Hace ya varios meses me leí esta reseña del maese Viajero Salvaje sobre el wargame 5 Parsecs from Home, un juego de escaramuzas diseñado específicamente para ser jugado en solitario.

El caso es que, aunque sigo teniendo el Warhammer 40.000 original y podría jugarme unas misiones llevando ambos bandos (¿predecible? ¡Ja! Con tanto azar de por medio, a ver si tus planes iniciales sobreviven al Turno 2), hubo varias cosas que me llamaron la atención. Eso de crearte un equipo de mercenarios, llevarlos de planeta en planeta, elegir y jugar las misiones e ir viendo las consecuencias… sonaba muy a Firefly o La Remesa Mala (ugh, cómo se me atraganta esa traducción…). Además, la escala de las escaramuzas no parecía necesitar muchas figuritas. Y lo más intrigante: ¿cómo diantres se manejaría a los enemigos en combate?

Por todo esto, después de mucho pensármelo, al final me decidí a comprarme el PDF. Que, por cierto, no es la primera vez que acabo comprándome un juego tras ver una reseña en un blog. Sería interesante saber cuántas ventas del producto X se producen después de que alguien publique una reseña. ¿Lo tendrá medido Tesoros de la Marca? A saber… 😛

Juer, apenas un párrafo y ya me voy por las ramas. Retomo.

Lo que me encontré fue un PDF con una maquetación resultona y lleno hasta los topes de tablas. Y encima tablas que muchas veces se van encadenando (tira por tipo de enemigo, luego vete a la tabla por subtipo, luego a la tabla de armamento, etc, etc).

Claro, a estas alturas de la vida ya no tengo la mente como para comprender si algo así mola o no con sólo un par de lecturas. Así que la única manera de comprobar si había tirado el dinero era arremangarme y ponerme manos a la obra.

Y ¿qué muñecos utilizar para esa primera partida? Bueno, podría ser el puñado de figuras de Warhammer 40.000 que comentaba antes. O los Legos de Star Wars. Pero el problema de esas dos opciones es que me habrían condicionado mucho la ambientación. Nah, tenía que ser algo diferente, pero al mismo tiempo lo suficientemente variado como para poder tener donde elegir.

Y justo entonces me fijé en la inmensa colección de SuperThings que el PequePirata tiene esparcida por el salón.

SuperThings (antes SuperZings, con z)

Por si no los conocéis, son una marca de pequeños muñequitos de goma de la empresa española MagicBox. Se venden en kioskos y llevan haciendo furor entre los peques de Primaria desde hace ya varios años. El bajo precio de los sobres (cada uno no llega al euro) los ha convertido en el regalo ocasional favorito para abuelos y padres. Encima son coleccionables y cada X tiempo renuevan la colección (lo que ellos llaman Series), con lo que al cabo de poco tiempo cualquier niño acaba con un porrón de ellos por casa.

Los personajes son… sí, lo habéis adivinado: supercosas. Cosas cotidianas con superpoderes, divididas en dos bandos que se pelean entre sí porque sí: superhéroes contra supervillanos, siendo estos últimos los que tienen los ojos de color amarillo. Tienen complementos, normalmente vehículos, y una serie de dibujos animados en Youtube para darle un poco de salsa a la cosa. ¿»Trasfondo coherente»? Ni está, ni se le espera.

Los muñequitos miden unos 3 cms de alto, por lo que servirían perfectamente en la categoría de «25 mm» a la que hace referencia el manual. Y por casa hay un par de cajones repletos de sus cachivaches y complementos…

Si a esto le sumamos la esperanza de que se sumara el propio PequePirata a la partida y mi habitual propensión a la payasada, pues hala, ya tenía ambientación: A 5 Parsecs de Kaboom City.

