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Sandboxes. Sandboxes everywhere: Stargate Atlantis
17 noviembre 2011
No sé si habré comentado por aquí que mi Reina y yo llevamos ya unos cuantos meses viendo Stargate SG-1. Actualmente vamos por la novena temporada, pero, como vamos a un ritmo endiablado y aún nos falta hacernos con la décima temporada, mientras esperamos nos hemos puesto con la primera de este spin-off.
Y después de ver los primeros episodios lo que me ha venido a la cabeza es ¡pero si esto es un sandbox cojonudo!
Veamos. La premisa de la serie es que el SG-1 descubre cómo llegar a Atlantis, una ciudad de los Antiguos, la raza que construyó los Stargates. Lo malo es que está en otra galaxia y para llegar a ella hace falta suministrar una barbaridad de energía al Stargate, mucho más de lo que es posible generar con nuestra tecnología. Menos mal que se dispone de una fuente de energía alienígena, recuperada por el SG-1, pero aun así el esfuerzo la agotará. Es decir, que sólo se podrá abrir una vez desde la Tierra. Por este motivo se decide enviar toda una expedición científica multinacional, con algunos militares, para montar una base y estudiar la tecnología de los Antiguos, pensando que allí ya encontrarán mogollón de fuentes de energía para abrir el Stargate de vuelta.

Los principales expedicionarios en la primera temporada. Por cierto, si no fuera porque esta serie es de 2004 y The Big Bang Theory de 2007, diría que el canadiense de la derecha es un clon de Sheldon Cooper, incluso en la personalidad arrogante y maniática. Va a ser que es al revés
Pero claro, cuando llegan resulta que la base es un pedazo de ciudad-nave espacial a la que ya casi no le queda energía después de miles de años abandonada, con lo que tienen que enchufar sus propios generadores para que funcionen los sistemas básicos y poco más. Así que lo que iba a ser un picnic se convierte en un problemón con cada vez más frentes.
El más importante es la propia escasez de energía. No sólo tienen que racionar la que tienen, es que hace falta mucha más para poder reactivar zonas enteras de la ciudad o los escudos de la misma, no digamos ya para volver a abrir el Stargate a nuestra galaxia. Una muy buena razón para que los expedicionarios se lancen a explorar mundos cercanos, registrando ruinas y contactando con civilizaciones de la zona… lo cual les lleva a más problemas, claro.
Y es que las civilizaciones de esta galaxia están bastante más picardeadas que las de la serie original. Desde mundos que no ayudan si no se les paga al contado a facciones que podrían estar más o menos de acuerdo contigo, pero que te montan una invasión en cuanto te descuidas. Será porque se huelen que los terrestres son pocos, o porque Atlantis es un premio muy goloso… o por las dos cosas a la vez. Así que los expedicionarios han dejado a un lado aquella actitud ingenua de “soy de la Tierra, tengo tecnología avanzada y vengo a ayudaros porque yo lo valgo” para ir con mucho más cuidado o incluso farolear ante extraños sobre su identidad, su número y sus intenciones.
Si ya este clima de falta de confianza y desunión es un peligro en sí mismo, la cosa se vuelve peor cuando descubres que hay un enemigo común mucho peor y más poderoso, que se rumorea fue quien acabó con los Antiguos. Cada cincuenta o sesenta doscientos o trescientos años (gracias por la corrección, maese Athal Bert) la amenaza despierta y arrasa con toda la población humana, dejando en cada mundo unos cuantos supervivientes para repoblar. Adivinad quiénes adelantan ese despertar accidentalmente
¿Os parecen suficientes problemas? Pues por si fuera poco resulta que su propia base es todo un misterio: una inmensa ciudad por explorar, llena de niveles, habitaciones y rincones que pueden contener información y artefactos de utilidad desconocida, pero también entidades que se han quedado atrapadas allí por vete a saber tú qué motivos y desde hace cuánto tiempo. Sí, amigos, ¡viven en las primeras salas de un dungeon!
