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Segunda experiencia Pathfinderiana
18 octubre 2011
Y segunda vez que salgo diciendo “volveré”… aunque, no lo oculto, en esta ocasión estoy un poco preocupado porque no haya evento al que volver.
Y es que me ha impactado mucho ver que las cuatro mesas de la pasada edición se han quedado en tan sólo dos, no tanto por el menor número de jugadores, algo apreciable, sino al bajón en el número de másters. Hay que ver lo mucho que depende nuestra afición de esta figura y cuánto impacta en ella la ausencia de tan sólo dos individuos. Pero en fin, espero que esta impresión mía provenga de que sólo he asistido a dos ediciones y la cosa suela moverse con estos altibajos. Me ofrecería también a arbitrar, pero, como ya he dicho en alguna que otra ocasión mi memoria RAM es demasiado limitada como para almacenar un Aventuras en la Marca del Este, no digamos ya el señor tocho de Pathfinder, que depende de tantos modificadores, mecánicas y cucamonas para funcionar como es debido. Que luego hablamos de 4ª…
Pero bueno, que me desvío
Volviendo a la reseña de lo que ocurrió el Sábado, comenzaré diciendo que mi jornada empezó en realidad la tarde anterior, cuando me senté con mi Princesa a seleccionar de entre mi colección de dados los que eran estadísticamente más favorables. Dado que al día siguiente me iba a arbitrar nada menos que mi gafe particular (hecho comprobado de sobra tras una partida en vivo y otra en Comunidad Umbría) tenía que intentar contrarrestar ese aura de negatividad supersticiosa con método científico. Así fui eliminando dados hasta que llegué a un número bastante manejable cuyo resultado… bueno, ya veréis después
La jornada en el Generación X de Puebla comenzó con un poco de desconcierto por la escasez de másters, ya que éramos doce jugadores para tan sólo dos directores de juego. Al final, entre las opciones de mezclar a cadetes con veteranos o hacer mesas homogéneas, el insigne Lato optó por esta última, reservándose para sí a los nuevos cadetes de la Sociedad y dejando a Bester la difícil tarea de lidiar con los que ya llevábamos alguna sesión que otra a nuestras espaldas.
Y así fue como acabamos en la misma mesa Ian, el paladín de JMPR al que conocí en mi primera misión, Davor, el alquimista semiorco de Lank (compañero también de Comunidad Umbría), Arkerion el Guerrero de david, Rashid, el pícaro de Kharma y la Clérigo Kyra, de un jugador cuyo nombre no recuerdo (si lees esto, por favor, ¡manifiéstate en los comentarios!
)
Una cosa que me llamó la atención fue que, de seis personajes que había sobre la mesa, sólo había tres facciones en juego: 3 Qadiranos (Arkerion, Rashid y Turom), 2 Andoranos (Ian y Kyra) y 1 Chelixano (Davor). Los “moros” de Golarion en mayoría, jejeje.
Sobre la partida, bueno, no seré yo quien la destripe. Digamos que, salvo la sorpresa inicial que me llevó a interpretar a un mono ( y a sorprender a mis camaradas con un rasgo de estos animales que creía universalmente conocido), el resto de Mists of Mwangi es un conjunto de encuentros que se resuelven únicamente a base de combate. Esto, para un pícaro como el mío, significa que su trabajo se reduce a hacer Ataques Furtivos, flanquear para otorgar bonos de ataque a los demás y llevarte alguna galleta que otra, y para las dos últimas tareas hay clases mucho mejor preparadas que ésta. Si encima no te acompañan las tiradas de ataque, como suele pasarme a mí, pues acabas buscando el mínimo resquicio por donde poder aplicar alguna de tus otras especialidades. Y este escenario no ofrece demasiados huecos, la verdad. En comparación, Citadel of Flame resulta mucho más variado.

¿En serio que no lo sabíais? XDDD
Pero, pese a lo que pueda parecer después de leer lo anterior, no me lo pasé mal, qué va. Hubo alguna situación inverosímil, como la de los monos que reseñaba más arriba, muchas risas y tensión que se acumulaba según se nos iban acabando las curaciones de Kyra (siempre diré que lo que pagues por las pociones de curación no es un gasto, sino una inversión). Y además conseguimos las misión de Qadira, algo que siempre viene muy bien, jejeje. Los combates fueron muy fluídos, aunque en ocasiones adolecían del problema del jarrón de Ming (expositores de cristal que salieron indemnes, bombas que no prendieron fuego en animales disecados…), y las descripciones me impresionaron por lo sugerentes y evocadoras, gracias al buen hacer de Bester, que se estrenaba como máster ante gente desconocida y supo guiar con riendas férreas nada menos que seis jugadores. Chapó, maestre.
