Niños
La melodía de la Canción del Dragón Tortuga
11 mayo 2012
Bueno, pues ya está. Como algunos y algunas me preguntabais por la melodía de la Canción, al final he conseguido encontrar el método para ponerla a vuestra disposición.
Eso sí, ha sido un camino tortuoso. La primera opción que barajamos fue grabar un vídeo cantándola sin más, pero me dio la impresión de que iba a quedar un poco cutre sin arreglos musicales de ningún tipo. Además, la melodía nos resultaba vagamente conocida… ¿no estaríamos haciendo un plagio de algo?
De ahí surgió la idea de ponerme a sacar las notas de la canción. En cuanto tuve los primeros acordes lo primero que hice fue hacer una búsqueda en algunas de las herramientas online que se detallan en este artículo de wikihow: How to identify songs using melody. Melodycatcher no dio resultados y Musipedia mostró cosas como Debussy o the Mamas and the Papas… que no se parecen ni de blas, vamos. Así que primer objetivo cubierto: parece que no estamos plagiando a nadie.
El caso es que, ya puestos a sacar notas, ¿por qué no escribir toda la canción para que cualquiera pueda interpretarla?
Entonces fue cuando encontré Noteflight, una auténtica maravilla de web online que hace que escribir música sea muy divertido e intuitivo, casi como un juego . Y no sólo eso, también es la única web que me permite poneros esto:
(Si no ves una partitura antes de esta frase, éste es el enlace para verlo en la web de Noteflight. Busca un botón de “play” abajo del todo, a la izquierda)
Si le dais al botón negro del play la escucharéis.
Y ésta, señoras y señores, es la melodía de la Canción del Dragón Tortuga. No me digáis que no queda profesional, con esa partitura y todo. Casi parece que yo controlara de verdad de corcheas y semicorcheas, jejeje.
Además Noteflight permite exportar la melodía a formato MIDI o WAV, que no sé si servirá para lo que espero que sirva: llevarla a algún otro sitio como Jamstudio y añadirle más instrumentos. Algo que le dé un aire de canción de piratas, quizás con acordeones, flautas y violines…
Aunque… para eso yo tendría que saber hacer arreglos musicales…
¿Algún músico en la sala?
Ventajas de ser padre
16 abril 2012
En Primetime Adventures los protagonistas se definen con “edges” o ventajas, que son paquetes que incluyen habilidades, conocimientos, relaciones y también debilidades. Cosas como “Agente secreto retirado”, pero también…
Parent – It’s surprising the things a person learns by being a parent. This protagonist is good at serious multitasking, making it on very little sleep, and being authoritative yet affectionate. He or she will have a circle of friends that seems at times to be exclusively made up of other parents of children the same age
Padre – Es sorprendente la cantidad de cosas que una persona aprende por ser padre. Este protagonista es bueno haciendo un montón de cosas a la vez, llevándolas a cabo con muy pocas horas de sueño, y siendo autoritario sin dejar de ser afectuoso. Él o ella tendrá un círculo de amigos que muchas veces parece estar compuesto exclusivamente de padres con niños de la misma edad.

