¿Qué es un coche?

Si un día me abordara por la calle el típico encuestador y me hiciera esta pregunta, no sé a vosotros, pero a mí lo primero que me vendría a la cabeza sería algo tal que así:

(Foto: Thomas Doerfer)

Si encima el encuestador me pidiera una definición a vuelapluma, probablemente le diría que un coche es un vehículo a motor para transportar personas, de cuatro ruedas y tamaño medio.

Y creo que sería una buena definición, porque me permite distinguirlo de otro tipo de vehículos que circulan habitualmente por las calles, como las bicis, los monopatines, las motos, los camiones y las furgonetas. Es más, seguramente no necesite otra para hacerme entender en el 90% de las conversaciones que tendré en toda mi vida.

Pero sin embargo tengo la sensación de que no es una definición completamente cerrada, ya que hay otras cosas que podrían ser un coche… o no.

Por ejemplo, ¿una limusina de seis ruedas es un coche? Pues… yo diría que sí, pero claro, tiene más ruedas que mi definición. Y también hay casos que no la contradicen, pero están ahí ahí, a punto de salirse de la frontera. ¿Un todoterreno es un coche grande o una furgoneta de pasajeros? ¿Puede ser las dos cosas a la vez? ¿O tiramos por el medio y nos inventamos una categoría nueva?

Este suele ser el momento en el que uno se mete en el berenjenal de buscar definiciones más técnicas. Lo normal suele ser consultar a la Real Academia Española, que para eso pagamos a unos señores para que apunten las palabras y lo significados que el populacho les atribuye. Según estos señores:

coche.
(Del húngaro kocsi, carruaje).
1. m. Vehículo automóvil de tamaño pequeño o mediano, destinado al transporte de personas y con capacidad no superior a nueve plazas.

2. m. Carruaje de cuatro ruedas de tracción animal, con una caja, dentro de la cual hay asiento para dos o más personas.

3. m. Vagón del tren o del metro.

¡Toma! La primera acepción no dice nada del número de ruedas, sino que habla de tamaños. Supongo que la limusina y el todoterreno quedarían fuera, porque son de tamaño “grande”… o no, porque ¿cuáles son las medidas exactas de “pequeño o mediano”? Y por si fuera poco, según esto ¿las motos sí serían coches? O_o

Pues nada, no nos vale. Vamos a ver si hay más suerte con la Wikipedia. En la entrada de “Coche” ya nos avisan que el término puede hacer referencia a muchas cosas:

El término coche puede hacer referirse a:
Vehículos
Automóvil, en general
Automóvil de turismo, un tipo de automóvil destinado al transporte de personas, con al menos cuatro ruedas y un máximo de nueve plazas incluido el conductor.

La tercera desambiguación ya pone una limitación un poco más seria: al menos cuatro ruedas, lo cual deja fuera la moto. Tomen nota, señores de la RAE, que luego dicen que la Wikipedia les está comiendo terreno. Normal.

Y es entonces cuando viene el gordopilo de turno y te dice : “Seño, seño, entonces ¿estos son también coches?

(Foto de Jack Murray en www.thestreetpeep.com)

Un Kuratas por la ciudad (Foto de Anemul.com )

Cachislamar… Pues yo diría que el primero debería entrar en la categoría de camión, el segundo es más una moto y el tercero… ni idea, mira. ¿Existe siquiera un carnet para conducir mechs?

¡Un momento! ¡Claro! ¿quién mejor para catalogar las cosas que circulan por ahí que el organismo que da los carnets de conducir? ¡Hale, a ver las definiciones de la Dirección General de Tráfico!

Y… resulta que en el Reglamento General de Vehículos (Anexo II “Definiciones y categorías”, en la página 31 del documento) no se define “coche”, sino “automóvil”:

Automóvil: Vehículo de motor que sirve, normalmente, para el transporte de personas o cosas, o de ambas a la vez, o para la tracción de otros vehículos con aquel fin. Se excluyen de esta definición los vehículos especiales.