Y poco más… Ah, se me olvidaba. ¿Resultaron eficaces los dados estadísticos? La respuesta es… a medias. Es decir, las tiradas de combate fueron tan malas como de costumbre y también fallé dos tiradas de salvación claves. Pero también tuve éxitos. Uno de ellos me permitió huir en lugar de atacar (lo sé, no suena muy heroico
), otros consiguieron que el grupo encontrara algunos objetos y otro más hizo que lograra enganchar el pomo de un armario con una cuerda desde la otra punta de la habitación. Que sólo sirvió para desencadenar otro combate antes de tiempo… Pero bueno, la cuestión es que la selección estadística anuló a medias el gafe del maestre Bester. La prueba definitiva de que funcionó fue cuando Kharma me cogió 3d6 y sacó un 18 de tirada de daño. ¿Suerte? No, mis dados estadísticos XDDDDD
En fin, que estoy deseando que se convoque cuanto antes la próxima sesión de la Sociedad de Exploradores. A mí me encantaría que se alcance un ritmillo de una al mes, pero ay, qué fácil es decir estas cosas desde el lado del jugador…
Y el sábado… ¡Pathfinder Society!
13 octubre 2011
Han pasado ya unos cuantos meses desde la última, pero eso no es óbice, cortapisa o valladar para acudir cada vez que la Pathfinder Society hace una nueva convocatoria. Todo lo contrario, mi pobre Turom está más que ansioso para demostrar que puede servir de algo en un grupo, aparte de ser quemado y arrastrado de acá para allá como un saco.
En esta ocasión me parece que Bester Brainstormer estará tras la pantalla sustituyendo al ínclito Velasco, y que mi colega pícara no va a poder hacer bien el trabajo que tendría que hacer yo… pero bueno, al menos contaré con el buen Paladín JMPR de nuevo para que salve mis posaderas
Y dado que mi gafe particular estará presente (guiño, guiño) voy ya calentando los dados según me enseñó Osboropop: separando los que sean estadísticamente perfectos… ¡veremos si la ciencia estadística puede con la superstición!

P.D.: Digo lo mismo que en la entrada anterior… ¡A ver si esta vez conozco a más blogueros que se me fueron de incógnito la otra vez!
Carrusel Bloguero: España en el rol
5 octubre 2011
Bueno, por fin resurge esto del Carnival o Carrusel, una iniciativa que ha tenido una presencia intermitente en la bloguesfera rolera española y que ojalá haya vuelto para quedarse.
Este mes Aras Tremandur, que es quien ha resucitado este evento, ha propuesto un interesante tema: España y el rol, a la estela de esta entrada de Pedro J. sobre la constitución de una asociación rolera española. Y como casi todos los que han recogido el guante han abundado sobre el tema y no se me ocurre nada que no se haya dicho ya, pues he optado por desviarme un poco del epicentro del “tsunami rolero” (que diría Velasco) y abordar lo de España y el rol por otro lado. Pido disculpas de antemano por la decepción
No sé si a vosotros os pasa, pero una de las cosas que hago instintivamente cuando leo una nueva ambientación es mirar lo que dicen de España o buscar su equivalente en ese mundo. No sólo por carcajearme de los estereotipos que salen a relucir, sino también por saber cómo les va a los españoles por esos mundos llenos de tecnología, magia, monstruos, paradojas temporales y demás cosas rarísimas con las que tienen que lidiar cotidianamente. En cierta manera es como ver un programa de “Españoles por Otros mundos”, pero mucho más interesante que los que ponen por la tele, dónde va a parar.
Ya aviso de antemano que me voy a dejar en el tintero muchísimas ambientaciones, pero para eso están los comentarios o vuestros blogs, para que ampliéis todo lo que queráis el tema
Españas que se llaman España
Casi todos los juegos que transcurren en un contexto histórico o actual nos nombran de una forma u otra. Y aunque haya vampiros, magos o superhéroes de por medio, esas Españas son más o menos como esta en la que vivimos. Otra cosa son los juegos ambientados en un futuro cercano, normalmente catastrófico, donde sorprende ver cómo salen en todos ellos los mismos estereotipos negativos. Y es que, según todos estos juegos, España parece condenada a un futuro de guerras intestinas, independentismos y boinas caladas hasta las cejas. Repasemos tres de ellos.
Twilight 2000
En este juego de 1984 sobre una hipotética 3ª Guerra Mundial encontramos las referencias a España en un módulo: Mediterranean Cruise.
Recordemos que España no entró en la OTAN hasta 1986, por lo que hay que disculpar que los autores pensaran que España se mantendría neutral otra vez durante la Tercera Guerra Mundial. Aunque en esta ocasión de poco sirve permanecer neutral, porque tanto la OTAN como el Pacto de Varsovia bombardearon con ojivas nucleares las refinerías y oleoductos de los países neutrales para negárselos al enemigo.
En esta coyuntura de confusión y radiactividad los vascos y los catalanes se rebelan abiertamente contra el gobierno de Madrid, y comienzan una guerra civil de baja intensidad. Entre estas revueltas y los amotinamientos populares causados por la depresión mundial de 1997-2000, el gobierno español es incapaz de mantener las áreas rebeldes. El área de los Pirineos occidentales está bajo control vasco. Cataluña (desde los Pirineos orientales hasta la latitud de Valencia) también es independiente a todos los efectos. Y aunque el gobierno español controla nominalmente el resto del país, dicho control se limita a las batidas y redadas antibandidaje del ejército y la Guardia Civil. En 1999 un golpe de estado militar derroca a la monarquía constitucional, pero es incapaz de reunificar el país y la cosa sigue igual de desmadrada pero con los militares en el gobierno.
