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3ª Temporada de Águila Roja: Mentiras y más mentiras
12 abril 2011
Vaya. Tenía esta entrada en la nevera desde que la escribí, en principio para participar en este concurso del Opinómetro que finalmente (y como preveía desde que se anunció) ganó Velasco. Pero dado que dentro de poco se estrena Águila Roja: La película, y que me he enterado gracias a Mario Grande de que la editorial Hidra ya ha sacado los librojuegos basados en el personaje, ¿qué mejor momento para que esta entrada vea la luz? Pues allá vamos.
No es fácil ser fan de Águila Roja, y menos en el mundillo friki. Cuando dices que sueles seguir la serie, te suelen mirar de soslayo, a veces dudando de si estás cuerdo o no. “¿Un Ninja en el siglo de Oro español? ¿Tramas propias de Médico de Familia? Tío, lo tuyo es grave”. Entonces, para defenderte, echas mano de lo de siempre: Que si por fin echan una serie de aventuras en Televisión Española, que si al menos la gente se ha enganchado a las aventuras de un ninja en lugar de al enésimo culebrón…
Por lo menos uno se veía respaldado por las dos primeras temporadas, la primera con altibajos, pero la segunda un genial crescendo hasta la traca final. Podías recomendarlas sin que se te cayera la cara de vergüenza. Que no son la octava maravilla del mundo, pero al menos eran un producto bastante digno para lo que se hacía aquí en España.
Y entonces llega la tercera temporada, llena de promesas. Nos prometieron grandes momentos gracias al marido de Margarita, un tercer competidor con pocos escrúpulos. Nos prometieron más escenas de acción. Incluso nos prometieron meter en la misma serie Piratas y Ninjas, el meme más característico del mundillo friki, introduciendo a la hermana de Penélope haciendo de piratilla.

Ésta es una de las imágenes que rularon anunciando la tercera temporada. Si pulsáis en ella, veréis el artículo de aguilaroja.mizona.tv de donde proviene esta foto.
Mintieron vilmente.
Al gran personaje de Alberto San Juan se lo cepillaron en el segundo capítulo, tirando por la borda todas las posibilidades que habría tenido un enemigo que encima conoce la identidad del héroe. Y hubiera estado justificado si el resto de la temporada fuera tan absolutamente increíble que necesitaran todo el tiempo disponible para desarrollar las tramas agusto… pero qué va. Los cuatro episodios restantes son a cada cual más atroz, dedicándose a sacar a los secundarios llorando, siendo objeto de los más ridículos abusos y pasándolas bastante putas en general, mientras el protagonista de la serie se pasa los episodios arrinconado en una trama secundaria.
De vergüenza es especialmente el arco argumental del falso Fin del Mundo, que en cualquier otra serie hubiera sido un evento de primer orden y aquí fue un verdadero tostón. Al final no pasó de ser una excusa para renovar a los PNJs del servicio de la Marquesa. Ah sí, y para que la Marquesa llorase otra vez. Y otra. Y otra más. Santa Macumba, es un milagro que no se haya deshidratara Myriam Gallego con tanta lágrima.
Y no se queda ahí la cosa, no. Esta temporada es la única que tiene seis episodios en lugar de los 12 que han tenido las demás. No sé si cabrearme porque nos hayan colado esto como temporada o darles las gracias, porque esto se estaba convirtiendo en “Los infortunios de la Marquesa de Santillana”. Aunque claro, con los últimos datos de audiencia, igual los gerifaltes interpretan que ése es el camino a seguir.
En fin, señores de Televisión Española: dejen de meter culebronismo barato en mi serie de aventuras. Y no llamen “temporada” a lo que es una “mitad de temporada”. No todos somos unos borregos descerebrados.
Previamente:
En el 2º Debate del Estado de la Nación Rolera
14 enero 2011
Pues ¡menuda forma de empezar el año! Todavía no me lo creo. Y es que, cuando me llegó la invitación de Kane, lo primero que me vino a la cabeza fue el nombre de un montón de gente mucho más capacitada para dar la réplica a los mismísimos Kane, Absolom, Avatar, Zonk, Meroka, Bandido y AK-47. Es decir, iban a estar editores, creadores, gente con proyectos sólidos, consolidados y con mucha trayectoria en el mundillo… y yo, que lo único que he hecho ha sido un blog y una colaboración en una traducción de ¡12 páginas!. Tócate los webs, Mariloli.
Vamos, que tenía razones para estar nervioso, mi primera vez que iba a una radio y encima con gente de ese nivel. Si la cagaba a ver con qué cara iba a aparecer yo por aquí
Que una cosa es desbarrar delante de unas cervezas y otra hacerlo con micrófonos por delante y una grabación que permanecerá para siempre jamás…
Pero lo cierto es que al llegar a Radio Arrebato se disiparon todos mis temores y nerviosismos. Ya conocía a Avatar, Absolom y Kane de las pasadas reuniones de la SGRI, y Bandido y Meroka resultaron ser igual de abiertos y accesibles, con lo que prácticamente la conversación surgió por sí sola. Aunque siempre me quedará la duda de por dónde habría ido el debate si AK-47 hubiera podido estar… (un saludo desde aquí y espero que os mejoréis, maestro).
