Águila Roja: 2ª temporada

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Vaya, mañana empieza la emisión de la tercera temporada y se inicia el rodaje de la película, y yo tenía este borrador por aquí perdido. Hora de sacarlo a la luz, antes de que sea más tarde.

No quería que cualquier lector casual de este blog, de esos que llegan aquí haciendo búsquedas sobre “Águila Roja” (que son bastantes), pensara que mi opinión sobre la segunda temporada de Águila Roja es la que expuse en la última entrada sobre los dos primeros capítulos. No, la cosa mejoró después muchísimo, y creo que es de justicia reseñarlo así.

Si no supiera que hay una diferencia de meses entre la grabación de los capítulos y su fecha de emisión, diría que el clamor popular hizo efecto, se ejecutó de forma expeditiva a los responsables de los infames primeros capítulos y se retomó al equipo original. Pero tendré que suponer que alguien de “arriba” vio lo que se había perpetrado hasta el momento y tomó medidas. Aprende, George Lucas.

Sea como fuere, el caso es que los dos siguientes capítulos fueron de lo mejorcito de todas las temporadas de la serie. El arco argumental fue el secuestro de Margarita por parte de unos esclavistas argelinos, y el guión tiene todos los ingredientes que debería haber en cualquier relato de aventuras. La escena en el cubil de la secta sexual, el descubrimiento de quién está detrás de todo, la angustia de las mujeres en las cuevas, el genial error de Águila Roja atacando a unos cabreros inocentes o el magistral combate en los botes, con guiño a Indiana Jones incluido, me reconciliaron con la serie. Hombre, por fin se habían dado cuenta de todas las posibilidades y las estaban explotando.

El resto de la temporada tuvo sus altibajos, aunque afortunadamente no volvimos a sufrir episodios tan bochornosos como los del principio y pudimos disfrutar de otros también muy buenos, como el episodio final. Pero antes démosle un repaso a otros aspectos.

Personajes

El reparto original siguió en su línea de la temporada pasada, más o menos. Águila Roja sigue mu blandito, Satur es el puto amo, la marquesa sigue con sus lloros, etc etc. El único personaje que cambió de forma interesante fue el Comisario, que pasa por toda una serie de cuitas existenciales que le llevan desde la depresión suicida a ganarle la mano a su jefe en su propio terreno. Eso sí, en todo momento sigue siendo un mamonazo. Genio y figura.

Pero en esta temporada hubo también unas cuantas incorporaciones que merecen una breve reseña.

El cardenal Mendoza

Tras la disolución de la camarilla de la primera temporada había que poner un nuevo mastermind que manejara los hilos de los malosos. Tal vez alguien pensó en el famoso Cardenal Richelieu, pero se quedó en las formas. Mientras que Richelieu es uno de esos rivales a los que admiras por su deportividad al asumir las derrotas y elogiar al rival, a Mendoza no puedes más que odiarlo y desearle la más dolorosa de las muertes a manos de alguno de los degenerados que comanda.

Su trama es de largo la más interesante de la temporada, mucho más que el macguffin ese del medallón. Su candidatura a papa hace que necesite pasta y apoyos cuanto antes, y para ello se dedica a estar detrás de todos los asuntos turbios o directamente ilegales que se pueda imaginar: asesinato de rivales, trata de esclavas, extorsión a la realeza, impuestos abusivos, mercadeo de cadáveres… Sí, yo también pienso que es una metáfora de la política actual. O igual no es tan metáfora, quién sabe.

La verdad es que el rictus que le pone Jose Ángel Egido contribuye mucho a la fostiabilidad del personaje, desde luego.

Irene y Martín

Sólo hay dos palabras para definir el papel de estos pollos en la serie: Fan Service. Sus personajes tienen pinta de haber sido creados para complementar los despelotes de Gonzalo, Juan, Margarita y Lucrecia. Luego, para que no cante demasiado, se les crea una aburrida trama de amor imposible entre clases sociales que la sosez de los personajes no hace sino hundir aún más en la ramplonería y hala, andando.