Como nota curiosa, en el suplemento se habla de un calentamiento global casi veinte años antes de que fuera un trending topic mundial. Aunque claro, aquí es producto de las bombas nucleares que se han lanzado por todo el globo.
Cyberpunk 2020
En el suplemento Eurosource, dedicado a la Europa de 2020 (y escrito en 1991) se dedica apenas un par de párrafos a nuestro país. Al parecer sobrevivimos bastante bien a una Plaga que en 2000 arrasó prácticamente todo el mundo, y en lugar de aprovechar la circunstancia para superar económicamente a Francia o Alemania nos quedamos papando moscas hasta que resurgieron de nuevo.
En 2020 nuestro gobierno está prácticamente paralizado. El panorama político está fracturado en pequeños partidillos estrechos de miras que sólo se mueven por sus propios intereses ombliguistas. Seguimos recibiendo ayudas de la Comunidad Europea, pero parece que sólo van hacia las ciudades, ya que en el campo la gente está hambrienta y furiosa. Y claro, no hace falta mucho más para que nosotros, gente levantisca e independentistas por naturaleza, nos echemos al monte a practicar el bandidaje y a instaurar la anarquía por doquier. Hay bandas de Nómadas por las carreteras del Sur, y sólo gracias al ejército del Aire y a los convoys armados de la Guardia Civil se logra mantener una cierta unidad territorial. Pero vamos, en general los españoles hemos sacado nuestro lado independiente y nos hemos armado para defender nuestras familias y pueblos.
No podía faltar una mención a ETA, claro. Después del terremoto que destruyó Bilbao en 1997 la banda terrorista resurge fortalecida, ya que se descubre que los fondos destinados a la reconstrucción se han desviado a Madrid y se han destinado a un nuevo complejo deportivo que se utilizará en las Olimpiadas de 2008. Normal.
Parece ser que en la Euroguía Plus, que fue la que tradujo M+D en 1995, se daban más detalles, como que en 2008 ETA mataba al rey. Pero no he conseguido hacerme con un ejemplar…
EDITADO: Pedro J. comparte en este comentario la reseña de un amigo suyo sobre la Euroguía Plus. Nos han clavado con eso de “vivir de la subvención” y las Españas de la hormiga y la cigarra… aunque ¿seguiremos siendo así en 2020?
Shadowrun
Y si nombramos el Cyberpunk 2020 parece que es obligatorio sacar a colación a su rival, Shadowrun. El apartado de España (y Euskal Herria) ocupa varias páginas de un manual similar a la Euroguía, Shadows of Europe, publicado en 2004 y escrito por el vigués Costán Sequeiros. Y anda que no se notan las simpatías y antipatías del autor…
El mundo futuro de Shadowrun es mucho más alien que el de Cyberpunk, con magia y razas míticas entremezcladas con tecnología punta, y la España de 2071 está irreconocible. Canarias convertida en un nido de piratas, Santiago de Compostela bajo las aguas, Asturias y Cantabria envueltas en un bosque salvaje que no deja de crecer, el País Vasco independiente desde 2029 y Andalucía recuperándose de una reciente invasión Jihadista. Por si fuera poco, cuando el Rey Felipe VI murió dejó como heredero a Juan Carlos II, pero un ogro llamado Alfonso también pretende el trono, ya que ha demostrado genéticamente que es el primer hijo natural. Así que tenemos a España de nuevo al borde de una guerra civil, con un Partido Monárquico eminentemente racista en el poder, una Iglesia que es el verdadero poder tras el trono y un Senado que sigue chupando del bote dentro de sesenta años.
Eso sí, si alguna vez juego una partida a Shadowrun en España, que sepáis que lo primero que voy a hacer será volar las oficinas de cierta Megacorporación en la Alhambra de Granada. Amos, hombre…
Españas que se llaman de otra manera
Como casi todas las ambientaciones fantástico-medievales suelen tomar como referencia la Historia y las culturas de nuestro mundo para retorcerlas, adaptarlas o simplificarlas, suele ser relativamente frecuente encontrar un equivalente de España por esos multiversos de Crom. Vamos a dar un breve repaso por algunos de los más conocidos, a ver por dónde viven nuestros pseudopaisanos.
Arda
Y empezamos con el más difícil. Las culturas y regiones más conocidas del mundo de El Señor de los Anillos no tienen rasgos españoles (y no me valen los enanos por aquello de bajitos, morenitos y cabreados
), así que ¿existe algún sucedáneo de España en la Tierra Media? Pues para esta pregunta he tenido que echar mano de un auténtico experto de la ambientación, tanto en los libros como en los Juegos de Rol: el Capitán Tendero.