El resultado ya lo habéis escuchado. Y no sé si será cosa mía, pero me da la sensación de que se empieza con posturas que parecen muy distintas y que para el final del debate hay bastante consenso. Así que tal vez la idea de Zonk sobre hacer una reunión mucho mayor con muchos más interlocutores (otros editores, miembros de clubs, organizadores de jornadas, etc) no sea tan descabellada, después de todo… Eso sí, mejor realizarla en una sala de actos o algo así, porque el estudio de Radio Arrebato es realmente pequeño.


En esa mesa de la foto de abajo es donde estábamos Meroka, Avatar, Bandido y yo. Dicen que el roce hace el cariño, jejejej
(Foto procedente del perfil de Radio Telperion en Facebook)
Por mi parte, yo salí con muchos más matices en la cabeza. Le doy la razón a Meroka cuando dice que los aficionados deberíamos seguir demostrando que hay un mercado vivo y con posibilidades de negocio. No hay más que ver lo que pasa en Barcelona con el Club Kritik, como bien decía Wed en los comentarios del blog, para ver que las editoriales suelen acompañar esos movimientos. Incluso NSR y Sombra están montando sus propias jornadas, pero aún estamos lejos de una GenCon o de un E3, tal vez porque, como dicen Avatar y Kane, no hay un “sector” suficientemente fuerte como para organizarlas. Aunque no estaría de más que las editoriales que hay ahora mismo, todas, colaboraran e impulsaran juntas también alguna iniciativa.
Por otro lado, sigo pensando que una federación o una asociación nacional daría mucha más visibilidad y credibilidad a esta afición, no sólo para organizar actos y demás, sino también para ayudar a que el mundillo se cohesione. De acuerdo, hay un montón de gurús, pero ¿cuántos gurús de Internet hay por ahí? Seguro que varios cientos de miles más. Y oye, hay una Asociación de Internautas…
Para mí uno de los ejemplos más patentes de que es posible organizar a tropecientos gurús roleros son los Premios de la Rolesfera, los Poliedro. Su creación no fue fácil, pero en cuanto echaron a rodar la cosa ha ido para arriba, aunque la organización este año se la esté currando Bester cosa mala… Que sí, que es gratis y no hay cuotas y que tal y que pascual, pero creo que es un pequeño paso. Otro ejemplo lo tenemos con la movida del cierre de Radio Telperion, ¿os acordáis de cómo se organizó el mundillo espontánteamente?. Pues todas estas cosas están creando comunidad, poquito a poco. En mi opinión, sólo es cuestión de tiempo el que algo más formal cristalice, siempre que se aborde el tema con madurez y con responsabilidad. Que sirvan para algo los añitos que más de uno ya tenemos, y que sirvan también la experiencia de todos esos clubs de largo recorrido y de esos organizadores de jornadas, que también tienen mucho que aportar.
Y sólo una pequeña disculpa: lo reconozco, soy muy pesado con el juego de rol de Águila Roja
Pero es que sigo pensando que se ha perdido una magnífica oportunidad de acercar el rol al gran público. ¿Que la premisa de la serie es injugable? No sé, yo veía más difícil hacer un juego de Buffy o de Smallville, y ahí están. Y si encima te curras un buen manual, lleno de imágenes exclusivas, con arte conceptual y buena presencia, estoy seguro de que una parte de la audiencia de la serie (recordemos, una parte de ¡casi 3 millones de personas!) se haría con él. Entre otras cosas porque aún no hay un libro de fotos y arte sobre la serie, como sí los hubo del Señor de los Anillos, por ejemplo, y el juego de rol también podría servir para ocupar ese nicho. ¿No se trataba de ampliar la base de jugadores? Pues no se me ocurre ninguna otra oportunidad tan, tan clara como ésta en España. Y es una lástima.
En fin, que estoy totalmente a favor de que haya un debate mucho más grande, con gente de más relevancia y todo eso. Pero para mí éste ha sido toda una experiencia y me ha encantado vivirla. Gracias, maestres Kane y Absolom, por la oportunidad y por la hospitalidad. A la Sra. V. por invitarse a las cañas y raciones de después, ¡faltaría más!, y al resto de contertulios por haberme dejado sobrevivir, jajajaja. ^.^ Todo un placer, señores, ¡un abrazo a los cuatro!
Águila Roja: 2ª temporada
22 septiembre 2010
Vaya, mañana empieza la emisión de la tercera temporada y se inicia el rodaje de la película, y yo tenía este borrador por aquí perdido. Hora de sacarlo a la luz, antes de que sea más tarde.
No quería que cualquier lector casual de este blog, de esos que llegan aquí haciendo búsquedas sobre “Águila Roja” (que son bastantes), pensara que mi opinión sobre la segunda temporada de Águila Roja es la que expuse en la última entrada sobre los dos primeros capítulos. No, la cosa mejoró después muchísimo, y creo que es de justicia reseñarlo así.
Si no supiera que hay una diferencia de meses entre la grabación de los capítulos y su fecha de emisión, diría que el clamor popular hizo efecto, se ejecutó de forma expeditiva a los responsables de los infames primeros capítulos y se retomó al equipo original. Pero tendré que suponer que alguien de “arriba” vio lo que se había perpetrado hasta el momento y tomó medidas. Aprende, George Lucas.