Creando el equipo

En el reglamento vienen varias Hojas de Registro: para la tripulación, para los mundos que vas visitando y para los informes de misión. Mi intención era llevar toda esta contabilidad en la tablet, apuntándolo todo en un Powerpoint con los PDFs como imágenes de fondo. Y aunque hay que reconocer que la Hoja de Tripulación quedó bastante aparente…

… en el fragor de la batalla no resultó nada práctico. Hay que estar consultando las puntuaciones de tu equipo en esta Hoja, las puntuaciones del enemigo (que van en el Registro del Encuentro), y las reglas en el visor de PDFs. Total, que para tener que ir cambiando de pantalla cada poco, resultó mucho más sencillo volver a los viejos tiempos e imprimirse las Hojas en papel.

Volviendo a la creación del equipo, para cada uno de tus seis personajes iniciales hay que tirar en tres tablas: Trasfondo, Motivación y Clase. Cada resultado te da algún bono o bagatela para el escuadrón o para el propio personaje, pero también te ayuda a definir el personaje.

Como tampoco quiero extenderme demasiado, os pongo el ejemplo del que acabó siendo el capitán del equipo: Aspiramán. Esto es lo que saqué en sus tiradas:

  • Trasfondo: Burócrata. Esto da +1d6 créditos al equipo de mercenarios.
  • Motivación: Lealtad. Otorga un Patrón del que recibir trabajos, y además +1 Punto de Historia (una especie de puntos de Héroe, de la Fuerza, etc… de esos que permiten repetir tiradas o convertirlas en éxitos)
  • Clase: Nómada. Suma +1 al Equipamiento.

Pues bien, con estos mimbres alguien podría definirlo como un contable de la Mafia, siempre cambiando de lugar para evitar ser capturado. Otro pensaría en un ex-chupatintas al que unos moteros espaciales le descubrieron la libertad fuera de la oficina, a los que siempre estará agradecido. Y ambas cosas estarían bien.

A mí lo que me sugirió fue…

… un Inspector de Hacienda dedicado a erradicar la economía sumergida de la Galaxia SuperZing. De nombre Aspiramán. Porque la figurica me parece un aspirador. Y ya está.

Por cierto, fan de los SuperThings que estarás leyendo esto dentro de treinta años y te sentirás ultrajado porque no utilizo los verdaderos nombres de tus juguetes favoritos: lo siento, pero no pienso ponerme a buscar aquí si el moñequito que he pillado por banda está en la serie Power Machines y en realidad se llama Sparkly Groundz. Prefiero llamarle con otro nombre ridículo de mi cosecha, como Aspiramán, y santas pascuas. Sí, en los años 20 aún podíamos permitirnos estas extravagancias.

Sigamos. Por completismo dejo por aquí a los demás miembros del equipo.

Este nombre sí que coincide con el oficial. Creo que me lo dijo el PequePirata y ya se me quedó…

Una vez hechas las tiradas para todos los personajes, ahora toca tirar en las tablas de equipo. Todo va a una especie de «fondo común» y después ya decides quién se queda con qué. Claro, en el juego hay escopetas, pistolas de agujas, etc… que no pegan con Kaboom City. Pero vamos, nada grave: basta con apuntarse las estadísticas de la escopeta y ponérselas a Chancletomán con el nombre «chancletazo doble» y santas pascuas.

La última pieza de equipo es la Nave Espacial con la que vas a ir de planeta en planeta… y, cómo no, hay que generarla también vía tirada en tabla. Ahí tuve suerte y me tocó una antigua nave colonial que fue un estándar en su momento, con lo que los recambios salen más baratos. No sé qué nombre le pondríais vosotros, yo no tuve otra que ponerle de nombre el K.S.S. Recobrador. Un nombre que seguro provocará el miedo en los corazones de los morosos.