Para él hay dos sitios que podrían encajar. El primero es la provincia gondoriana de Harondor. A su favor sólo tiene la ubicación geográfica: al sur de los reinos civilizados, fronterizo con Harad (los “árabes” de la Tierra Media) y en una latitud similar a la nuestra.
Sin embargo es demasiado árido y despoblado, por lo que el Capitán Tendero cree que es mejor candidato el Reino de Dorwinion, sobre todo por la información ampliada en los módulos de ICE: Es un sitio cálido, al lado de un mar interior (el Rhûn) que podría hacer de Mediterráneo, conocido por sus jardines y sobre todo por su buen vino (Bilbo utiliza uno de sus barriles para escapar del Rey Elfo en El Hobbit). Además la gente es acogedora y tiene muchas ganas de fiesta, lo que no quita que fueran capaces de resistir frente a los Aurigas o los Balchoth, tal vez combatiendo a base de guerrillas.
Poniente
Y precisamente la guerra de guerrillas es uno de los rasgos que para mí identifican a Dorne como la España de Canción de Hielo y Fuego. Incluso tienen un momento a lo 1808 cuando Daeron I Targaryen, tras muchísimas bajas, conquistó finalmente Dorne y puso a un Pepe Botella Tyrell al mando. En el momento en que miró para otro lado, los dornienses apiolaron al Tyrell y patearon los traseros Targaryen de vuelta al norte.
Pero no es la única semejanza, claro. Un sol abrasador (o eso les parece a los norteños blandurrios que vienen del Muro), unos Pirineos que los separa del resto de los Reinos, gentes levantiscas y vengativas, producción de cítricos, jardines de agua y arquitectura pseudoárabe. Todo recuerda a una España medieval con grandes influencias moriscas.
Lo único que falla es el nombre de la casa dominante: Martell, un homenaje al franco Carlos Martel… cuando en Poniente los gabachos son los horteras y floridos Tyrell de Altojardín, que probablemente les vuelcan los cargamentos de naranjas en el Paso del Príncipe.
En fin, supongo que no es de extrañar que tenga cierta simpatía por los Dornienses, aunque Doran Martell y familia me ponen un poco de los nervios. Bueno, como casi todos los reyes de España
Hyboria
Para el mundo de Conan no hay que investigar demasiado: Howard hizo explícito que Zingara está basado en España y Portugal. Una tierra de caballeros y de intrigas, famosa por sus escuelas de esgrima y por su flota naval, que rivaliza con la de Argos (los genoveses-venecianos hyborios) y les suele dar caña a los Piratas Barachanos.
Sus gentes son muy independientes y sus nobles siempre están conspirando y peleándose entre sí, pero no dudan en unirse bajo la amenaza de cualquier enemigo exterior, sean los pictos o los aquilonios.
Como nota curiosa, la forma de representarlos visualmente ha cambiado mucho a lo largo de los años. Buscema los presentaba con atuendos más propios de Alatriste, pero el Age of Conan los ha caracterizado a la usanza celtíbera.
El Mundodisco
Es una lástima que en la concha del Gran A’tuin no haya un sitio que sea un reflejo satírico de España. De hecho, la única referencia a nuestro país es un oscuro incidente con toros que tuvieron las tres brujas de Lancre en un pueblucho perdido por la región de Quirm (la Francia mundodiscana) Grr.
El Viejo Mundo
Los de Games Workshop no se calentaron nada la cabeza: en Warhammer Fantasía nos encontramos con esa simplificación de la Península Ibérica llamada Estalia, la cual cumple a rajatabla con los estereotipos típicos: fracturas internas, gentes pobres y nobles ricos, relación con los árabes, “Diestros” o maestros de esgrima y toda la pesca. Lo curioso es que eligen como ciudades principales Bilbali, en el norte, y al sur el importatísimo puerto comercial de ¡Magritta! O_o Por fin alguien se apiada de los madrileños y nos pone una playa
Lamentablemente Estalia está bastante lejos del frente contra el Caos, así que está muy olvidada en los suplementos oficiales. Ni siquiera tienen libro de ejército, algo que los aficionados españoles han tratado de solventar creando uno propio y los guiris otro distinto. Pero así y todo he conseguido incluso encontrar una campaña jugada íntegramente en Estalia que tiene muyyy buena pinta.
Théah
Mucho se ha dicho ya sobre la Castilla de 7º Mar y sus topicazos. Y no es para menos, pero la cosa empeora cuando te lees el original. Lo que aquí nos llegó traducido como “Fincas” allí estaba puesto como “Ranchos”, mientras que “El Vagabundo” (el Zorro de Theah) era originalmente “El Vago”. Vivan la educación y ganas de documentarse de los yankis, que hay que tenerlos cuadrados para seguir confundiéndonos con Latinoamérica.