Sea como fuere, el caso es que los dos siguientes capítulos fueron de lo mejorcito de todas las temporadas de la serie. El arco argumental fue el secuestro de Margarita por parte de unos esclavistas argelinos, y el guión tiene todos los ingredientes que debería haber en cualquier relato de aventuras. La escena en el cubil de la secta sexual, el descubrimiento de quién está detrás de todo, la angustia de las mujeres en las cuevas, el genial error de Águila Roja atacando a unos cabreros inocentes o el magistral combate en los botes, con guiño a Indiana Jones incluido, me reconciliaron con la serie. Hombre, por fin se habían dado cuenta de todas las posibilidades y las estaban explotando.
El resto de la temporada tuvo sus altibajos, aunque afortunadamente no volvimos a sufrir episodios tan bochornosos como los del principio y pudimos disfrutar de otros también muy buenos, como el episodio final. Pero antes démosle un repaso a otros aspectos.
Personajes
El reparto original siguió en su línea de la temporada pasada, más o menos. Águila Roja sigue mu blandito, Satur es el puto amo, la marquesa sigue con sus lloros, etc etc. El único personaje que cambió de forma interesante fue el Comisario, que pasa por toda una serie de cuitas existenciales que le llevan desde la depresión suicida a ganarle la mano a su jefe en su propio terreno. Eso sí, en todo momento sigue siendo un mamonazo. Genio y figura.
Pero en esta temporada hubo también unas cuantas incorporaciones que merecen una breve reseña.
El cardenal Mendoza
Tras la disolución de la camarilla de la primera temporada había que poner un nuevo mastermind que manejara los hilos de los malosos. Tal vez alguien pensó en el famoso Cardenal Richelieu, pero se quedó en las formas. Mientras que Richelieu es uno de esos rivales a los que admiras por su deportividad al asumir las derrotas y elogiar al rival, a Mendoza no puedes más que odiarlo y desearle la más dolorosa de las muertes a manos de alguno de los degenerados que comanda.
Su trama es de largo la más interesante de la temporada, mucho más que el macguffin ese del medallón. Su candidatura a papa hace que necesite pasta y apoyos cuanto antes, y para ello se dedica a estar detrás de todos los asuntos turbios o directamente ilegales que se pueda imaginar: asesinato de rivales, trata de esclavas, extorsión a la realeza, impuestos abusivos, mercadeo de cadáveres… Sí, yo también pienso que es una metáfora de la política actual. O igual no es tan metáfora, quién sabe.
La verdad es que el rictus que le pone Jose Ángel Egido contribuye mucho a la fostiabilidad del personaje, desde luego.
Irene y Martín
Sólo hay dos palabras para definir el papel de estos pollos en la serie: Fan Service. Sus personajes tienen pinta de haber sido creados para complementar los despelotes de Gonzalo, Juan, Margarita y Lucrecia. Luego, para que no cante demasiado, se les crea una aburrida trama de amor imposible entre clases sociales que la sosez de los personajes no hace sino hundir aún más en la ramplonería y hala, andando.
Si creéis que exagero, sólo echadle un vistazo a las ridículas excusas que tienen estos dos para salir en bolas. Por Crom, si hasta hay una escena gratuita en la que el Comisario le ordena a Martín haga un integral ¡delante de todo el servicio de la marquesa!
La cosa se arregla un poco hacia el final de la temporada, cuando descubrimos el gran secreto del nacimiento de Irene. Pero vamos, tampoco es como para tirar cohetes sobre su originalidad o intensidad dramática.
El Orfebre Ninja
La única aportación destacable de la ridícula trama del medallón-macguffin. Si en la anterior temporada el personaje ¿PQC? fue el Franciscano Volador, en esta temporada tal honor recae sin duda en el Orfebre Ninja. Lo mismo te hace un medallón con compartimento secreto que se te infiltra en un palacio, te asesina una criada y te la esconde para que no la encuentres hasta dentro de dos episodios o te pone una serpiente en una cama… y sin llamar en ningún momento la atención, como un shinobi auténtico.
¿Quién era en realidad? ¿Dónde aprendió todas esas habilidades? ¿Por qué no las utilizó para escapar de esa celda en la que pasó veinte años? Señores, Bobba Fett hizo mucho menos, murió de la misma forma (cayéndose a lo tonto) y se ganó fama mundial y hordas de fans deseosos de imitarle. Pero en España un personaje mucho más meritorio no sólo no triunfa sino que inexplicablemente pasa totalmente desapercibido, incluso en los foros de acérrimos de la serie. He tenido que investigar bastante hasta dar con el nombre del actor, Paco Merino, porque en ningún lado se le relaciona con el personaje. Y para más inri, en la página oficial de Águila Roja sólo hay una foto en la que aparece. ¿No es indignante?
En fin… España es asín, para variar.
El capítulo final
No quería dejar de mencionar el excelente capítulo que acabó la temporada, sobre todo la escena en el castillo portugués. Sí, hubo mucho más que eso en el episodio, como la boda del Comisario y tal, pero palidece en comparación con la escena de acción culminante de la temporada.