Sí, hay muchas fotos de padres y madres en modo multitarea, pero ninguna tan realista como ésta
(Foto procedente de http://www.pbase.com/sarahswamps)
Ya era hora de que se les diera algún puntillo extra o ventaja en algún juego, que el rol de padre sólo servía como excusa perfecta para el “te secuestran al churumbel”
Por cierto, no dejéis de leeros el Primetime Adventures (aquí tenéis una buena reseña de Andrés para el Templo de Hécate), sobre todo ahora que estamos en plena ola de juegos de rol “rarunos” como el Fiasco o el Polaris. PTA se puede jugar tal cual, pero también examina el funcionamiento narrativo de las series de televisión de forma muy trasladable a cualquier juego de rol.
La Canción del Dragón Tortuga
8 abril 2012
Hace un par de años, cuando mi Princesa no tenía aún dos añitos, me entró un arrebato de esos que nos entran a los padres frikis de hacer algo personal para nuestros hijos. En aquel momento estábamos en plena vorágine de los Cantajuegos (que tiene pinta de que será el Barrio Sésamo de esta generación), y se me ocurrió que ¿por qué no tener en nuestro repertorio una canción propia, con coreografía y todo, para poder cantar durante el verano?
Así que en un par de noches al teclado conseguí pergeñar unos párrafos sobre una isla que no era tal, sino algo tan rolero como un Dragón Tortuga dormido. Una imagen que se me quedó grabada en mi adolescencia, procedente de un tebeo de El Jabato que no he sido capaz de localizar. La melodía y la coreografía corrieron a cuenta de mi Reina, y así ese verano disfrutamos de una cancioncilla que cantar y bailar los días de playa y piscina.
Pero al poco se me ocurrió que podíamos plasmar la canción en un pequeño cuento ilustrado, como esos de los que hay a docenas en las secciones infantiles de los supermercados. Uno que mi Princesa pudiera hojear mientras cantara la canción y que le sirviera también para cuando empiece a leer. Total, si hoy día es sencillísimo, teniendo al alcance cosas como Lulu o Bubok…
Así que me puse manos a la obra. Lo primero que tuve claro es que iba a contratar un ilustrador. Sí, sé que hay un montón de amigos ahí fuera que lo habrían hecho gratis y de mil amores, pero soy de esos que piensan que un trabajo es un trabajo y como tal hay que pagarlo
Hice cuentas y me fijé un presupuesto.
Lo siguiente fue buscar el ilustrador. Estuve valorando seriamente la posibilidad de apuntarme a 99designs (como recomienda el mismísimo Planetahuevo en este post), me registré en Ediciona, (una página web donde figuran un montón de profesionales relacionados con el negocio editorial) y también contacté tímidamente con algunos ilustradores que tenía más a mano. Al final me decanté por Fernando de Pablo, más conocido como @dibujario en los ambientes del Visual Thinking, que aceptó el presupuesto porque le daba la oportunidad de ejercitar también su faceta de ilustrador infantil.
Le envié un documento detallando el contenido de cada página y los textos, y tras una serie de pruebas y reuniones para definir y fijar el estilo Fernando comenzó a trabajar. Lo cierto es que fue un lujo trabajar con él, ya que acertó a la primera con el estilo de dibujo que quería (infantil, por supuesto) y casi no tuve que decir nada sobre los diseños que me propuso. Vamos, un profesional como la copa de un pino.
Al cabo de un tiempo (tal vez más de lo que esperaba, jejeje) por fin tuve los originales. Con ellos y un poco de Scribus y GIMP fue realmente sencillo hacer el PDF y subirlo a Lulu para hacer la primera prueba de impresión. Y… como todas las pruebas, resultó un poco decepcionante. Resulta que no había previsto que tenía que haber una portadilla y una página más al final, con lo que las páginas aparecían descabaladas.
Tras corregir el PDF con eso y un par de detalles más, hice un nuevo pedido, y esta vez ya estaba todo correcto.