Esta es la base desde la que se define todo. Todo lo que hemos visto es un automóvil a nivel general, incluyendo las motos, y luego ya vamos yendo a categorías específicas. Los vehículos que vamos buscando entran más bien en esta categoría:

Turismo: un tipo de automóvil destinado al transporte de personas, con al menos cuatro ruedas y un máximo de nueve plazas incluido el conductor.

¿Os suena? Tiene toda la pinta de que la Wikipedia ha copiado la definición de aquí. Tampoco voy a desglosar todas las definiciones, pero bueno, el Reglamento ya nos clasifica algunos de los vehículos que hemos citado. Por ejemplo, los todoterreno tienen su propia categoría y los quads son considerados Cuatriciclos. Aunque, no os lo perdáis, “los cuatriciclos tienen la consideración de vehículo de tres ruedas” (¿?).

Sin embargo, tanto el Coche Monstruo como el Kuratas probablemente entrarían en Vehículos Especiales, un cajón de sastre a donde va todo lo que no se ajuste a las demás categorías.

Es decir, que hasta el Reglamento renuncia a clasificar según qué cosas.

Snif.

Bueno, no pasa nada. Si no hay una definición “oficial” que nos satisfaga, pues nos ponemos nosotros mismos manos a la obra. Empezamos por incluir los elementos comunes que presentan todos los coches. ¿Qué tal algo así?

Coche: Automóvil destinado al transporte de personas, con al menos cuatro ruedas, puertas y un máximo de nueve plazas incluido el conductor”

Chúpate esta, wikipedia, RAE y DGT. ¡Esto sí que es una definición universal de coche!

Y entonces llegará el gordopilo de turno y me enseñará esto:

(Foto de Thesupermat)

(Foto de Thomas Doerfer)

Vale, el reglamento dice que son “vehículos de tres ruedas” y se queda tan ancho, pero es que ahí también entran los motocarros… y no sé a vosotros, pero a mí me parecen más coches de tres ruedas.

Es más, si el gordopilo fuera auténtico, como Crom manda, lo suyo sería que me saque esta otra foto para terminar de hundirme en la miseria:

(Foto de Marcin Cieślak)

Se trata del Benz Patent Motorwagen, considerado el PRIMER automóvil de la historia. ¿Cómo dejar fuera de la definición de coche precisamente al primer coche? Y, como se ve, tenía tres ruedas, ninguna puerta… y ni siquiera tenía volante o manillar.

Bueno“, diréis, “pues basta con cambiar el número de ruedas en la definición, poner <<tres ruedas>> y sigue valiendo, ¿no?

Pues no. Porque… agarraos: hay coches de dos ruedas.

Litmotors C-1 (Foto procedente de mechanicalgalaxy.blogspot.com)

Y ¿en serio queréis que nos pongamos a examinar el volante, las puertas y todos los detallitos que lo diferencian de una moto cubierta?

Vamos, que a estas alturas la única seguridad que tengo es que un coche es un vehículo terrestre.

(Taylor Aerocar)

(Gibbs Aquada)

Sigh… bueno, que son vehículos. Y que la gente va sentada.

En fin. Después de tantos rediseños, mejoras o adaptaciones a multitud de usos y entornos, el término puede englobar una barbaridad de cosas diferentes. Es más, incluso me atrevería a decir que tendríamos más suerte con una definición compuesta no de absolutos, sino de elementos opcionales que a veces se cumplan y a veces no. Lo cual se pega de patadas con el concepto de “definición exacta”.

Y os preguntaréis ¿a qué viene semejante perorata? Pues a que creo que pasa exactamente lo mismo con los juegos de rol. Periódicamente resurge en la rolesfera el debate sobre la definición exacta del rol y de la taxonomía milimétrica de sus variedades. Pero hoy día hay tantas variaciones, evoluciones y experimentos que, bajo mi punto de vista, cualquier intento de categorización absoluta se tropieza con varios ejemplos que la desafían. Lo mismo que hemos visto que sucede con algo más tangible y menos etéreo, como son los coches.