Vamos, que como punto de partida para un sandbox no se me ocurre nada más completo y lleno de posibilidades. Muchas dificultades que rivalizan en el orden de prioridad, acciones con consecuencias palpables inmediatas y alrededor un montón de localizaciones interesantes que explorar, incluso sin salir de la base. ¡Una auténtica mina!
Y tann transplantable con un par de cambios a cualquier ambientación… MUAHAHA
Lo que hice en mis vacaciones
10 septiembre 2011
Bueno, como ya estoy de vuelta en la ciudad y veo que ilustres blogs SGRIanos como Brainstormer o En el Otro Viento han rescatado la costumbre de hacer una redacción post-vacacional explicando cómo ha sido el veraneitor de cada cual en lo friki, pues no voy a ser yo menos, ¡faltaría plus!
Después de a mi Princesa, que ha sido la verdadera protagonista de estas tres semanillas de playa, y a su abuela, a quienes he dedicado más atención han sido al que sale en esta foto de la izquierda y a su hermano, con lo que mi tiempo para el frikismo ha estado bastante limitado
. Pero bueno, al final he logrado hacer alguna cosilla que otra que se pueda poner en esta redacción.
La agonía del límite de la tarifa de datos
Este ha sido el primer verano en el que he disfrutado de un móvil con tarifa de datos y me ha encantado. No he tenido problemas de cobertura en ningún momento, lo que era mi principal preocupación, así que he podido consultar cada día mi blogroll y leer vuestras actualizaciones. Que yo pensaba que ibais a estar de vacaciones, mangurrianes, pero ¡anda que no habéis escrito en agosto!
El susto vino cuando se me ocurrió contrastar el consumo de datos que marcaba Net Counter con el que recogía Yoigo en su página web (a través de la aplicación MiAndroigo): resultó que estaba bastante más cerca de mi límite de 500 megas de lo que suponía. No entraré en cuál mide correctamente, al fin y al cabo, como Yoigo es el que me cobra todos los meses, supongo que tendré que hacerles caso a ellos.
El caso es que me entró una paranoia difícil de explicar. Por una parte tenía el comecome de quedarme sin límite, pero por otra tenía curiosidad de ver si después seguía teniendo internet pero a menos velocidad, como me prometieron. Esto me provocó algunos diálogos conmigo mismo a lo Gollum, alternando fases de “venga, bájate megas a saco y que sea lo que Crom quiera” con “¿Y si resulta que era mentira?” Finalmente acabé el mes en positivo por muy poquito (sí, soy un rajado) y no pude comprobarlo.
A nivel de aplicaciones frikis, he aprendido que en estos casos es mejor tirar con la aplicación de Google Reader que con GoodNews. La primera sólo va cargando la información que vas necesitando poco a poco, mientras que la última te carga al móvil todos los artículos sin leer. Lo cual está muy bien cuando tienes una wifi de banda ancha… pero si no te destroza el límite de datos.
Ah, y también he confirmado algo que ya sabía: me agobian mogollón los avisos de actualizaciones pendientes. Ya me molestaba en WordPress, pero nada comparable al estrés de ver un listado de doce o trece aplicaciones pendientes de actualizar… ¡qué estrés cada vez que saltaba un aviso!
Reflexiones sobre el Asus Transformer
No sé si alguno lo dudaba aún, pero un tablet no es un ordenador. No hay aplicaciones que sean similares a un editor de textos (al menos que haya visto gratuitas… estoy abierto a cualquier sugerencia
) (EDITADO: me señala el maese Selenio en los comentarios de esta entrada la existencia de una aplicación que me había pasado totalmente desapercibida: Polaris Office. Tiene un procesador de textos completito y permite bajar documentos de Google Docs para editarlos.) Todo lo más hay aplicaciones que permiten tomar notas, pero tienen un límite de caracteres. Incluso teniendo wifi las aplicaciones como Google Docs o WordPress, a día de hoy, son una auténtica castaña, y he encontrado problemas para editar las entradas del blog a través de los navegadores que tengo instalados (Opera y Dolphin, aparte del nativo). Quizás en el futuro aparezcan aplicaciones adecuadas, pero mientras tanto he tenido que seguir recurriendo a mi viejo Tablet PC para escribir textos extensos y maquetar las entradas del blog.