Si bien la excusa para poner al niño y a Satur en el paredón es tan risible como la velocidad con la que el Águila Roja se presenta en Portugal cabalgando desde Madrid, el resto es de chapó. La angustia de los soldados españoles, la tensa espera, la resignación al ver que su fin se acerca irremediablemente… todas esas sensaciones consiguieron transmitirlas de forma memorable.

¡¡¡BATM...!! digoo... ¡¡ÁGUILA ROJAAAAA!! Mmm... no tiene un nombre muy gritable, no.
También la escena de acción es de lo mejorcito que he visto, no sólo por las coreografías de combate sino por el desarrollo de la lucha. Francamente, no se me ocurrían muchas formas de interrumpir un fusilamiento tan buenas como la que vimos en el primer Zorro de Banderas, pero ésta es cojonuda. Y tiene su aquel contemplar la desesperación de recargar un mosquete cuando tu enemigo tiene una ballesta de repetición o se te acerca espada en mano… y al revés, cuando tu enemigo tiene un mosquete cargado y tú sólo una espada.
El ritmo del combate es una montaña rusa con sus subidas y sus bajadas continuas, al contrario que las luchas habituales de cada capítulo hasta el momento. Pero cuando nos esperamos un abrupto final, cuando vemos al héroe y a sus maltrechos compañeros a punto de verse superados por el número, rodeados de soldados fuera de alcance y con las armas cargadas, mirándose en plan Toy Story 3… ¡bam! el séptimo de cab… estooo… el ejército español irrumpe a cañonazos, salvando la situación in extremis. Y yo a punto de caerme del borde del sillón. Magistral.
Mucho tengo que aprender aquí, señores. Ya quisiera yo poder transmitir en una mesa de juego o en un módulo esa tensión, ese nerviosismo, ese estar a punto de palmarla y esa explosión de alegría cuando en el último momento te salve el resultado de tus acciones anteriores. Mira que es un recurso manido, visto en miles de ocasiones y casi todas mal empleadas. Por eso me sorprende que en esta ocasión me haya emocionado, tengo curiosidad por analizar cómo lo consiguieron…
En fin, poco más. Espero que esta nueva temporada que empieza mañana siga subiendo el listón. Si han conservado el mismo equipo que en este último tramo de la 2ª temporada, estoy seguro de que así será.
La vuelta de Águila Roja: Nchts (con Spoilers)
17 enero 2010
Como ya sabréis los que me lleváis leyendo un tiempo (gracias, por cierto
), a mí me gustó la primera temporada de Águila Roja. Por eso esperaba con cierto interés la segunda temporada, para ver cómo se las arreglaban los guionistas para continuar la historia tras la desarticulación de la misteriosa Logia, que era uno de los principales motores de las tramas de la serie. Además supuse que TVE debería haber metido pasta a espuertas en el proyecto para mejorarla, así que también tenía curiosidad por saber en qué se habían gastado esa pasta.
El primer episodio lo vi casi entero, pero aunque los planteamientos eran bastante interesantes, como la presentación del nuevo antagonista (el obispo), la muerte del Franciscano Voladorrrr (que siguió siendo el PNJ que da misiones e información a los PJSs ¡hasta después de muerto! ¡Tomad nota, directores de juego!) y las consecuencias del intento de asesinato del Comisario, el episodio en general no me dejó muy buenas vibraciones. La nueva trama en la que está metido el justiciero enmascarado no ha empezado de forma muy emocionante que se diga, y las cuitas de Margarita y su casamiento con el Grande de España no me interesan en absoluto. Mención aparte para las escenas de acción, que es lo que más me ha defraudado. Pero a eso iremos un poco más adelante.
El segundo episodio, que es el último que han puesto en televisión cuando escribo esto, me ha indignado, directamente. Altibajos en el ritmo, no sólo del capítulo en general sino de todas y cada una de las tramas, eventos muy predecibles y poco imaginativos, falta de tensión narrativa…. Desde luego, si este es el tono general que va a tener la serie a partir de ahora, apaga y vámonos.

Eso sí, las torturas siguen dando tanta grima como siempre... y dejando mal cuerpo.
En mi opinión, lo que creo que está fallando sobre todo es el guión. El guión, señores, es lo que sustenta lo demás. A la gente no le importa tanto que los cromas estén mejor hechos o que las peleas se hayan rodado en una localización más cara, lo que mantiene la audiencia de cualquier serie es el guión. Aunque claro, igual en estos tiempos de tele sin anuncios eso de mantener audiencia no es primordial. Quién sabe…
Pero ¿en dónde noto yo esa escasez de guión?
1) En las tramas : Aunque el planteamiento de las mismas puede ser más o menos interesante, el desarrollo es totalmente aburrido y soso hasta decir basta. Como ejemplo, el de la búsqueda de pistas sobre el hermano de Gonzalo/Águila Roja, que no tiene ni punto de comparación con la de la Logia en la primera temporada.
Y mira que el planteamiento a priori es interesante, porque se nos insinuaba que el protagonista podía ser hijo bastardo del rey, pero la ejecución es sencillamente un coñazo. Se limita a ser una simple sucesión de pistas puestas en orden, como si esto fuera una mala partida con el sistema GUMSHOE: si hay una pista en una escena, se descubrirá tarde o temprano durante el episodio, y ésta llevará a la otra, la otra a otra más allá, y así ad nauseam.