Y, francamente, tampoco veo tan necesario que haya definiciones exactas, ni siquiera a nivel práctico. A día de hoy me sobra y me basta con las que figuran al principio de todos los juegos de rol, tanto para entenderme con otros aficionados como para explicárselo a un neófito. Además, ¿es realmente necesario delimitar estrictamente los límites de, por ejemplo, lo narrativo y lo old school? Bueno, tal vez para cuando haya que ir al Ministerio del Rol a renovar la licencia y pagar los impuestos correspondientes a cada categoría :-P Pero vamos, yo no voy a entrar en berserker catalogador si un día me dicen que un juego “tiene mecánicas narrativas para emular sensaciones retroclónicas“. Como tampoco voy a perder neuronas categorizando esto:

Una Dynasfera (y en este vídeo de youtube se puede ver en movimiento)

Eso sí, si algún día viene un constructor de Fórmula 1 y dice que el primer coche no es un coche porque no estaba diseñado para ganar carreras, se volverán a escucharán mis carcajadas desde la Estación Espacial Internacional.

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Conversaciones durante la cena

Hace un par de noches, mientras cenábamos, estábamos esperando a que terminaran los anuncios para seguir viendo el episodio de Doraemon (serie a la que, por cierto, tengo que dedicarle un post un día de estos) cuando, de pronto, mi Princesa va y se pone a memorizar los diálogos de un anuncio que echaban en ese momento.

Extrañado, le pregunté si es que hacían concursos en el recreo de a ver quién se lo sabía mejor, pero me dijo que no, que se lo estaba aprendiendo simplemente porque le apetecía memorizar algo. Y entonces le solté lo primero que se me vino a la cabeza:

“Pues ya puestos a memorizar tontás, ¿por qué tal no te aprendes cosas que te podrían ser útiles si aparecieras de repente en la Edad Media?”

Mi Princesa se volvió con el tenedor en el aire y la boca abierta, fascinada por el concepto. Supongo que llegará un momento en que se acostumbre a las idas de olla de su padre, pero de momento lo sigue flipando… y yo disfrutándolo ^.^.

Entonces le expliqué que fue uno de esos debates absurdos a los que los frikis nos entregamos en cuerpo y alma de vez en cuando, y que hubo quien llegó a elaborar una chuletilla para llevar encima por si acaso.

Por supuesto, la idea le gustó tanto que no tuve más remedio que buscar la dichosa chuletilla en cuanto acabamos la cena. Y la encontré:

(imagen creada por Topatoco.com, una empresa de impresión de camisetas, entre otras cosas)

La verdad es que la chuleta es una decepción, una vez leída. En su mayor parte se basa en “apuntarte el mérito” de cuestiones técnicas que aún ni se imaginaban en la Edad Media, como el ala fija, el electroimán, los relojes de precisión o la fórmula de la relatividad. Vale, te apuntas el mérito… ¿y luego qué? Pues tiene toda la pinta de que la expectativa es que después te tires a la bartola a disfrutar del éxito, los dineros y la posición que da ser un célebre inventor. Vamos, que tiene toda la pinta de ser una chuleta hecha por un español XDD

Un auténtico rollazo, y más para una niña de 7 años. ¿En serio no hay cosas más prácticas y espectaculares con las que epatar a los nativos? Bueno, lo cierto es que la chuletilla trae unas pocas. Lo de la pasteurización o lo de la vacuna de la viruela son la mar de curiosas incluso para mí. Pero lo que más le gustó a mi Princesa fue el apartado de cosas cotidianas aún por inventar, como los botones, los tornillos o las cometas, ya que dice que es capaz de explicarlas e incluso de hacerlas ella misma. Ahí ya tengo mis dudas. Pero mira, un día de estos es cuestión de ponerse e intentarlo.

A mí lo que me extrañó un montón es que no se mencionara la fórmula de la pólvora negra, un clásico para estas situaciones, así que la buscamos por nuestra cuenta… y al final es lo único que ha “memorizado” con la musiquilla de la Vaca que Ríe.Salitre, carbón y azufreee…

¿Servirá esto para algo? Pues para lo mismo que el aprenderse un anuncio de memoria: pa ná. :-P Pero a lo tonto hemos estado hablando un rato de historia y de ciencia y, lo más importante, nos hemos reído una barbaridad jugando con el concepto.