Para lo que sigue sirviendo, y de forma excelente, es para navegar por internet, consultar y escribir correos y tener un montón de libros roleros a mi alcance sin ocupar apenas espacio. Particularmente éste es el uso que más le he dado durante estas vacaciones. ezPDF es una gran aplicación, y me encanta poder leer las páginas de varias columnas tan típicas en los manuales roleros sin recurrir a zooms ni nada por el estilo: simplemente poniendo el Transformer en apaisado se lee perfectamente a tamaño real. Además, con Inkpad al alcance de un par de pulsaciones me resultó muy divertido ir tomando notas para futuras entradas del blog a medida que iba leyendo.
En fin, al final lo que me venía a la mente es que un tablet es como un Smart: es divertido, sencillo de aparcar y le sacas todo el partido cuando estás en ciudad, pero si vas a hacer viajes largos o necesitas otras cosas, mejor vete en el familiar de toda la vida.
Las Monarquías de Dios
Pero no todo ha sido cacharrear con aparatitos con pantallitas, no os creáis. He conseguido acabarme los dos primeros volúmenes de esta saga y ya estoy impaciente por hacerme con el tercero, que sale en este mes. No es, como pone en la contraportada, “Canción de Hielo y Fuego con pólvora, menos puntos de vista y un ritmo mucho más rápido”, más que nada porque aquí el desarrollo no tiene vueltas de tuerca tan brutales y despiadados como en la obra de Martin. Pero que esto no os haga pensar que son un coñazo, ni mucho menos. Las tramas son muy ágiles, hay batallas de masas muy bien narradas a tutiplén y, cuando crees tener calado lo que está haciendo el autor, en el momento más inesperado llega y le añade otra subcapa a uno de los misterios que le da otra dimensión a toda la ambientación.
Me explico un poco mejor. La mayor parte de la trama transcurre en un trasunto de la Europa del Siglo XV en la que el autor le da otro nombre a la mayoría de las cosas (países, religiones, etc), pero dejando el resto de cosas más o menos familiares para que el lector no se pierda. Un poco como en Séptimo Mar, pero mejor hecho. Por ejemplo, hay una Iglesia con un Papa, unos sultanatos que adoran a un Profeta, unos minipaíses fragmentados que son lo que quedan de un antiguo imperio que civilizó todo el continente, etc etc. A esta base Paul Kearney le añade la existencia de magia y de una raza de licántropos, como para darle un poco de salsilla, y hala, a recrear en este mundo algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de Europa, como la caída de Constantinopla, el descubrimiento de América o el Gran Cisma de Occidente. O al menos esto es lo que parece al principio… hasta el final del primer libro, claro. Entonces las cosas cambian lo suficiente como para que te pique la curiosidad de ver cómo va a acabar esto.
Lo dicho, no será una de las sagas que cambiarán el rumbo de la Fantasía (más que nada porque es de ¡1995!) pero es de esas que le dan un toque más maduro al género y lo hacen más entretenido. Y desde luego merece mucho más estar en vuestras estanterías que fumadas como Añoranzas y Pesares, dónde va a parar.