Si creéis que exagero, sólo echadle un vistazo a las ridículas excusas que tienen estos dos para salir en bolas. Por Crom, si hasta hay una escena gratuita en la que el Comisario le ordena a Martín haga un integral ¡delante de todo el servicio de la marquesa!

La cosa se arregla un poco hacia el final de la temporada, cuando descubrimos el gran secreto del nacimiento de Irene. Pero vamos, tampoco es como para tirar cohetes sobre su originalidad o intensidad dramática.

El Orfebre Ninja

La única aportación destacable de la ridícula trama del medallón-macguffin. Si en la anterior temporada el personaje ¿PQC? fue el Franciscano Volador, en esta temporada tal honor recae sin duda en el Orfebre Ninja. Lo mismo te hace un medallón con compartimento secreto que se te infiltra en un palacio, te asesina una criada y te la esconde para que no la encuentres hasta dentro de dos episodios o te pone una serpiente en una cama… y sin llamar en ningún momento la atención, como un shinobi auténtico.

¿Quién era en realidad? ¿Dónde aprendió todas esas habilidades? ¿Por qué no las utilizó para escapar de esa celda en la que pasó veinte años? Señores, Bobba Fett hizo mucho menos, murió de la misma forma (cayéndose a lo tonto) y se ganó fama mundial y hordas de fans deseosos de imitarle. Pero en España un personaje mucho más meritorio no sólo no triunfa sino que inexplicablemente pasa totalmente desapercibido, incluso en los foros de acérrimos de la serie. He tenido que investigar bastante hasta dar con el nombre del actor, Paco Merino, porque en ningún lado se le relaciona con el personaje. Y para más inri, en la página oficial de Águila Roja sólo hay una foto en la que aparece. ¿No es indignante?

En fin… España es asín, para variar.

El capítulo final

No quería dejar de mencionar el excelente capítulo que acabó la temporada, sobre todo la escena en el castillo portugués. Sí, hubo mucho más que eso en el episodio, como la boda del Comisario y tal, pero palidece en comparación con la escena de acción culminante de la temporada.

Si bien la excusa para poner al niño y a Satur en el paredón es tan risible como la velocidad con la que el Águila Roja se presenta en Portugal cabalgando desde Madrid, el resto es de chapó. La angustia de los soldados españoles, la tensa espera, la resignación al ver que su fin se acerca irremediablemente… todas esas sensaciones consiguieron transmitirlas de forma memorable.

¡¡¡BATM…!! digoo… ¡¡ÁGUILA ROJAAAAA!! Mmm… no tiene un nombre muy gritable, no.

También la escena de acción es de lo mejorcito que he visto, no sólo por las coreografías de combate sino por el desarrollo de la lucha. Francamente, no se me ocurrían muchas formas de interrumpir un fusilamiento tan buenas como la que vimos en el primer Zorro de Banderas, pero ésta es cojonuda. Y tiene su aquel contemplar la desesperación de recargar un mosquete cuando tu enemigo tiene una ballesta de repetición o se te acerca espada en mano… y al revés, cuando tu enemigo tiene un mosquete cargado y tú sólo una espada.

El ritmo del combate es una montaña rusa con sus subidas y sus bajadas continuas, al contrario que las luchas habituales de cada capítulo hasta el momento. Pero cuando nos esperamos un abrupto final, cuando vemos al héroe y a sus maltrechos compañeros a punto de verse superados por el número, rodeados de soldados fuera de alcance y con las armas cargadas, mirándose en plan Toy Story 3… ¡bam! el séptimo de cab… estooo… el ejército español irrumpe a cañonazos, salvando la situación in extremis. Y yo a punto de caerme del borde del sillón. Magistral.

Mucho tengo que aprender aquí, señores. Ya quisiera yo poder transmitir en una mesa de juego o en un módulo esa tensión, ese nerviosismo, ese estar a punto de palmarla y esa explosión de alegría cuando en el último momento te salve el resultado de tus acciones anteriores. Mira que es un recurso manido, visto en miles de ocasiones y casi todas mal empleadas. Por eso me sorprende que en esta ocasión me haya emocionado, tengo curiosidad por analizar cómo lo consiguieron…

En fin, poco más. Espero que esta nueva temporada que empieza mañana siga subiendo el listón. Si han conservado el mismo equipo que en este último tramo de la 2ª temporada, estoy seguro de que así será.