Lo último fue entregarle el resultado final a mi Princesa. Lamentablemente ella ya había visto algún boceto del proyecto porque me había pillado en el ordenador, así que no se sorprendió demasiado
Pero lo cierto es que cada vez que ha venido alguien por casa lo ha enseñado toda orgullosa como “el cuento de su papá”. Y sus amiguitos del cole le tienen un poquitín más de envidia, lo cual siempre está bien, jejeje.
Y bueno, como he quedado muy contento con el resultado y estamos en esta era de la libre información y compartición de la cultura, ¿qué menos que compartirlo con vosotros, padres frikis?
Aquí podéis descargaros un .zip (36 megas) con la portada y las 8 páginas de contenido en alta resolución, para que lo veáis en el ordenador o lo llevéis a una imprenta. O cometáis la locura de imprimirlo en vuestra impresora a color… allá vosotros.
Si queréis tenerlo en físico, sois usuarios de Lulu y os sobra la pasta, aquí tenéis un enlace al proyecto en la página de Lulu, para que no tengáis que perder el tiempo eligiendo tipos de papel, formas de encuadernación, tipos de portadas, etc. Eso sí, como digo es una opción para los que os sobre la pasta, porque el precio que figura es lo que cuesta hacerlo sin añadirle un céntimo de más… y ya veis que no es precisamente barato.
Y si os apetece echarle un vistazo en un formato más portátil, aquí podéis descargaros una versión pdf para tablets o móviles (5 megas). No está optimizada para que las páginas ocupen toda la pantalla, pero al menos se pueden ven las ilustraciones enteras, cosa que no era posible si lo intentabais con el .zip.
Por supuesto, si tenéis alguna sugerencia, observación, consejo o lo que sea, no dudéis en ponerla por aquí. Soy el primer interesado en mejorar el resultado todo lo que sea posible
Y si os ha molado el Dragón Tortuga, ¡decídmelo! Que igual un día de estos subimos la melodía y la coreografía… aunque no prometo nada, jejeje.
Minicubos gelatinosos de limón
30 marzo 2012
Una de las preocupaciones que tenemos los padres son los posibles traumas de nuestros churumbeles, tanto más si vienen de tonterías como la que os contaba el mes pasado. También es verdad que a veces nos preocupamos demasiado, pero bueno, si puedes hacer algo “por si las moscas” que encima sea divertido ¿qué hay de malo en ello?
Así que mi Reina y yo le pedimos a mi Princesa que decidiera qué click iba a ser engullido por una gelatina de postre. Al principio ella pensó en una princesa click (acabo de descubrir que las chicas se llaman “clacks”), pero mientras preparábamos el agua caliente y vertíamos los polvos se arrepintió varias veces, yendo y viniendo a la carrera desde su cuarto a la cocina. Al final en el vaso de mezcla no había una princesa clack, sino dos niñitos, Hansel y Gretel.
Su padre, mientras tanto, tenía bastante claro que el otro cubo iba a contener un guerrero con varias armas, para que quedaran flotando alrededor a distintas alturas. El tema es que tanto los clicks como las armas flotan… así que nada, no hubo manera.
En fin, después de un par de días en el frigorífico por fin hubo oportunidad para sacarlos en el postre y hacer las correspondientes fotos del resultado, claro. Aquí están.
Fue entonces cuando llevamos los platos al comedor. Mi Princesa estaba hipnotizada con Doraemon y Shizuka y no se dio cuenta en un primer momento… pero debió notar que había algo amarillo y de forma extraña encima de la mesa, porque de pronto dio un bote en el sillón: “¡Hala!”
Nuestras cucharillas parecían vorpalinas, troceando sin piedad a aquellos seres de sabor a limón hasta que los pobres clicks fueron liberados. Y éste fue el resultado de tan goloso combate:
A partir de ahora en mis partidas la gente saldrá así de un Cubo Gelatinoso (si salen): con trozos de gelatina pegados por todas partes. Claro que, como aprendimos con Phineas y Ferb, nada como un buen bañito en agua templada para quitar todos los restos y dejar los clicks como nuevos.
¿Habrá servido esto a nivel psicológico? Yo qué sé. Pero al menos estuvimos entretenidos mientras lo comentábamos, lo hacíamos y nos los comíamos. Ya sólo por eso…
Los cubos gelatinosos también dan miedo
13 febrero 2012
El cubo gelatinoso. Ese monstruo de la limpieza imprescindible para tener los dungeons relucientes y sin pelusas, telarañas y demás basura orgánica… y que, francamente, nunca ha dado mucho miedo. Sí, tiene una posibilidad de 1-4 en 1d6 para sorprender, pero a menos que el grupo esté compuesto por ciegos y cojos es muy difícil que este obstáculo móvil (y lento) cargadito de tesoro llegue a matar o a perseguir con éxito a alguien.
Por eso me hace gracia el empeño de los artistas en presentarlos como si hubieran cazado a un incauto. Por ejemplo, en la ilustración que viene en la Caja Roja de Essentials:

¿Quién dejó que la coja fuera a pasear por el dungeon?
El caso es no te fijas en estas cosas hasta que un domingo de aburrimiento sacas la Caja Roja de Essentials (que no te importa que se abolle, se moje, se rompa o se doble) y utilizas unos cuantos contadores y el mapa para jugar una historieta con tu hija. Un guerrero y una elfa van por una encrucijada, espantan unos lobos con flechas en el culetillo y son capturados por unos trasgos. Pero consiguen escaparse de la celda y protagonizan una emocionante fuga por todo un dungeon lleno de orcos, trasgos, un ogro e incluso un dragón.
Y cuando estás recogiendo el juego porque es la hora de comer, de pronto tu hija repara en la ilustración del Cubo Gelatinoso. Y se pone a llorar desconsolada diciendo que ella no quiere que la atrape ninguna gelatina y la convierta en esqueleto con la mano fuera.
Claro, a uno le viene la sonrisa a la cara, porque ¿ni trasgos, ni orcos, ni dragones ni zombis? ¿Lo que da más miedo es un cubo gelatinoso? Pero claro, es que ninguno de los otros tiene esqueletos dentro.
Menos mal que veo dibus con ella y puedo ponerle otros ejemplos más divertidos. En realidad es muy fácil derrotar a los cubos gelatinosos, Princesa. ¿No te acuerdas de aquel monstruo de gelatina que se comió a Candace, la hermana de Phineas y Ferb?

¿O de Meneos, que era un cubo de gelatina de frutas creado por Kowalski y que se lo comió a él y también al Rey Julien?

Así que ya ves, Princesa, no hay que tener miedo de los cubos gelatinosos. ¡Si son hasta divertidos y todo! Eso sí, que sepas que no te los vas a encontrar camino del cole o por la Vaguada. Viven donde están los dragones, los enanos y los castillos encantados, y allí hay también hechizos que convierten a los esqueletos en gente de carne y hueso otra vez. Nada por lo que preocuparse.
Y ya se encargará tu padre de estar más atento a las ilustraciones que te enseña. Y de seguir viendo dibus contigo, claro











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