Pero si no fuera por ésto y por la risible escuela Torres de esgrima (basada en el toreo… snif), lo cierto es que la nación de Castilla debe ser una de las ambientaciones más entretenidas del juego. Hay una guerra abierta con los Montaigneses que han ocupado un tercio del territorio Castellano, con lo cual, si te gusta como a mí darles estopa a los franceses de cualquier juego, ya tienes diversión para rato. Y entre encamisada y escaramuza hay multitud de ocasiones de desbaratar los planes de la maligna Inquisición para quitarse de enmedio al Rey Niño, o de ayudar (o tratar de cazar) al Vagabundo en su cruzada contra la injusticia. Vamos, que no debe quedarle mucho tiempo a los PJs para frecuentar los inevitables toros y siesta… o visitar el Vaticano, que en esta ambientación nos lo han endosado a nosotros.
Reinos Olvidados
Otra ambientación difícil para encontrar una España. Lo primero que se le ocurre a uno es establecer el paralelismo con Amn, ya que fue la nación que descubrió y “colonizó” Maztica, el Nuevo Mundo de Toril. Pero dada su obsesión mercantil y su forma de gobierno, un concilio de mercaderes, tenía más pinta de ser el equivalente a Génova o Venecia.
Pero el reino que limita al sur con Amn podría ser un buen candidato: Tethyr. Es un reino feudal puro, con varias guerras civiles a sus espaldas, y limita al sur con Calimshan, que tiene reminiscencias árabes muy claras. Además, algo se dice en la descripción de que los habitantes son unos desconfiados…
Y justo en este momento es cuando uno acude a la Wikipedia y se queda con tres palmos de narices: Tanto Amn como Tethyr y Calimshan ¡están basados en la España medieval! Mira por dónde, resulta que en la segunda parte del Baldur’s Gate estábamos ganduleando por tierras patrias, y que Artemis Entreri, el archienemigo de Drizzt Do’Urden, era andalusí. Qué cosas.
Golarion
Hasta Pathfinder tiene su propia versión de España: nada menos que Taldor, un reino que un día fue un gran imperio que dominaba prácticamente a todas las demás naciones, con gente de inmensas barbas, pelo castaño y bastante bronceados, aunque con unos cuantos detalles franceses (el aspecto decadente, las pelucas ridículas y el gusto por las artes extravagantes).
Pero si te lees esta traducción que se curró Humuusa en su momento, su españolidad queda fuera de toda duda, vive Crom. El arma favorita de los Taldoranos es la Falcata, sus Falanges Taldanas son los Tercios de Flandes con arcos en lugar de mosquetes, y han tenido 500 años de guerra de Reconquista con Qadira, los árabes de la ambientación. Así que no hay duda: son españoles-españoles.
Suficiente con todas estas ambientaciones, ¿no? Pues hala, si algún día se abre alguna grieta en el tejido de la realidad y os lleva a alguno de estos lugares, ya sabéis dónde podéis ganaros la vida contando chistes de Chiquito
Las entradas de este Carrusel Bloguero
El Hacedor de Dados (El anfitrión de este mes): RPG Blog Carnival en Español: España y el rol
La Choza del Friki: RPG Carnival – Rolespañistán
Roach Room: RPG Blog Carnival – España y el rol (todo depende)
Veinticinco Horas al Día: Carrusel Bloguero: hablando de los juegos de rol
Aventuras en la Marca del Este: Carrusel Bloguero
Tierras de Fantasía: (Carrusel Bloguero) España y el rol
Vivo en Fraguel Rock: Carrusel Bloguero
En qué ando últimamente
9 mayo 2011
Debe ser la primavera o algo, como le comentaba al maestre Jon Nieve en los comentarios de su blog, porque no sé cómo explicar esta última temporada de pereza bloguera. El caso es que no ando falto de proyectos, cosillas que hacer y movidas… pero no me motivan lo suficiente como para dedicarles una entrada entera por aquí. Porque para ponerme a enlazar noticias y demás, bueno, ya hay muchos otros blogs ahí fuera que lo hacen mejor que yo
Tal vez uno de los motivos de mi vagancia sean Facebook y Twitter. A través de ellos estoy últimamente haciendo reflexiones cortas, enlazando vídeos o haciendo comentarios en los respectivos muros de la peña a la que sigo. Y como son cosas muy cortas o muy simples se me hace cuesta arriba dedicarles toda una entrada. No sé, hasta ahora tenía la sensación de que el blog está para hacer entradas largas, cosas que justifiquen el esfuerzo de meterse a leer una actualización. Y de un tiempo a esta parte me estoy dando cuenta de que no tiene por qué ser así. Por un lado, porque lo que publico en Facebook o Twitter al final tiene un alcance muy limitado, y, por otro, porque no hay más que ver qué tipo de entradas hace frecuentemente Jeff Rients para recordar que se puede hacer de todo con un blog. A veces se monta unas entradas tochas de narices, muy imaginativas y con mucha enjundia desde el punto de vista práctico, pero otras veces son un par de vídeos, un aviso de que tal cosa mola y poco más. Una aproximación muy válida, en mi opinión. A ver si me pongo las pilas a partir de ahora.
En fin, mientras voy destornillando la tapa de las alcalinas, os voy explicando a qué he estado dedicando mi tiempo libre últimamente.