23 COMENTARIOS

  1. >>murió de la misma forma (cayéndose a lo tonto) y se ganó fama mundial y hordas de fans deseosos de imitarle.
    No murió. De hecho, es el único que ha sobrevivido a esa “caida tonta” gracias a su armadura. Después lo encuentra Dengar en mitad del desierto, maltrecho.

  2. No tiene nada que ver, pero ayer vi el primer capítulo de la cuarta temporada de “IT CROWD” (los informáticos) y me hizo gracia que apareciera una partida de rol.

    • Jajajja, efectivamente, no tiene nada que ver… pero siempre es un placer saludarte por aquí, Artus. A ver si me bajo ya esa temporada, que tengo ganas de ver qué tal van Jen y sus chicos 😛

  3. Si el cardenal Mendoza es tal y como cuentas, entonces no se inspira en Richelieu, sino en Mazarino. En “Veinte años después” lo ponen de vuelta y media (en plan “Si Richelieu te quería muerto, ni te enterabas”, “si Richelieu pagaba dietas, te daba una Visa Oro y no pedía facturas” y así :D).

    • Ostitú, mira que soy fan de los Tres Mosqueteros, pero me acabo de dar cuenta de que no le he hincado el diente a “Veinte años después”… ¡corro a enmendar ese error!

      P.D.: ¡Gracias, Cubano!

  4. La primera vez que vi aguila roja, por imposicion de mi señora, no podia callarme la boca. Inconsistencias historicas a millones, cuatro escenarios para presentar todos los capitulos, tramas y personajes sacados de “Los serrano” directamente, escenas que se sucedian sin sentido…
    Sin embargo con el tiempo le he cogido el tranqui. Para mi se trata de una serie de fantasica medieval que usa algunos nombres reales. NO hay que pensar que transcurre en una epoca historica, hay que abrir la mente y disfrutar de lo que te ofrecen: entretenimiento para ambos sexos sin pretensiones.

    • Ostras, has descrito tal cual mi experiencia con esta serie, Lobo de Piedra, y he llegado exactamente a la misma conclusión que tú sobre abrir la mente y disfrutar. Eso sí, no me había planteado que era fantasía medieval, jejeje.

      Lo único que añadiría es que con el paso del tiempo lo han ido haciendo mejor, porque es cierto que si miramos a la primera temporada había episodios verdaderamente lamentables.

      ¡Un saludete!

    • Para mí sería un orgullo ser tu “dealer” de Águila Roja sólo por las chanzas que he tenido que soportar 😉

  5. mmmmmm… pues yo la tengo catalogada para su visionado futuro, pero a la cola de otras muchas cosas que me interesan más.

    En cualquier caso tengo la impresión de que voy a llevarme unos disgustos terribles… cosas del orgullo patrio que aún anida por algún rincón de mi consciencia a pesar de que tanta serie penca y tanto cine ridículo lo hayan dado caza hasta casi extinguirlo.

    • Te entiendo perfectamente, anda que no tengo yo cosas aún por ver en el disco duro… pero me mola tener una serie que ver todas las semanas en la tele, a la vez que el resto de la peña.

      En fin, si al final te decides a verla te sugiero que hagas como Lobo de Piedra y como yo, dejándote llevar sin prejuicios ni pretensiones. Ya verás como ese grito Wilhelm de cada capítulo te llega hasta hacer gracia y todo 😛

  6. Genial resumen de la serie en general y de la segunda temporada en particular.

    Lo que sucede con esta serie es precisamente lo que habéis comentado más arriba: hay que tomar la época como contexto y verla como una partida de rol (al menos yo la disfruto así) y abstraerse de incongruencias históricas y demás.

    Aunque bueno, aquí habla uno al que le gustó incluso el monje volador, jejeje.

    • ¡Buenas, caballero! ¿Y a quién no le gustó el monje volador? Era un PNJ modélico, jajjaja.

      ¡Un saludete!

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