Rol
Pude leerme varios PDFs roleros en Tablet Prime, a los que les dedicaré un par de entradas, y dejé a medias el Swashbucklers of the Seven Skies, que tengo en físico y me está encantando. Lo que llevo leído es solamente ambientación, pero es de esas bizarradas que me hubiera gustado diseñar a mí. Islas flotantes, siete estaciones (o cielos) muy peculiares, navíos que se desplazan en un entorno tridimensional, mosqueteros, espadachines, algo de magia, loros gigantes, un sistema monetario basado en la fama de cada uno… lo dicho, una delicia y encima muy bien escrita y estructurada. Por cierto, que me recuerda mogollón al desaparecido proyecto de Visiones de Alenta… Y el problema que le veo es el mismo que a todos los juegos con trasfondos tan exóticos: debe ser bastante difícil explicárselo a los nuevos jugadores.

Resumiendo, la próxima tiro con la aventura de los piratas y me dejo de nostalgias.
Y por último, me ha llegado por fin el Ashen Stars con la firmilla de Robin D. Laws. ¡Otra firma más para mi colección!
Televisión
Pues… aparte de ponerme al día con Sálvame Diario (inevitable musiquilla de fondo en mis lecturas de sobremesa) y de flipar con el pedazo de tema a lo ska de los Davincibles (aunque los dibus son bastante… mediocres), he conseguido verme gran parte de la segunda temporada de Jericho. Y sigo pensando que todas las situaciones por las que van pasando serían geniales para jugarlas en una partida rolera. Seguro que no hay muchos jugadores que hayan visto la serie, así que…
Y a nivel friki poco más. Hubiera sido un puntazo haber podido acercarme a Granada para tomarme un café con los ínclitos Cromjose y Valver (y haber charlado con él sobre ese pedazo de proyecto llamado Multifriki), pero no hubo manera de dejar a solas a mi Princesa con su abuela. A ver si el año que viene nos combinamos mejor mi Reina y yo con las vacaciones y lo celebramos por todo lo alto en alguna tetería del Zacatín o algo, ¿no?
Sobre el futuro próximo, pues mi septiembre está siendo bastante conflictivo a nivel de calendario no-friki, a ver si consigo escaquearme unas cuantas horas para acudir a las Ludo Ergo Sum de este año. Y respecto a los Edge Days… ¿en el Parque de Atracciones? ¿En serio?

Por si acaso, voy practicando ya con la lanza y el escudo...
En qué ando últimamente
9 mayo 2011
Debe ser la primavera o algo, como le comentaba al maestre Jon Nieve en los comentarios de su blog, porque no sé cómo explicar esta última temporada de pereza bloguera. El caso es que no ando falto de proyectos, cosillas que hacer y movidas… pero no me motivan lo suficiente como para dedicarles una entrada entera por aquí. Porque para ponerme a enlazar noticias y demás, bueno, ya hay muchos otros blogs ahí fuera que lo hacen mejor que yo
Tal vez uno de los motivos de mi vagancia sean Facebook y Twitter. A través de ellos estoy últimamente haciendo reflexiones cortas, enlazando vídeos o haciendo comentarios en los respectivos muros de la peña a la que sigo. Y como son cosas muy cortas o muy simples se me hace cuesta arriba dedicarles toda una entrada. No sé, hasta ahora tenía la sensación de que el blog está para hacer entradas largas, cosas que justifiquen el esfuerzo de meterse a leer una actualización. Y de un tiempo a esta parte me estoy dando cuenta de que no tiene por qué ser así. Por un lado, porque lo que publico en Facebook o Twitter al final tiene un alcance muy limitado, y, por otro, porque no hay más que ver qué tipo de entradas hace frecuentemente Jeff Rients para recordar que se puede hacer de todo con un blog. A veces se monta unas entradas tochas de narices, muy imaginativas y con mucha enjundia desde el punto de vista práctico, pero otras veces son un par de vídeos, un aviso de que tal cosa mola y poco más. Una aproximación muy válida, en mi opinión. A ver si me pongo las pilas a partir de ahora.
En fin, mientras voy destornillando la tapa de las alcalinas, os voy explicando a qué he estado dedicando mi tiempo libre últimamente.