Sin embargo, ¡oh, ironía!, todas las naves vienen con una deuda incluida que no es para tomársela a broma. Si llega a 75 créditos, cada turno te pueden embargar la nave como saques 2-6 en 1d6. Por mi mente pasó la imagen del K.S.S. Recobrador perseguido por los SuperCobradores del Frac y… no, eso no podía ser. Así que dediqué todos los créditos iniciales y los que salieron en las tiradas de personajes a liquidar la deuda a cero antes de la primera misión. Esto significó renunciar a mejorar el equipamiento del grupo, que iba a ir prácticamente con lo puesto en las misiones… pero al mismo tiempo también tuve un momento de gustirrinín cumpliendo la fantasía de cualquiera con una hipoteca a 30 años.

El último detalle es tirar en la tabla de cómo se conoció el equipo y cuál es su característica principal. Me salió que eran antiguos camaradas, probablemente de alguna trifulca con Supervillanos, y que para todos ellos este trabajo era Vivir el Sueño. No sé, una de dos: o Aspiramán no les ha contado todos los detalles del trabajo… o son una panda de fanáticos de la justicia tributaria. Veremos a ver.

Y de esta manera acaba el proceso de creación. Un festival de tiradas tras el que no sólo obtienes con una Hoja de Tripulación rellena, sino también un montón de detalles en la cabeza sobre personalidades, relaciones, ambientación, etc.

La primera misión

Luego viene la definición de las Condiciones de Victoria y la Dificultad de la campaña. Como sólo quería probar el juego tampoco me compliqué demasiado. Básicamente iba a probar un Turno a Dificultad Normal, y después ya veríamos.

Y ¿qué es un Turno de Campaña? Pues básicamente el antes, el durante y el después de un combate. Comprende el viaje espacial, la definición del planeta, las misiones disponibles, etc etc, todo definido (lo habéis adivinado) a través de tiradas en tablas.

El tema es que no tomé muchas notas de la primera misión. Me limité a jugarla sin más, haciendo alguna foto de vez en cuando y apuntando algunas cosas en el Registro del Encuentro:

Pero vamos, voy a intentar narrar lo que puedo entresacar de lo que estoy leyendo en ella.

El primer paso fue crear el mundo de inicio. Por supuesto, no podía ser otro que Kaboom Planet, donde está Kaboom City. La suerte quiso que me saliera en la tabla correspondiente que este mundo no podía ser invadido… y es que en la campaña base del libro hay una guerra de fondo que a veces te pilla en medio, teniendo que huir de una invasión planetaria.

En la fase de Actividades de la Tripulación ya sufrí la primera baja, ¡y sin haber combatido ni nada!. Había mandado a Chancletomán a Explorar por Kaboom City, lo que (por supuesto) conlleva una tirada en la tabla correspondiente. Salió que había entrado en un restaurante y se había comido un chuletón en mal estado, lo que le dejaba con retortijones en la enfermería de la nave hasta el próximo turno de campaña.

Pero este incidente no sólo me dejaba un miembro menos en el equipo, no. Encima tiraba por tierra la misión que Aspiramán había conseguido de uno de los Patrones del equipo, el Ayuntamiento de Kaboom City, que exigía una escuadra completa. ¡Maldito filete pocho!

En fin, sin misión de Patrón conocido, hay que tirar de lo que se llama «misión de oportunidad»: un trabajillo puntual que haces para un cualquiera, sin los beneficios extra (pero también sin las dificultades extra) de trabajar para uno de tus clientes habituales. Lo que me salió en las tablas decidí interpretarlo como un encargo de Pizza Kaboom, que quería hacer llegar un pedido de diez pizzas al otro lado de una zona especialmente conflictiva, controlada y reclamada por KabPizzaDeliciosa.

Como hay que seguir ganándose las habichuelas y pagando los gastos de mantenimiento del K.S.S. Recobrador (Hacienda de Kaboom City siempre dice que no hay presupuesto), Aspiramán aceptó el trabajo. Decidió que cada uno de sus… ¿cosas? llevara al menos cinco pizzas, para no jugárselo todo a una sola carta. Es decir, bastaba que llegaran dos miembros del equipo al otro lado de la zona para poder realizar la entrega y acabar con éxito el trabajito.