Rol activo
Por causas laborales se me acabó el chollete de todos los miércoles de la partida de rol con Bukran, Gonzix y Luktar Itsu, el grupo de Carlos de la Cruz, lo que ha dejado en suspenso la campaña de Aventuras en la Marca del Este que estaba dirigiendo. Así que a falta de rol de mesa “del güeno, güeno” me he apuntado a dos partidas de Pathfinder en la Comunidad Umbría.
La primera de ellas la dirige Velasco y se trata de la primera aventura del Rise of the Runelords, en la que estoy embarcado con gente tan ilustre como Lato, Lank, Bester y Ragna. Llevamos un mes y medio y hemos estado visitando cada uno por su lado Sandpoint, durante dos semanas, y ya hemos tenido dos escenas de combate, que por diversos motivos (mala suerte en los dados virtuales, mayormente) nos han llevado otras dos semanas cada uno. Eso sí, han sido unas peleas muy emocionantes, al menos para mí… y para mi personaje, que casi no lo cuenta. Y he aprendido dos cosas desde el lado del jugador:
- Que existen razones más que suficientes para llevar siempre arma y armadura puestas, aun estando en la más segura de las ciudades. No es munchkinismo, es mera supervivencia. Así que está plenamente justificado cualquier soborno a la autoridad, desacato o rompimiento descarado de cualquier norma al respecto.
- Y Si intentas emular a Bud Spencer en Pathfinder, o te haces un monje, o cógete al menos la dote Improved Unarmed Strike para que no te lluevan los ataques de oportunidad.

¿Monje? Naahh...
La segunda es una aventura de la Pathfinder Society, la segunda del personaje con el que participé en el último evento de la Sociedad de Exploradores. En esta ocasión no conozco más que a tres de mis compañeros, Lato, Velasco y Juan Lucha, y acabamos de comenzar la aventura, por lo que no puedo comentar mucho más sobre ella.
Rol contemplativo
Llevo ya un par de semanas pendiente de hacer una reseña sobre el ¡Gañanes! de Ludotecnia, pero quiero sacarla con una pequeña aventurilla que me inspiró la lectura del libro. Y es que tengo que reconocer la maestría de J.F. Garzón: no tenía ni idea de que había tantos tópicos comunes a toda la geografía española, porque los que señala se adaptan como un guante a mi “experiencia pueblerina” andaluza…
También he terminado la lectura de Microscopia, del mismísmo Scribble. Lo ameno de la escritura y las ilustraciones tan adecuadas me lo hicieron muy fácil de leer, aunque soy otro de los que opina que el sistema es innecesariamente complicado. Y aunque eché en falta algún esbozo de aventura o similar, el mero hecho de leerlo ya te da un montón de ideas. Un ejemplo es esta adaptación de Depredador hecha por Tigre Blanco.
Videojuegos
Las últimas ofertas de Steam me están llamando poderosamente al Lado Oscuro. Últimamente han caído un pack de Crysis y el Dead Space por menos de cinco euros cada uno, y eso, junto con el Total War: Shogun 2 que me ha regalado mi cuñao, significa que voy a tener que seguir perdiendo el tiempo con este entretenimiento. Pobrecito de mí
Pero en estas últimas semanas han habido varios días seguidos que no he podido despegarme de la pantalla del ordenador, y éstos son los principales responsables:
Gran Theft Auto IV: las aventuras de Niko Bellic en la gran ciudad me tienen bastante absorbido. Puede que las misiones no sean más que variaciones de lo de siempre, pero es la historia que se explica en las cinemáticas y los excelentes personajes secundarios lo que mantiene mi interés. Por no hablar del ejercicio de liberación mental que es pisar a fondo durante un atasco y destrozar un coche de lujo, o formar un caos en el corazón de la gran manzana a base de ametralladoras y granadas… todo ello sin más consecuencias que tener que volver a cargar la partida. Sin embargo, echo de menos las misiones delirantes y el personaje carismático que era Tommy Vercetti… y, por qué no, la estética del Vice City. Aun así, ahí sigo, en Liberty City.

Otra de las cosas que echo de menos de Vice City: conducir un tanque como si tal cosa por mitad de la calle. Ah, y los colores pastel...
Mount & Blade: Warband: no sé si será que soy un inútil total o que el juego se ha vuelto mucho más difícil en comparación con su antecesor, pero aún no he conseguido conquistar un triste castillo. Y empiezo a estar un poco harto del ciclo “recluta peña-entrénalos en combates contra bandidos hasta subirles a tope de nivel – lánzate contra un castillo – pierde todas las tropas y vuelve a empezar”. Pero aun así… hay algo que me hace volver a intentarlo una y otra vez. De hecho, mi personaje ya tiene un nivel tal que es capaz de enfrentarse él solito a ejércitos de más de cien bandidos con la vieja táctica de ir a caballo con la mejor armadura posible y disparar con arco a los que le persiguen. Pero eso no funciona en los asedios, sin caballo y sin más remedio que subir escaleras bajo el fuego enemigo y con un recibimiento final a base de golpes por todas partes.
En fin, supongo que habrá que recurrir a otras tácticas que sean menos de lobo solitario… pero en fin.