Sin embargo, si esto fuera una verdadera partida de GUMSHOE, seguro que habrían habido a estas alturas dos o tres pistas falsas que llevarían a un callejón sin salida, o que harían que la investigación se ramificara de forma difícil de prever. Supongo que todavía es muy pronto para esta fase, pero para que os hagáis una idea, a estas alturas en la temporada anterior la trama de la logia acababa en el primer capítulo en un punto muerto y en el segundo aparecía desde una dirección inesperada. Vamos, nada que ver.
2) En las escenas de acción: Si en la anterior temporada había alguna que otra escena de lucha que no tenía sentido, en esta temporada son la norma. Ahora tienen presupuesto para meter un montón de acción en cada episodio, pero ¿por qué malgastarlo así?
Tal vez sea mi impresión, pero me parece que las escenas están mal planteadas, no transmiten ningún tipo de tensión dramática y encima están mal resueltas. Aquí me voy a explayar
- Pelea en el orfelinato en llamas. ¿A que suena genial? Pues creo que habla por sí mismo el que lo único que mole del combate sea el nombre. El desarrollo es así de patético: En un orfanato en llamas Satur se dedica a sacar críos del edificio (lo cual apenas se ve) mientras la cámara sigue las evoluciones de Águila Roja dando una somanta de palos a cuatro señores incendiarios que intentan agredirle por turnos con antorchas encendidas de palo largo. El último se prende fuego a sí mismo, y, como ya no queda nadie más, el justiciero decide hacerle un “fatality” al más puro estilo de Mortal Kombat: se aleja unos diez metros dando volteretas y saltitos y lanza un shuriken a la cabeza del pobre matoncillo en llamas. Fin. Hala, a otra cosa.
Estoy segurísimo de que entre todos nosotros, si nos pusiéramos, sacaríamos varias docenas de formas de lograr que esta escena sea mucho más emocionante. Utilizar un poco más el elemento niños, o poner algún derrumbe accidental, o simplemente que alguno de los malos mantuviera apresado al enmascarado cerca de un fuego… No sé, lo que sea, pero es un pecado hacer algo tan aburrido y tan patético con unos elementos tan interesantes.
- Batalla campal entre campesinos y hombres del Comisario. Muchos extras (unos veinte o así) dándose estopa. Saltos, sangre, espadazos, algún tiro que otro. De pronto aparece Águila Roja ante la preocupación del Comisario, “tan oportuno como siempre”. Ya verás, ahora tiene que venir lo bueno. El Águila se recorre el campo de batalla repartiendo katanazos, caen unos cuantos masillas… y de pronto llega el Comisario y le endiña un pistoletazo que le hace caer del caballo. Venga, Aguilucho, levántate, encáralo y… esto… pero ¿qué hace? ¿Se pira del combate sin más ni más, dejando a su suerte a los campesinos?
La escena es sencillamente ridícula. ¿Qué sentido tiene meter al enmascarado en una pelea donde no sólo no marca ninguna diferencia, sino que encima queda como una nenaza? Además, la cosa contrasta mogollón cuando has visto que en los combates anteriores el Águila ha vencido docenas de esbirros sin despeinarse. Ah, así que a la mínima que alguien es capaz de oponerle un poco de resistencia el héroe toma las de Villadiego. ¿De verdad quieren que me identifique con semejante abusón de patio de colegio?
Pero no sólo se trata de planteamientos y resoluciones. Es que en el resto de combates la tensión dramática es nula. No suele haber nada en juego más que la pelea en sí, con lo que las escenas consisten en ver cómo el enmascarado masacra grupos completos de esbirros con abundancia de piruetas y con una facilidad cansina y aburrida. De hecho ahora el Águila está exhibiendo una extraña costumbre de dejar sin sentido a todos los malos menos a uno, al cual suele ejecutar (sí, sí, ejecutar, porque el masilla no tiene una sola oportunidad) con la espada. Si este gesto tuviera algún sentido de guerra psicológica o algo así… pero dado que los esbirros son seres unidimensionales que jamás hablan y encarnados por los mismos extras a los que vemos tres o cuatro veces muriendo de formas distintas, no tiene pinta de que sea algo tan elaborado, desde luego.

Por lo menos los de sonido siguen insertando el mítico Grito Wilhelm en cada episodio.
En definitiva, que no me está gustando el rumbo actual de Águila Roja. Ya no hay esa sensación de imprevisibilidad, esas ganas de sorprender, esa mano que algunos queríamos ver como “friki” tanto en los detalles como en los planteamientos… o puede que sí estén pero tanta pasta los haya ahogado y relegado a un rinconcito invisible en la producción.
Una lástima. Para un producto nacional que me divertía…
Nchts.
Águila Roja
9 junio 2009
Bueno, ya han pasado varias semanas del final de la primera temporada de Águila Roja, así que ya puedo opinar con una cierta perspectiva.
Esta serie consiguió que cada jueves estuviera como un clavo para verla directamente en la tele, algo que en estos tiempos de internet y Princesita es digno de medalla. Definitivamente, como decía en mi anterior entrada, Águila Roja es muchísimo mejor de lo que esperaba.