Rol activo
Por causas laborales se me acabó el chollete de todos los miércoles de la partida de rol con Bukran, Gonzix y Luktar Itsu, el grupo de Carlos de la Cruz, lo que ha dejado en suspenso la campaña de Aventuras en la Marca del Este que estaba dirigiendo. Así que a falta de rol de mesa “del güeno, güeno” me he apuntado a dos partidas de Pathfinder en la Comunidad Umbría.
La primera de ellas la dirige Velasco y se trata de la primera aventura del Rise of the Runelords, en la que estoy embarcado con gente tan ilustre como Lato, Lank, Bester y Ragna. Llevamos un mes y medio y hemos estado visitando cada uno por su lado Sandpoint, durante dos semanas, y ya hemos tenido dos escenas de combate, que por diversos motivos (mala suerte en los dados virtuales, mayormente) nos han llevado otras dos semanas cada uno. Eso sí, han sido unas peleas muy emocionantes, al menos para mí… y para mi personaje, que casi no lo cuenta. Y he aprendido dos cosas desde el lado del jugador:
- Que existen razones más que suficientes para llevar siempre arma y armadura puestas, aun estando en la más segura de las ciudades. No es munchkinismo, es mera supervivencia. Así que está plenamente justificado cualquier soborno a la autoridad, desacato o rompimiento descarado de cualquier norma al respecto.
- Y Si intentas emular a Bud Spencer en Pathfinder, o te haces un monje, o cógete al menos la dote Improved Unarmed Strike para que no te lluevan los ataques de oportunidad.

¿Monje? Naahh...
La segunda es una aventura de la Pathfinder Society, la segunda del personaje con el que participé en el último evento de la Sociedad de Exploradores. En esta ocasión no conozco más que a tres de mis compañeros, Lato, Velasco y Juan Lucha, y acabamos de comenzar la aventura, por lo que no puedo comentar mucho más sobre ella.
Rol contemplativo
Llevo ya un par de semanas pendiente de hacer una reseña sobre el ¡Gañanes! de Ludotecnia, pero quiero sacarla con una pequeña aventurilla que me inspiró la lectura del libro. Y es que tengo que reconocer la maestría de J.F. Garzón: no tenía ni idea de que había tantos tópicos comunes a toda la geografía española, porque los que señala se adaptan como un guante a mi “experiencia pueblerina” andaluza…
También he terminado la lectura de Microscopia, del mismísmo Scribble. Lo ameno de la escritura y las ilustraciones tan adecuadas me lo hicieron muy fácil de leer, aunque soy otro de los que opina que el sistema es innecesariamente complicado. Y aunque eché en falta algún esbozo de aventura o similar, el mero hecho de leerlo ya te da un montón de ideas. Un ejemplo es esta adaptación de Depredador hecha por Tigre Blanco.
Videojuegos
Las últimas ofertas de Steam me están llamando poderosamente al Lado Oscuro. Últimamente han caído un pack de Crysis y el Dead Space por menos de cinco euros cada uno, y eso, junto con el Total War: Shogun 2 que me ha regalado mi cuñao, significa que voy a tener que seguir perdiendo el tiempo con este entretenimiento. Pobrecito de mí
Pero en estas últimas semanas han habido varios días seguidos que no he podido despegarme de la pantalla del ordenador, y éstos son los principales responsables:
Gran Theft Auto IV: las aventuras de Niko Bellic en la gran ciudad me tienen bastante absorbido. Puede que las misiones no sean más que variaciones de lo de siempre, pero es la historia que se explica en las cinemáticas y los excelentes personajes secundarios lo que mantiene mi interés. Por no hablar del ejercicio de liberación mental que es pisar a fondo durante un atasco y destrozar un coche de lujo, o formar un caos en el corazón de la gran manzana a base de ametralladoras y granadas… todo ello sin más consecuencias que tener que volver a cargar la partida. Sin embargo, echo de menos las misiones delirantes y el personaje carismático que era Tommy Vercetti… y, por qué no, la estética del Vice City. Aun así, ahí sigo, en Liberty City.