Napoleon: Total War: The Peninsular Campaign. Aunque sea una época que me guste bastante menos en comparación al Medieval 2 o el Rome, no podía dejar de lado un juego que te permite reconquistar la Península Ibérica de los gabachos durante la guerra de Independencia. Y aunque me siguen sin gustar el aspecto sombrío de los escenarios y las tácticas de grupos de fusileros, sí que da cierto gustirrinín eso de emboscar una pequeña columna de húsares y atraparla entre dos unidades escondidas con un fuego cruzado. O utilizar las calles de una ciudad para estropear un ordenado ataque francés y desbaratarlo al más puro estilo de Agustina de Aragón.

Un estupendo camuflaje para Hoth, pero ¿en mitad de la meseta castellana? ¿En serio?
Televisión
A lo tonto mi Reina y yo nos hemos enganchado a la primera temporada de Stargate. Aunque los últimos episodios que hemos visto han sido bastante plomizos, algunos compañeros de Facebook me han asegurado que la cosa mejora al final de esta temporada, así que habrá que resistir un poco más. De momento me ha servido para recordar estas entradas de Abulia Savant sobre una campaña rolera con el SG-4 (entre los que destaca el titulado “Anatomy of a Time Loop”, con indicaciones muy útiles para dirigir partidas a lo Día de la Marmota) y para averiguar que, además del que finalmente salió, hubo un proyecto de West End Games escrito por el mismísmo John Tynes, que finalmente se malogró. Pero aún se pueden descargar las reglas básicas, que utilizan D6, desde aquí.
Y en eso he estado enganchado estas últimas semanas. A ver qué puedo ofreceros por aquí durante las próximas, jejeje.
Primera experiencia Pathfinderiana
28 marzo 2011
Como he intentado (sin éxito) expresar por Facebook antes de que mi propio móvil me traicionase, lo del sábado pasado fue una de esas cosas que no te da tiempo a apreciar en todo su esplendor cuando estás allí, en mitad del jaleo. Vamos, que cuando has sacado un 1 natural, Velasco acaba de comunicarte que esa Esfera Llameante te acaba de mandar hasta los -6 puntos de vida, JMPR ha arrastrado tu PJ inconsciente fuera de la habitación y Helena le está haciéndole tragar una poción curativa sustraída a un aturdido Bester, no te estás dando cuenta de que ¡Santa Macumba! ¡Pero si estás en la misma mesa con Helena, JMPR y Bester, y que tu máster es el mismísimo Velasco!
Pero empecemos por el principio. Hace un par de semanas que decidí apuntarme a la Sociedad de Exploradores, animado por las buenas referencias de Bester y la insinuación de que Velasco iba a salir de su refugio secreto para arbitrar una partida. Lo cierto es que hacerse un personaje fue un dolor de muelas, entre skills, ranks, traits, CMDs y demás. Menos mal que encontré el Pathfinder SRD y este generador online de personajes, y más o menos me apañé, pero vamos, que hay que tener en cuenta que no todas las opciones son “legales” para la Society. Para eso también recomiendo vivamente leerse la Guía de la Pathfinder Society, que es gratuita.

¿Una facción con cimitarras y ambiente moruno? Pues no me digas más...
Esa guía no sólo es útil para montarte el personaje, sino también para entender todo el mecanismo y las particularidades de esto del Juego Organizado, que difiere en aspectos importantes del juego normal. Por ejemplo, los puntos de experiencia como tales no existen, por cada “partida oficial” te dan un punto, y con tres puntos subes de nivel. Además, el tesoro que se encuentre no pasa automáticamente a manos de quienes lo encontraron y/o se lo repartieron: al acabar cada aventura te dan cierta cantidad de oro, fija para todos, y con él puedes comprar esos objetos mágicos que has encontrado (si te da la pasta) u otros más utilitarios, tipo pociones, pergaminos y otro equipo normal. También está el tema de las facciones: al crear el personaje eliges una de entre las cinco que hay, y en cada aventura tu facción te encarga unos objetivos secundarios que, de cumplirlos, te otorgan puntos de prestigio. Estos puntos se pueden gastar en cualquier momento para recibir beneficios temporales, normalmente de tipo curativo, además de representar lo bien que estás considerado dentro de tu facción. Lo dicho, merece la pena leérselo antes de ir a una quedada de estas.
En Generación X la cosa estuvo muy bien. Tras una breve introducción se nos distribuyó en grupos y me “tocó” en la mesa de Velasco, junto con Bester y Raúl, que ya habían estado en la convocatoria anterior, y Jose Manuel y Helena, que eran cadetes como yo. Me encantó comprobar que había cierta camaradería entre los que estuvieron la otra vez, aunque les tocara en mesas separadas, y que la timidez inicial de los novatos como yo se disipara prácticamente en cero coma. Lo cual no era de extrañar con el buen ambiente que reinaba.