Aviso, lo que sigue tiene numerosos SPOILERS!, así que si vais a verla (podéis hacerlo en esta dirección de rtve.es) no sigáis leyendo, que os estropeo algunos de los mejores momentos.
Desde luego, la premisa de la que parte es impactante: ¿un ninja en la España del s. XVII? Y sin embargo, aunque la serie nunca ha tratado de ser histórica, resulta que en el siglo XVII una embajada de Japón, con samurais y todo, hizo un viaje por medio mundo y visitó dos veces la corte española. Se dice que algunos japoneses se quedaron en Sevilla que de ahí viene el apellido “Japón”, pero eso ya es otra historia.
Vamos, que por poder, podría haber sido. Pero la serie deja desde el principio claro que no va a haber rigor histórico ninguno. No se emplea castellano antiguo ni terminología de la época (¿”Comisario” en lugar de “alguacil”? ¿”La hemos liado parda”?), y muchísimas veces los protagonistas tienen formas de pensar totalmente anacrónicas, sin temores supersticiosos o religiosos.
En una entrevista David Janer explicaba que la elección del siglo XVII fue por razones puramente estéticas, sin dejar que la Historia les atase. Lo cual no deja de tener su guasa, porque precisamente les reprochamos a los yankis que se forren haciendo lo mismo con la Historia de los demás. Pero bueno, si admitimos la premisa de que “mejor hacerlo nosotros en vez de ellos”, la cosa duele un poco menos.
Personajes
El elenco está clarísimamente enfocado al público masculino. No hay más que ver la cantidad de tías buenas que hay en el reparto (tres) frente a la cantidad de tíos buenos (uno). Pero por lo que he podido escuchar por ahí, parece que a la audiencia femenina les basta con tener un único tío bueno… así que por mí vale. Es más, en el avance de la próxima temporada van a aumentar el número de tías buenas, jejeje.
Águila Roja/Gonzalo de Montalvo
Con diferencia el más sosainas de toda la serie. Inexpresivo, con una eterna mirada de ternero degollado y una voz meliflua, cuesta un montón empatizar con él o incluso tomarle en serio. Sus gestos de cabreo e intentos de intimidación dan más risa que otra cosa, y casi siempre parece fuera de lugar, como un metrosexual que hubiera aparecido de pronto en un pasado lleno de tipos feos, rudos y sucios.
Tengo la sospecha de que fue elegido aposta, para dar la impresión de ser una mosquita muerta que no tomen en serio ni los malos ni sus amigos. Pero eso mismo pasa con Robert Downey Junior en Iron Man y ni que decir tiene que ¡no hay color!
Luego está el personaje en sí, un tipo que estuvo aprendiendo artes marciales y kenjutsu en China (¿ein?), que trabaja de maestro y que, pese a despreciar las bases de la sociedad en la que vive, no duda en tomar un sirviente a su cargo, al que ni paga ni ná. Por las noches se convierte en un justiciero que busca venganza contra los que mataron a su mujer, que casualmente conspiran contra el Rey. También en un héroe para su hijo, al que da extensas chapas en el tejado.
Pese a todo esto, me parece que el personaje tiene suficientes puntos interesantes. Hubiera ganado el triple de interés si el actor hubiera sido otro, desde luego, lo cual es todo un mensaje para el mundo del rol: aunque seas un sieso, si tu personaje es mínimamente interesante se pueden hacer grandes cosas con él.
Satur
El mejor personaje de la serie, desde luego. Un pícaro que empieza cayendo muy mal, por egoísta y antipático, pero que va cayendo cada vez mejor hasta hacerse un sitio en la lista de mejores secundarios de las series españolas
Tiene rasgos de Sancho Panza, de Alfred el de Batman (salvando la flema británica, claro) y muchísimos del Lazarillo de Tormes, el cual, según nos dejan entrever en un episodio, podría ser él mismo si no fuera por la distancia temporal que les separa. Protagoniza muchísimos de los momentos cómicos de la serie, pero también algunos de los más intensos emocionalmente… y Javier Gutiérrez es capaz de transmitir de una forma que ya quisiera el “sin sustancia” de su amo.
El Comisario
Reconozco que el personaje me chirriaba un montón, sobre todo por el nombre. Y viendo a Francis Lorenzo, al que tenía yo encasillado mentalmente como el “profe guay” en Compañeros, pues todavía más.
Los primeros episodios me daban la razón, cuando el personaje era el típico malo que no dudaba en ejecutar a sus propios hombres… pero a medida que avanza la serie me encajaba mejor en el papel. Primero por su trama de amor no correspondido con la marquesa, y después porque resulta ser un malo bastante inteligente, capaz de lidiar con varios conflictos de intereses con relativo éxito. Ambas situaciones provocan un montón de gestos y miradas significativas que requieren algo más que una cara de palo, y Francis Lorenzo me parece que resuelve la papeleta con bastante solvencia, pese a su eterna voz cascada.
La marquesa
El segundo mejor personaje de la serie es la Marquesa de Santillana, una plebeya que se casó con un marqués y enviudó después de tener con él un hijo mimado. Desde entonces se dedica en cuerpo y alma (sobre todo en cuerpo) a conseguir más y más poder, no dudando en acostarse con quien haga falta y participando en la famosa Logia que quiere destronar al Rey.