El problema es que KabPizzaDeliciosa ya había interceptado la transmisión y había enviado a su propio equipo de Riders, unos indeseables con muy malas intenciones que no sólo no iban a dejarles pasar, sino que iban a ir a por ellos. Vamos, que la forma en la que iban a comportarse en el combate (el reglamento lo llama «la Inteligencia Artificial del enemigo») iba a ser Agresiva.

Tuve mala suerte en las tiradas: los cinco Regularizadores se iban a enfrentar a nada menos que ¡9 enemigos! con poderes que llegaban bien lejos y a los que les tocó el lado «bueno» del campo de batalla, junto a una torre que dominaba prácticamente cualquier ángulo.

Lo sé, lo sé, esa torre no es de Superzings, sino de Clicks de Playmobil. Denunciadme.

Con estos mimbres me puse a resolver el combate… y cometí dos errores que condicionaron toda la partida.

El primero fue no hacer la conversión de pulgadas a milímetros. Efectivamente, todas las distancias que veis en la Hoja de Tripulación y el Registro del Encuentro son en pulgadas, aunque el reglamento utilice milímetros para los tamaños de figuras 🤷‍♂️. Me dije «bueh, hago equivalencia 1 pulgada = 1 centímetro y no pasa nada»… y sí que pasa, sí. Ya os imaginaréis lo eterno que se me hizo cruzarme tooodo el tablero con desplazamientos de 4+2 cms cada figura por turno, por no hablar de la cantidad de veces que me quedaba «vendido» entre cobertura y cobertura. Y claro, eso también posibilitó multitud de disparos del enemigo que con una conversión (habrían sido 15 cms corriendo cada turno) no se habrían producido.

Y hablando del enemigo, mi segundo error fue no aplicar correctamente su Inteligencia Artificial. El reglamento especifica que con IA Agresiva los oponentes siempre avanzan hacia el equipo… y yo interpreté que los dos cabecillas enemigos preferían quedarse en la torre mientras sus lacayos avanzaban, haciendo de francotiradores con unos poderes que no solo llegaban muy lejos sino que encima tenían dos disparos por turno (cuando lo habitual es solamente uno). Obviamente, esto fue demoledor.

Así y todo, la partida fue divertidísima y cargada de emoción, con los Regularizadores consiguiendo eliminar nada menos que a siete oponentes, quedando sólo los dos cabecillas. Lamentablemente, el trabajo fue un fracaso porque el único que logró llegar fue Aspiramán. Todos los demás cayeron en el agónico recorrido hacia el otro lado del tablero. KabPizzaDeliciosa había conseguido boicotear el envío de Pizza Kaboom, asegurándose el dominio de su parte de la ciudad.

Post-misión

Menos mal que el juego es bastante misericordioso con las bajas. Cada herido tira en una tabla donde sólo hay un 15% de morir definitivamente… pero pueden sufrir otros efectos como perder equipo o pasarse unos cuantos Turnos de Campaña fuera de combate, que a todos los efectos es como si estuvieran muertos, pero ocupando espacio y consumiendo recursos.

Lo que me tocó en sus tiradas fue que el Capitán Salty se libraba de milagro con un rasguño, Kid Ruedy y Ojos Saltones se pasarían un Turno en la bahía médica… pero Hielito se quedaba ahí ¡seis turnos!. Que sí, que ese tiempo se puede reducir pagando pasta, pero de momento para el turno siguiente sólo iba a tener tan sólo dos efectivos disponibles. Bueno, tres, en cuanto Chancletomán se recuperara de la indigestión.

Aunque la misión sea un fracaso siempre hay alguna paga. La que recibimos sirvió para compensar parte de los costes y poco más. También hubo reparto de Puntos de Experiencia, pero como la misión resultó fallida no fueron suficientes como para provocar algún cambio en las hojas de personaje.