Ya sólo por eso…

P.D.: Si queréis seguir dándole vueltas al supuesto, los comentarios de este post de MarginalRevolution.com son una mina de ideas. Y otra variante interesante es la que explora este post de Twenty Sided : Si pudierais llevaros al pasado una sola maleta ¿con qué la llenaríais?

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Cerrando el Trastero

Seguramente la gran mayoría no os habréis dado cuenta, pero desde abril de 2013 tenía otro blog bajo este mismo dominio: El Trastero de Padre, Marido y Friki.

La razón original de este nuevo blog era que no quería “molestaros” en éste con minientradas escuálidas que iban a contener poco más que una imagen, un enlace y/o un par de párrafos, pero sin entrar demasiado en materia. Ya sabéis, el tipo de contenido superficial que le pega totalmente a las redes sociales, pero que me parecía que desentonaban con los posts algo más elaborados que últimamente he publicado por aquí.

Sin embargo, esos minicontenidos me parecían suficientemente interesantes como para no querer que se perdieran en el maremagnum de mi muro de Google Plus… así que ¿por qué no guardarlos y tal vez compartirlos en otra parte?

Pues eso es lo que hice. Llevado un poco por el gafapastismo minimalista reinante en 2013, decidí probar eso de Tumblr, que tenía toda la pinta de cuadrar exactamente con este tipo de blogueo, y me abrí el Trastero allí.

Hala, y ahora a microbloguear sobre rol, niños y frikismo. Aunque hay que ver las ganas locas que me están entrando de subir fotos de barbacas hipsters…

(Foto de Fashionplace.com)

Pero a principios de 2014 ya estaba queriendo modificar pequeñas tonterías estéticas que Tumblr no me dejaba. Y si ya tenía un hosting pagao, ¿por qué seguir aguantando la dictadura del tumblrado?

Nada, nada. Al final acabé abriéndome un nuevo blog en erekibeon.com, con el Wordpress que ya controlo, y trayéndome todas las entradas. Y durante el último año he seguido alimentándolo de vez en cuando.

El tema está en que ese “de vez en cuando” han acabado siendo 32 entradas el año pasado, según el resumen del 2014 que me ha enviado WordPress. Muy cortitas, sí, pero distribuidas por todos los meses. Lo cual contrasta una barbaridad con las escasas 19 entradas que he escrito por aquí durante el año pasado, que tal vez os hayan hecho pensar que estaba dejando morir el blog. Pues ya veis, no estaba muerto, es que yo estaba de microblogging :-P

Entre esto, que llevo un mes dándole vueltas a aquella reflexión que me suscitó el Maestre Bester Brainstormer, y que he comprobado que muchas de las primeras entradas de este blog también eran muy cortitas…. pues al final uno no tiene más remedio que replantearse las cosas.

¿Por qué las entradas en Padre, Marido y Friki tienen que ser tochoposts? Si últimamente se me atragantan los borradores extensos y prefiero ponerme a escribir cosas de menor extensión o a apuntar cosas que me voy encontrando ¿qué me impide hacerlo aquí mismo? Si a fin de cuentas esto sigue siendo un blog personal, no me pagan por escribir ni tengo que rendir cuentas a patrones o mecenas. ¿Por qué me autoimpuse una “línea editorial” distinta de escribir lo que me dé la gana según me apetezca?

Pues hale, ya está bien. Se acabó la tontería.

Voy a ir trayéndome a este blog todas las entradas del Trastero y luego borraré los archivos del hosting. Al final lo único que se perderá del todo será la URL, ya que su aspecto gráfico tal y como era ya está en la Wayback Machine.

Aunque es verdad que el tema emulando una agenda (Diary/Notebook, de Site5.com) quedaba de lo más resultón…

Y después voy a seguir publicando por aquí lo que me plazca, sea largo, corto, superficial, profundo o nada de lo anterior. Vamos, que partir de ahora volveré a utilizar este blog para lo que me lo abrí en su momento: para pasármelo bien haciendo lo que quiera que haga con él.

En fin. ¡Feliz año 2015! ^.^

P.D.: Ah, ya puestos también he cambiado el tipo de letra del blog. Al final la Ubuntu me resultaba muy cargante a la vista y me paso a Open Sans, que me parece algo más legible.

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