Aunque inicialmente la presentan como una rival de Margarita por el amor de Gonzalo, a mediados de la temporada ya no lo es y se centra en su otra trama de búsqueda del poder. Me parece que los guionistas se pasan de moralistas con ella, ya que la pobre se pasa la mitad de los capítulos llorando, sintiéndose sola o a punto de que le dé un ataque de nervios, como si los guionistas quisieran decir “Niñas, si os dedicáis a ser casquivanas por interés, así vais a estar todo el tiempo”. Y como para reforzar lo mala que es, encima la llaman Lucrecia. Que sí, que lo hemos pillao.
Miryam Gallego está sencillamente perfecta, dominando todos los registros, desde el aburrimiento nobiliario al miedo cerval. Y además está bastante buena, ofreciendo algunos desnudos de espaldas francamente remarcables.
Margarita
Este personaje va al revés que el resto: a medida que avanza la serie, empeora. Empieza siendo una chica capaz de buscarse la vida por sí misma, pero acaba siendo la típica tía buena sin sustancia cuyo único interés en la historia es ver si se acaba liando con el héroe o no. (Spoiler: no)
Eso sí, está realmente buena, y también nos regala con algún desnudo de espaldas y algunos escotes que consiguen que no nos fijemos en la mirada de ternero degollado que suele exhibir. Sin embargo tengo la sensación de que Inma Cuesta la pone por exigencias del guión, mientras que David Janer sólo es capaz de hacer variaciones mínimas (frunciendo el ceño y desfrunciéndolo) de esa mirada.
Catalina
La típica mujer de armas tomar, que tiene atado en corto a su marido y tiene las cosas muy claras sobre la vida hasta que su marido muere. Es la ama de llaves de la Marquesa, y la mayor parte de los líos que suceden en la serie vienen a través de ella y de los secretos que conoce sobre Lucrecia.
En cierta medida es un complemento de Satur, y tiene también frases antológicas. Quizás en la siguiente temporada éstos se líen, algo que parece obvio después del capítulo 11.
Desde luego, este papel le viene bordado a Pepa Aniorte, que corre el peligro de convertirse en un Resines que sólo se interpreta a sí mismo. Pero vamos, por lo demás borda el personaje.
El franciscano volador

El personaje se llama Agustín, y actúa como el típico PNJ que proporciona información y misiones a los PJs. Aunque es bastante “bidimensional” en cuanto a carácter (e interpretación), uno de los flashbacks nos lo presenta de joven limpiando una espada al lado de una mujer muerta, lo que le dio un punto de mal rollo bastante interesante.
Pero lo mejor es que protagoniza uno de los momentos ¿PQC? más flipantes de la serie, que se me han quedado en la retina: ¡¡El franciscano voladorrrrrr!!
Resto de personajes
Hay muchos niños, entre los que destacan el hijo del maestro (Alonso) por lo ligeramente repelente, y sobre todo el mamonazo del hijo de la Marquesa (Nuño), al que dan ganas de darle una manita de hostias hoy sí y mañana también para borrarle de una vez por todas su sonrisita y sus aires de superioridad. Bravo por Patrick Criado por conseguir suscitarme ese odio visceral.
Además hay varios secundarios para hacer bulto, entre los que hay que destacar a la tabernera, la tercera tía buena del reparto, increíblemente casada con el gris de su marido. Ah, y también al médico, que se convierte en rival por el amor de Margarita y resulta ser un Grande de España disfrazado.
Planteamiento y temas argumentales.
Los primeros capítulos poco tienen que ver con los finales, pero eso es tanto bueno como malo. Por una parte, los primeros capítulos me sorprendieron por lo rompedor de su planteamiento, mientras que los últimos eran ya más normalitos, pero a cambio se notaba una mejoría notable tanto en el sentido del ritmo como en los diálogos, mucho menos forzados que al principio.
Además me encantó que innovaran un poco en la estructura típica de los episodios de series españolas que yo he visto. Habitualmente un episodio tiene al menos tres tramas que transcurren a la vez y que normalmente no influyen en las demás. Pongo un ejemplo con este capítulo de Aída:
Trama 1: El neón del bar Reinols.
Trama 2: El concurso de rap
Trama 3: Los problemas del Luisma con el barrendero del barrio.
Salvando pequeños detalles, podríamos haber puesto la trama del neón con en cualquier otro episodio y no habría pasado nada, porque las otras dos tramas no intervienen de forma decisiva en su desenlace.
Sin embargo en Águila Roja esto no siempre es así. Por ejemplo, en el capítulo 8 hay dos tramas que se entrelazan profundamente: la del collar de la Marquesa (¿homenaje o plagio? nada disimulado a los Tres Mosqueteros) y la de la competencia de los niños por la atención de la niña. El robo del collar por parte de Nuño para ganarse a la niña pone en un serio aprieto a la Marquesa, que tenía que devolverlo al Rey, y a Catalina, que se lo había llevado para arreglarlo ella en lugar de llevarlo a un orfebre y así quedarse con la pasta.