Quedaban los eventos aleatorios post-partida: una tirada para la Campaña y otra para un Personaje al azar. Visto lo visto, ya me esperaba otra baja porque sí… pero afortunadamente lo único que pasó es que los tres supervivientes se fueron a ahogar sus penas en algún local, y que el «agraciado» Aspiramán, misteriosamente, decidía cambiarse de nombre y de aspecto.

Ya no será Aspiramán nunca más.

A partir de ahora será conocido como… Pilafolios.

Mucho más propio para un funcionario de Hacienda, dónde va a parar…

Conclusiones

Lo cierto es que me lo pasé bastante bien montando el equipo, el mundo, las misiones, etc. El componente aleatorio es lo que tiene, que te sorprende todo lo que va saliendo. Y aunque las tablas del reglamento están bastante bien hiladas, hace falta poner un mínimo de tu parte para que todo tenga sentido; eso también es parte de la experiencia.

La batalla también fue divertida pese a los errores que cometí. No tuve ningún problema conmigo mismo porque soy un tipo de fiar 😜 y me comprometí a respetar lo que dijeran los dados. Gracias a eso la tensión fue máxima en cada tirada, con lo que me salía de dentro celebrar los buenos disparos de los Regularizadores o maldecir la puntería del enemigo. Por no hablar de la agonía de las tiradas de salvación o la desesperación de ver que el plan que tenía para cada turno se frustraba con cada buen resultado del enemigo. Efectivamente, esa tarde mi familia tuvo una experiencia similar a la de un domingo de cualquier familia con padre futbolero😝.

En fin, un buen juego, tal vez demasiado sencillote para los que están acostumbrados a cosas «de verdad» con cientos de tipos de oponentes de los que hay que saberse todos los poderes, etc. Pero vamos, en mi caso ha cumplido su cometido con creces, que no es otro que haber pasado un rato entretenido con cosas que no son digitales.

Ah, se me olvidaba. Aunque el PequePirata se pasó varias veces a ver qué estaba montando con sus juguetes, al final no conseguí engancharle. Le pareció muy raro eso de jugar con sus SuperZings con dados y reglas, acostumbrado a la libertad absoluta del «porque me apetece a mí» de sus sesiones. Sí, aún me queda trabajo por hacer en ese frente…

2 COMENTARIOS

  1. ¿Te puedes creer que estaba seguro de que había comentado en esta entrada? E iba a comentar en el segundo «Informe de batalla» y me he dado cuenta de que no xD. Madre mía, la edad…

    Yo llevo bastante tiempo siguiendo el blog del autor y cuando me enteré de que Modiphius iba a distribuir el libro me pareció una gran noticia. Al contrario que tú, no tengo casi figuras de WH40K por casa, aunque mi hijo podría contribuir con bastantes legos de Star Wars ;). Pero bueno, estoy convencido de que algo encontraría.

    Como tú, me llama la atención eso de poder jugar en solitario, y la premisa del juego me mola (sobre todo por la parte Firefly). A mí la ciencia ficción siempre me ha gustado :).

    Me alegra ver que el juego es divertido y visto la pedazo de tripulación que te has montado, tan especial, veo que el trasfondo es adaptable xD.

    Así que bueno, gracias por la entrada, ¡voy a leerme la siguiente!

    • Jejejeje, creo que no es la edad, sino todos los asuntos que tienes encima. Así que no sabes cuánto te agradezco (y cada vez más) que te pases por aquí y que encima te tomes el tiempo y el esfuerzo de dejar unas palabras… ¡muchísimas gracias a ti!

      No te creas que tengo tantas minis de WH40K. Apenas un pelotón de Ultramarines y otro de Orkoz, sin pintar ni nada, pero son suficientes para la escala habitual de los enfrentamientos que propone el juego… si es que algún día me da por ponerme con una campaña ambientada en Warhammer 40K, claro. Casi me apetecería más una campaña ambientada en Firefly, y para eso tengo localizadas algunas minis de papel, ñej ñej ñej.

      Pero tengo curiosidad por esa partida que os vais a montar con los legos de Star Wars… ¡quiero fotos! 😉

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