Otra de las cosas que echo de menos de Vice City: conducir un tanque como si tal cosa por mitad de la calle. Ah, y los colores pastel...
Mount & Blade: Warband: no sé si será que soy un inútil total o que el juego se ha vuelto mucho más difícil en comparación con su antecesor, pero aún no he conseguido conquistar un triste castillo. Y empiezo a estar un poco harto del ciclo “recluta peña-entrénalos en combates contra bandidos hasta subirles a tope de nivel – lánzate contra un castillo – pierde todas las tropas y vuelve a empezar”. Pero aun así… hay algo que me hace volver a intentarlo una y otra vez. De hecho, mi personaje ya tiene un nivel tal que es capaz de enfrentarse él solito a ejércitos de más de cien bandidos con la vieja táctica de ir a caballo con la mejor armadura posible y disparar con arco a los que le persiguen. Pero eso no funciona en los asedios, sin caballo y sin más remedio que subir escaleras bajo el fuego enemigo y con un recibimiento final a base de golpes por todas partes.
En fin, supongo que habrá que recurrir a otras tácticas que sean menos de lobo solitario… pero en fin.
Napoleon: Total War: The Peninsular Campaign. Aunque sea una época que me guste bastante menos en comparación al Medieval 2 o el Rome, no podía dejar de lado un juego que te permite reconquistar la Península Ibérica de los gabachos durante la guerra de Independencia. Y aunque me siguen sin gustar el aspecto sombrío de los escenarios y las tácticas de grupos de fusileros, sí que da cierto gustirrinín eso de emboscar una pequeña columna de húsares y atraparla entre dos unidades escondidas con un fuego cruzado. O utilizar las calles de una ciudad para estropear un ordenado ataque francés y desbaratarlo al más puro estilo de Agustina de Aragón.

Un estupendo camuflaje para Hoth, pero ¿en mitad de la meseta castellana? ¿En serio?
Televisión
A lo tonto mi Reina y yo nos hemos enganchado a la primera temporada de Stargate. Aunque los últimos episodios que hemos visto han sido bastante plomizos, algunos compañeros de Facebook me han asegurado que la cosa mejora al final de esta temporada, así que habrá que resistir un poco más. De momento me ha servido para recordar estas entradas de Abulia Savant sobre una campaña rolera con el SG-4 (entre los que destaca el titulado “Anatomy of a Time Loop”, con indicaciones muy útiles para dirigir partidas a lo Día de la Marmota) y para averiguar que, además del que finalmente salió, hubo un proyecto de West End Games escrito por el mismísmo John Tynes, que finalmente se malogró. Pero aún se pueden descargar las reglas básicas, que utilizan D6, desde aquí.
Y en eso he estado enganchado estas últimas semanas. A ver qué puedo ofreceros por aquí durante las próximas, jejeje.
3ª Temporada de Águila Roja: Mentiras y más mentiras
12 abril 2011
Vaya. Tenía esta entrada en la nevera desde que la escribí, en principio para participar en este concurso del Opinómetro que finalmente (y como preveía desde que se anunció) ganó Velasco. Pero dado que dentro de poco se estrena Águila Roja: La película, y que me he enterado gracias a Mario Grande de que la editorial Hidra ya ha sacado los librojuegos basados en el personaje, ¿qué mejor momento para que esta entrada vea la luz? Pues allá vamos.
No es fácil ser fan de Águila Roja, y menos en el mundillo friki. Cuando dices que sueles seguir la serie, te suelen mirar de soslayo, a veces dudando de si estás cuerdo o no. “¿Un Ninja en el siglo de Oro español? ¿Tramas propias de Médico de Familia? Tío, lo tuyo es grave”. Entonces, para defenderte, echas mano de lo de siempre: Que si por fin echan una serie de aventuras en Televisión Española, que si al menos la gente se ha enganchado a las aventuras de un ninja en lugar de al enésimo culebrón…
Por lo menos uno se veía respaldado por las dos primeras temporadas, la primera con altibajos, pero la segunda un genial crescendo hasta la traca final. Podías recomendarlas sin que se te cayera la cara de vergüenza. Que no son la octava maravilla del mundo, pero al menos eran un producto bastante digno para lo que se hacía aquí en España.