Igual esta forma de estructurar un episodio ya lo están haciendo en otras series como Física o Química u Hospital Central… pero como no las sigo, a mí me sorprendió verlo en Águila Roja.
Además de esto, hay varios detalles que me parecen absolutamente geniales:
El arco argumental del libro de la Logia: sencillamente descojonante. Siendo la razón por la que matan a la mujer del maestro, pasa un par de días debajo de un banco de piedra hasta que lo coge uno de los niños, Murillo. Como el libro está escrito con zumo de limón sus hojas están en blanco, así que el niño utiliza las hojas para hacer dibujos. Uno de ellos es el retrato de la mujer de Águila Roja, que regala a Alonso.
El resto de las hojas las usa para hacer dibujos eróticos de la mujer del tabernero que va vendiendo por toda la ciudad. Claro, el tabernero se entera, le quita el libro al niño y ¡lo quema en la chimenea! Para cuando Águila Roja le sigue la pista el libro ya no es más que carbonilla, y no será hasta el último episodio cuando se descubra el secreto del retrato.
Los malos en general: La Logia es todo un ejemplo de organización Caótica Malvada: pertenecer a ella es tener que estar siempre alerta para que no te apuñalen por la espalda. Tanto la Marquesa como el Comisario tienen que estar maniobrando constantemente para no convertirse en blanco de sus propios compañeros. ¿Y qué decir de que el objetivo de la Logia sea poner un francés en el trono de España? Juas juas juas

Las túnicas rojas quedaban muy bien, pero eso de ir por la calle con una de estas, aunque fuera de noche…
Cierta sensación de imprevisibilidad: sobre todo al principio de la serie, hay giros de guión que me dejaron de piedra. Las andanzas del libro de la Logia, la bala perdida que alcanza a una Margarita disfrazada de hombre, la muerte del niño de las muletas y la de Floro, el desenmascaramiento de Águila Roja por parte de un inteligente Comisario… daba la sensación de que los guionistas no tenían reparos en poner patas arriba todo lo establecido y en matar a quien hubiera que matar con tal de llevar la historia adelante de forma lógica.
Luego, a mitad de la temporada, se cortaron bastante más. Me hubiera molado que desfiguraran a la Marquesa cuando le pusieron la máscara de hierro, privándola de su principal arma. O que hubieran matado al Comisario (aunque es posible que lo hayan hecho, visto el final de la temporada, pero con la trayectoria de la serie es muy poco probable que lo hagan). Además, inexplicablemente Gonzalo vuelve a ser descartado como sospechoso de ser Águila Roja, pese a las certezas del Comisario. Vamos, no me explico cómo no le tenían vigilado constantemente.
La lógica de algunas de las tramas: particularmente me encantó la forma en que implican al médico como principal sospechoso de los asesinatos de niños en el capítulo 10. Comenzando con algunos indicios que apuntan en su dirección y finalizando con que le pillan con un niño herido en la mesa de operaciones (al que estaba curando porque Águila Roja se lo trajo), llegué a pensar que al médico se lo cepillaban porque todo estaba contra él.
La música: nunca me suelo fijar en la música de las series españolas, que suelen estar pobladas de temas de grupetes de moda, pero la música de Águila Roja me encantó. Eso sí, tiene momentos muy Señor de los Anillos…
Un Wilhelm por episodio: Los de sonido deben ser bastante frikis, porque no hay capítulo de Águila Roja que no tenga un Wilhelm. Después del tercer episodio yo ya estaba atento para ver en qué momento del capítulo salía uno.
Para los que no sepan qué es un Grito Wilhelm:
Como nota curiosa, el grito Wilhelm ya salió en una película ANTES de que el pobre Wilhelm lo gritara mientras llenaba su pipa. He aquí el momento:
Los combates: Al principio de la serie son bastante elementales, pero muy espectaculares para lo que estamos acostumbrados a ver en series españolas. Eso sí, hay veces que no tienen ningún sentido y ocurren porque sí (esa escena de “¡que viene la guardia!” y quedarse a luchar con ella… nchts.) Con el transcurso de la serie van mejorando no sólo en puesta de escena sino también en lógica.

Este tenía que haber sido uno de los combates más flipantes y se quedó en ni fu ni fa.
El magistral uso del avance del último capítulo: Al final de cada episodio salía un pequeño avance de lo que iba a pasar en el siguiente. Sin embargo, en el penúltimo Águila Roja recibe un disparo a quemarropa y queda tendido en un rincón de un pasadizo, medio muerto (una imagen que me impactó: lejos de todo el mundo, muriéndose sin poder acabar su misión…). Pues bien, en el avance mostraron imágenes de la trama en las que salían todos menos el héroe. Ni que decir tiene que mi Reina y yo nos quedamos helados: ¿Le habrían matado de verdad?
Y poco más me queda por añadir. En algún sitio leí que Plutón BRBNero podría ser el revulsivo que le hacía falta a este país para empezar a hacer series de ciencia ficción (y creo que consiguió justo lo contrario). Águila Roja puede que no sea la serie perfecta, pero espero que sirva para empezar a hacer series de aventuras. Las audiencias desde luego acompañan.
Editado: Podéis ver otra crítica más entusiasta y más completa a nivel de esgrima en esta entrada del blog de Kerish.


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