin de semana se ha ido convirtiendo también en una costumbre cada dos o tres días, justo tras los aplausos.

A nivel personal, los tres más mayores lo estamos llevando más o menos bien, pero el PequePirata tiene sus rachas de irritabilidad. No sé si se le irá bajando a la calle, ahora que está recién estrenada la relajación del confinamiento para los peques, pero nosotros tardaremos en comprobarlo. En estos momentos en los que escribo estoy viendo por la ventana un montón de gente por la calle. Justo lo que el confinamiento pretendía evitar… veremos qué ocurre dentro de un par de semanas con las cifras de contagios.

A nivel de ocio familiar, los peques siguen dándose sus panzadas de dibujos animados y pantallitas, aunque tratamos de jugar también con ellos. Los cuatro tenemos un personaje en Animal Crossing: New Horizons, y mi Princesa y yo hemos echado unas partidas la mar de emocionantes a Hide And Seek Extreme en Roblox. Fuera de las pantallitas, han caído también varias partidas al Carrera de Tortugas y al Rhino Hero.

Pero lo más destacado en este ámbito ha sido una partida en dos sesiones de Savage Worlds con el PequePirata como único jugador. Tenía ganas de sacarle los legos y combinarlos con los flip-mats, utilizando un sistema donde sacar toda la variedad de dados roleros, y ahí Savage Worlds ha funcionado a la perfección como motor de una trama sencilla y peliculera (la marca de la casa, no puedo evitarlo :-P) Los flip-mats fueron un auténtico engorro cada vez que quería colocarlos o simplemente cambiarlos, con tanta doblez y su dificultad para mantenerlos estirados.

viejos flip-mat
No es sencillo ajustarlo a la mesa cuando sólo necesitas un trocito donde pintar. Y el «Bigger Ship» de Paizo, bueh, ni os cuento. Inmanejable en mesas pequeñas.

Pero el PequePirata quedó tan fascinado con la primera sesión que estuvo varios días insistiéndome para continuarla.. Por supuesto, me resistí un poquito porque ¡hay que alimentar el hype! 😛

Cuando estuve preparado con otra mini-trama que empalmara con la anterior, preferí sacar el The Dungeon Books of Battlemats. Y dónde va a parar… mucho más sencillo organizarlos y combinarlos, toda una delicia para ubicar los legos. Y visualmente tan impactantes como los flip-mats.

Books of Battle Mats
Mucho más recogido, dónde va a parar. Y cuando hace falta extenderlo más, se puede combinar con el Libro 2 (cuyo borde aparece abajo a la derecha).

Curiosamente la trama ha debido saciar las expectativas del PequePirata, porque desde entonces no me ha vuelto a pedir otra más. A ver si me invento otra con más gancho para tentarle… a él o a mi Princesa, que se mostró muy interesada en tener ella también un personaje en esta aventura. En ello estoy.

Y… de momento poco más. A mi Reina ya le han anunciado fecha de incorporación. En mi curro nos han preguntado cuándo querríamos volver a la oficina, si de los primeros o de los últimos. A nadie le ha sorprendido que hayamos escogido ser de los últimos… y tampoco nos han puesto ninguna pega. Faltaría más, con lo que hemos estado demostrando cada día del último mes y medio.

En fin. Ojalá se pase pronto este horror y que salgamos todos lo mejor posible de ello.

Cuidaos mucho.

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