Y entonces llega la tercera temporada, llena de promesas. Nos prometieron grandes momentos gracias al marido de Margarita, un tercer competidor con pocos escrúpulos. Nos prometieron más escenas de acción. Incluso nos prometieron meter en la misma serie Piratas y Ninjas, el meme más característico del mundillo friki, introduciendo a la hermana de Penélope haciendo de piratilla.

Ésta es una de las imágenes que rularon anunciando la tercera temporada. Si pulsáis en ella, veréis el artículo de aguilaroja.mizona.tv de donde proviene esta foto.
Mintieron vilmente.
Al gran personaje de Alberto San Juan se lo cepillaron en el segundo capítulo, tirando por la borda todas las posibilidades que habría tenido un enemigo que encima conoce la identidad del héroe. Y hubiera estado justificado si el resto de la temporada fuera tan absolutamente increíble que necesitaran todo el tiempo disponible para desarrollar las tramas agusto… pero qué va. Los cuatro episodios restantes son a cada cual más atroz, dedicándose a sacar a los secundarios llorando, siendo objeto de los más ridículos abusos y pasándolas bastante putas en general, mientras el protagonista de la serie se pasa los episodios arrinconado en una trama secundaria.
De vergüenza es especialmente el arco argumental del falso Fin del Mundo, que en cualquier otra serie hubiera sido un evento de primer orden y aquí fue un verdadero tostón. Al final no pasó de ser una excusa para renovar a los PNJs del servicio de la Marquesa. Ah sí, y para que la Marquesa llorase otra vez. Y otra. Y otra más. Santa Macumba, es un milagro que no se haya deshidratara Myriam Gallego con tanta lágrima.
Y no se queda ahí la cosa, no. Esta temporada es la única que tiene seis episodios en lugar de los 12 que han tenido las demás. No sé si cabrearme porque nos hayan colado esto como temporada o darles las gracias, porque esto se estaba convirtiendo en “Los infortunios de la Marquesa de Santillana”. Aunque claro, con los últimos datos de audiencia, igual los gerifaltes interpretan que ése es el camino a seguir.
En fin, señores de Televisión Española: dejen de meter culebronismo barato en mi serie de aventuras. Y no llamen “temporada” a lo que es una “mitad de temporada”. No todos somos unos borregos descerebrados.
Previamente:
¿Qué tal un ReV como concurso televisivo?
Esta mañana recordé esta entrada en El retorno de Sandman sobre El Rescate del Talismán, y entonces me vino a la cabeza la pregunta de este título. ¿Y lo que molaría un concurso que fuera un Rol en Vivo?
Me imaginé un pueblo de los que hay abandonados en los Pirineos, reconstruido y sembrado de actores haciendo de PNJs. Luego varios grupos de concursantes: que si unos amiguetes poligoneros mazaos formando un grupo enteramente de guerreros, que si una familia típica española con el padre haciendo de mago, la mujer de clérigo y los hijos de guerreros… Dos cámaras y dos directores de juego siguiento en todo momento a cada grupo en sus correrías por los montes, rollo Pekín Express. Pequeñas quests para ganar tesoro convertible en euros, pero que también se pudiera gastar en mejores armas y armaduras. Peleas con extras, magia que funcionase a nivel de reglas y mejorada en postproducción, y un megaevento tipo “Asalto de los malos a la villa” como final de temporada.
¿Sería viable algo así? ¿Qué le haría falta para ser un éxito? ¿Nos comprará la idea alguna televisión?




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