De la aventura no diré nada para no estropearos nada si os toca jugarla en el futuro. Sólo diré que son apenas cuatro encuentros de combate y nos tiramos más de cuatro horas con ella, lo cual supongo que refleja el nerviosismo y la cautela con la que nos enfrentamos al escenario. Y creedme que, si hubierais estado en nuestro lugar, habríais hecho igual con esa cara de póker de Velasco y sus risas malévolas cuando la cagábamos
Y pese a todo la completamos con éxito, gracias al pedazo de equipo en el que estaba “empotrado”.
Para que os hagáis una idea de cómo se las gastaban en mi grupo, el paladín de JMPR no sólo me salvó de una muerte segura (gracias, maese) y se interpuso como buen tanque entre nosotros y las iras de los bichos a los que nos enfrentamos. Es que encima acabó con el encuentro final de una forma verdaderamente espectacular: desde el suelo sacó una daga y la arrojó con mortal puntería sobre nuestro oponente, que acababa de volver a resucitar. Vamos, casi pude ver mentalmente la escena, con su cámara lenta obligatoria, claro
¿Quién necesita pícaros teniendo clérigos como él?
Por otra parte, Raúl hizo que la clérigo nos pusiera en evidencia a los dos pícaros que íbamos en el grupo, ya que ella solita descubrió dos cuerpos semienterrados con pociones útiles y, lo que es más importante, ¡la puerta secreta que era la clave del segundo encuentro!. Además se complementó especialmente bien con el paladín en el combate, y si no fuera por sus curaciones mi personaje la habría palmado en más de una ocasión.
Mi colega de profesión, Helena, me demostró en repetidas ocasiones que no todo es flanqueo y acrobacias en la vida de un pícaro. Sin tirar un solo dado nos ayudó a pasar indemnes por cierto rito iniciático al interpretar correctamente las inscripciones (a diferencia de mi personaje, jajajja) Además demostró su habilidad con la ballesta en numerosas ocasiones, como cuando derribó con su saeta al tercer encuentro, y con su ingenio desentrañó cómo podíamos llevarnos lo que teníamos que llevarnos.
Y Bester hizo que su mago pareciera sacado de un CSI medieval. Lo mismo te averiguaba la verosimilitud de los hechos escenificados en un tapiz que la duración de cierto hechizo enemigo. Tuvo también la suficiente previsión como para comprar pociones de curación con el dinero de su aventura anterior, las cuales ofreció con una generosidad digna de una Misionera de la Caridad… y menos mal, porque gracias a ellas mi personaje pudo contarlo. Lástima que la suerte no estuviera de su lado en el lanzamiento de hechizos, porque, si llega a salirle la mitad de lo que lanzó, el escenario habría sido un verdadero paseo.
Respecto a mi personaje… bueno, baste decir que estoy esperando a que los compañeros de Outcasted me saquen en su próxima edición de Impactos Críticos XDDD. Mis aportaciones más valiosas se reducen a recibir el hechizo que reseñaba más arriba, salvando así a los demás de tal sufrimiento, y a realizar sobre mi cara cierto ritual incinerador, para que los demás vieran los flamígeros efectos de hacer caso de ciertas inscripciones
Por mi parte, me apunto el llevar preparadas algunas frases hechas para la próxima vez, ya que hubo alguna situación que merecía un “¿Sabes que es de mala educación dar la espalda a alguien con Ataque Furtivo, preciosa?” Ah, y también no dejar ni un hueco de la aventura sin registrar, porque no fui capaz de cumplir ninguna de las misiones de facción, a diferencia de mis compañeros, que al menos se llevaron un puntillo.
También tomo nota de lo práctico que fue contar con el Flip-Mat de Velasco para ir dibujando con los rotuladores el escenario que íbamos descubriendo a cada paso, y también eso de contar con fichas de parchís para nosotros, aunque Bester ya venía preparado con su figurita, claro. Gracias a ese mapa, y a algún “concept draw” de JMRP dibujado sobre la marcha, fue realmente sencillo meterse en situación.
Al acabar nos dimos cuenta de que éramos la penúltima mesa terminar la partida, y fue cuando el máster rellenó las respectivas hojas de aventura para cada una: oro ganado, el puntito de experiencia y una firma del máster para hacer oficial la participación. Hoja que hay que llevar a las siguientes convocatorias… con lo que me temo que si alguna vez llegamos a nivel 10 deberíamos ir con un archivador para las treinta hojas de aventuras. Pero es toda una satisfacción entrar en tu apartadito de Paizo de la Pathfinder Society y ver que esa partida consta a nivel oficial. ¡Ains, qué ilusión!
¿Repetiré? Pues, a menos que haya algún impepinable, desde luego que sí. Es más, a pesar de que uno de los atractivos de la Sociedad es que hagas “intercambio” de grupos y de másters, me encantaría volver a formar equipo con Rakhaton, Mei, Ian y Reik y lanzarme con ellos a otra misión bajo la atenta supervisión de Velasco. No todos los días se encuentra uno tan a gusto como me encontré el otro día, y menos con gente que acaba de conocer.
Otra cosa es que ellos quieran volver a contar con Turom el pícaro metepatas, claro….



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